Tegucigalpa, Honduras.- El exfiscal de la Unidad Fiscal Especializada contra Redes de Corrupción (Uferco), Luis Javier Santos, reveló que hubo acusados de casos de corrupción que le profirieron amenazas graves, que harían cumplir cuando este saliera del cargo.
La salida intempestiva de Santos causó sorpresa en la sociedad hondureña, aunque el fiscal de carrera había solicitado con antelación que quería dejar la Uferco, porque ya no se estaba persiguiendo el delito como debía de ser.
Luis Javier, recientemente, escribió una carta que hizo pública, en la que explicó sus motivos, la razón por la que decidió dar un paso al costado y los pesares con los que se fue al salir de la Uferco.
"Hay muchas personas que confiaron en nuestro trabajo, la cooperación internacional que confió fielmente en nuestro trabajo.
De alguna manera sentí el deber de hacer esa carta como una forma de despedida por todo el apoyo que recibí", manifestó.
Santos aseguró que "la administración de justicia y la lucha contra la corrupción en nuestro país ha sufrido un retroceso, eso no lo podemos dudar. Se han normalizado varias conductas de corrupción que ahora mismo los políticos consideran o creen que la población debe aceptar; es un mensaje que se tiene que dar a la población, es que no tengan tolerancia contra esas conductas".
Razones políticas
Mediante un mensaje en la red social X, el fiscal general, Johel Zelaya, el 15 de enero de 2026, hizo pública la cesión de Santos al frente de la Uferco, sin dar mayores detalles, más que iba asignado a la Escuela de Formación del Ministerio Público "Orlan Chávez".
Al consultarle si su salida tuvo algún trasfondo de índole político, Luis Javier contestó: "Yo creo que tiene que ver de todo. Yo había puesto a disposición mi cargo el año pasado, como consecuencia de que no me sentía muy bien en cuanto a cómo avanzaba la lucha contra la corrupción en el país; hay que ser honesto consigo mismo".
El extitular de la Uferco negó que le hayan ordenado cerrar casos de corrupción del gobierno pasado, es decir, de la administración de Xiomara Castro. "No, de ninguna manera. La Uferco siempre fue respetada de alguna manera. Ni el fiscal Óscar Chinchilla ni el actual fiscal daban ese tipo de instrucciones. Al menos, nosotros nunca recibimos ni siquiera insinuaciones de cerrar un caso".
¿Amenazas?
El trabajo dentro del Ministerio Público y mucho más en las unidades donde se investigan casos de corrupción pública conlleva un peligro implícito para quienes ejercen las labores investigativas en torno a ellos.
Sobre las repercusiones al salir de la Uferco, apuntó: "Uno tiene temor, porque hay personas que creen que las acciones que uno presentaba ante los tribunales eran acciones personales; es una forma de defensa y es aceptable; hay otras que no pueden asimilar ese tipo de acciones y lo toman como algo personal".
Agregó: "Siempre tiene temor uno, mas cuando, estando en el puesto, recibí información de varios imputados que manifestaron públicamente que, una vez que mi perfil bajara, pues se iban a vengar de nuestra persona, pero tampoco puede vivir uno con el temor; hay que llevar la vida normal, siempre con algunas cuestiones de seguridad, pero hay que seguir adelante".