Tegucigalpa, Honduras.- Con un promedio actual de seis homicidios diarios —una cifra que años atrás fue considerablemente mayor— resulta difícil imaginar que aún existan municipios hondureños donde no se registren muertes violentas.
Sin embargo, pese al estigma de violencia que durante las últimas décadas ha marcado a buena parte del territorio nacional, todavía hay comunidades donde la delincuencia y la criminalidad apenas han dejado huella. Son municipios que permanecen alejados de los índices más altos de violencia y que, en muchos casos, pasan inadvertidos.
Con base en investigaciones del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV), adscrito a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), EL HERALDO identificó los municipios que registraron la menor incidencia de homicidios durante la década comprendida entre 2016 y 2025.
Las cifras fueron certificadas por la Mesa Interinstitucional de Validación de Muertes por Causa Externa, integrada por el Observatorio Nacional de la Violencia, la Policía Nacional, el Ministerio Público —a través de la Dirección General de Medicina Forense— y el Registro Nacional de las Personas (RNP).
El estudio detalla que en ese período de tiempo, un reducido número de municipios tuvieron baja incidencia de muertes violentas, al punto de que uno de los pueblos con esa alabada distinción no registró un tan solo homicidio en esos 10 años; una cifra récord.
Municipios distinguidos
Entre 2016 y 2025, muchos municipios lograron cerrar uno o más años sin registrar homicidios. Algunos lo hicieron de manera alterna, mientras que un grupo reducido rompió la tendencia nacional al acumular siete, ocho, nueve e incluso diez años sin muertes violentas. Estos municipios están distribuidos en 16 de los 18 departamentos del país.
Atlántida y Yoro son las únicas excepciones. En ambos departamentos, todos sus municipios registraron al menos un homicidio en cada uno de los años comprendidos entre 2016 y 2025.
En contraste, en los otros 16 departamentos hubo al menos un municipio que permaneció sin homicidios durante uno o más años del período analizado.
En total, 13 municipios integran este listado. El Observatorio Nacional de la Violencia los identifica como "municipios blancos".
¿Cuáles son?
Este pequeño y notable grupo de municipios lo encabeza Mercedes de Oriente, en el departamento de La Paz. Durante esos 10 años no registró ningún homicidio.
Le siguen Humuya, en Comayagua, y Lauterique, en La Paz, ambos con nueve años sin homicidios. En Humuya únicamente se registró un homicidio en 2017, mientras que en Lauterique el único caso de la década ocurrió en 2021.
Los municipios de Morolica, en Choluteca, y San Miguelito, en Francisco Morazán, acumularon ocho años sin muertes violentas.
Morolica registró un homicidio en 2016 y otro en 2017; desde entonces y hasta 2025 no volvió a reportar casos de este tipo. En San Miguelito, los únicos homicidios de la década ocurrieron en 2023 y 2025.
Con siete años -de forma alterna- sin muertes violentas, están otro grupo de pueblos, ubicados en distintos departamentos, y sorprende que tres de ellos son de Francisco Morazán, cercanos al municipio del Distrito Central (DC), justo el que registra la mayor cantidad de homicidios actualmente.
Estos son: Villeda Morales (Gracias a Dios), Dolores Merendón (Ocotepeque), Yauyupe (El Paraíso), San Isidro (Choluteca), Cabañas (La Paz), Nueva Armenia, San Buenaventura y La Libertad (Francisco Morazán).
En los casos de Villeda Morales, Dolores Merendón y Yauyupe, tuvieron tres homicidios entre 2016 y 2025. Nueva Armenia, San Isidro, San Buenaventura y La Libertad, cuatro cada uno.
Asimismo, en Cabañas, ocurrieron cinco eventos violentos, en esa década; de los “municipios blancos”, el que mayor incidencia tuvo, sin dejar de ser uno de los menos violentos de todo el país.
Un modelo para replicar
Un saludo cordial o un apretón de manos bastan para percibir la tranquilidad con la que viven los habitantes de Mercedes de Oriente, un pequeño municipio del sur del departamento de La Paz, fronterizo con El Salvador.
Con una extensión territorial de 39.52 kilómetros cuadrados y una población aproximada de 1,250 habitantes, la comunidad ha construido una convivencia basada en el respeto mutuo.
A sus 91 años, Servanda Díaz, pobladora del municipio, resume esa realidad: "Yo digo que aquí vivimos tranquilos, porque durante el día es tranquilo y duerme uno la noche, tranquilo. A las 9:00 de la noche uno puede estar con la puerta abierta y no hay problema. Somos como una sola familia".
La anciana de mucha lucidez, admite que es un pueblo pequeño y pobre, pero tranquilo. "Aquí se preocupa uno pero por las cuentas, por por tener con qué comer".
Don José Závala, otro de los nativos de Mercedes de Oriente, también de avanzada edad, exalcalde del pueblo, se honra en decir que se vive "humildemente pero tranquilo. Toda la gente es trabajadora. Se dedican al trabajo y, pues, aquí no hay delincuencia entre nosotros, es un municipio sano".
Elmer Maldonado, maestro del Centro de Educación Básica del municipio, considera que la tranquilidad responde a varios factores. “Es un pueblo con poca población y otro es que son lugares en los que las generaciones han crecido con la misma idiosincrasia de sus antepasados, donde hay que respetar al vecino, hay que convivir con la gente de la comunidad”.
El docente relata con satisfacción que "aquí se da algo bien particular, por ejemplo: en los eventos de Semana Santa, de Navidad; la gente tiene eso todavía de que si hace algo en casa (comidas) le va a compartir a sus vecinos, entonces, creo que parte de la tranquilidad radica en eso, de que la gente siempre se lleva bien, hay convivencia".
Restricción que contribuye
Aparte de la sana convivencia que han logrado, otro de los elementos que ha incidido para que en una década no ocurrieran homicidios, es la limitación a la venta de bebidas alcohólicas.
“Desde hace mucho tiempo es un municipio declarado como ‘zona seca’, donde no hay venta de bebidas alcohólicas, y eso se dio por muchas quejas que había en aquel tiempo, que se vendían bebidas alcohólicas y había muchos problemas”, expresa Miguel Maldonado, alcalde de Mercedes de Oriente.
Para evitar los hechos de violencia derivados de la ingesta de bebidas alcohólicas, en un cabildo abierto aprobaron la prohibición de la comercialización de estas bebidas.
"Somos un municipio pequeño, donde todos nos conocemos, ya conocemos la casa de Juan Pérez, la casa de José Zavala, ya conocemos a la familia de esas personas, y así es que ese es uno de los logros que tenemos, que nos conocemos y que ya sabemos quién es quién. Cuando llega una persona que no es del municipio, la identificamos y buscamos información de dónde viene y cuál es el objetivo de estar acá", detalla el servidor público.
Aparte de que es un territorio con cero homicidios, también se destaca por la nula ocurrencia de riñas o peleas que dejen como resultado personas heridas por armas de fuego o armas blancas. Así lo confirma la doctora Dulce María Perdomo, médico del Centro de Salud de Mercedes de Oriente.
"Llevo como seis años aquí, y en este tiempo no he recibido (heridos por armas). La incidencia por hechos violentos es cero prácticamente", asevera.
Sus atenciones son relativas a patologías por enfermedades respiratorias, gastrointestinales, dermatológicas, y diabetes e hipertensión en personas de tercera edad.
El llegar a conocerse de forma cercana, el apego a las religiones católica y evangélica, pero sobre el respeto a los demás, ha dado como resultado que Mercedes de Oriente sea un pueblo ejemplo con relación a sus escasos hechos violentos, que lo posicionan como el municipio sin una sola muerte violenta en la última década.