Tegucigalpa, Honduras.- La violencia continúa marcando el ritmo de vida en Honduras durante 2026.
En poco más de tres meses, el país ya supera los 700 homicidios, una cifra que refleja la persistencia de un problema estructural que golpea con mayor fuerza a las principales ciudades.
Desde el 1 de enero, hasta el 20 de abril del presente año, el Sistema Estadístico Policial en Línea (Sepol) contabilizó 700 homicidios, un promedio de seis homicidios por día; 19 casos más que las 681 muertes violentas acaecidas en el 2025.
Esta alza en la incidencia refleja que ha aumentado en un 2.79% el número de homicidios relativo a los primeros 110 días del año 2025, según Sepol; aunque estas cifras podrían ser mayores o menores, debido a que todavía no han sido validadas por todas las instituciones que conforman la Mesa de Validación de Homicidios.
En enero de 2025 fueron contabilizados 183 muertes violentas, mientras que en enero de 2026 sumaron 179 caso; es decir, cuatro menos que en el 2025.
Para el mes de febrero la situación fue similar. En febrero del año anterior se dieron 171 homicidios, y en 2026 ocurrieron 168, experimentando una disminución de tres de estos eventos violentos.
Sin embargo, para marzo la situación cambió sustancialmente. De 178 homicidios que se registraron en marzo de 2025, pasamos a tener 219 en el 2026, significando un aumento de 41 casos; razón que encendió las alarmas en quienes dirigen la Secretaría de Seguridad.
En 20 días del mes de abril, la tendencia a la baja en los homicidios se volvió a reflejar en las estadísticas recabadas por el Sepol. Entre el 1 y el 20 de abril de 2026 se registraron 134 homicidios, mientras en el mismo espacio de tiempo, pero en 2025, sucedieron 149 muertes violentas, lo que detalla que hubo un reducción de 15 homicidios en esos 20 días de abril del presente año.
El Distrito Central se posiciona como el municipio más afectado, con 73 muertes violentas registradas hasta inicios de abril. Detrás aparece San Pedro Sula, con 42 casos, confirmando que los principales polos urbanos siguen concentrando la mayor carga de violencia.
Pero el fenómeno no se limita a las grandes ciudades. En municipios como El Progreso, Yoro, con 23 homicidios, o Choloma, con 19, la violencia también deja una huella constante. El otrora tranquilo de Danlí, acumula 19 homicidios, entre tanto, La Ceiba y Olanchito, reportaron 17 de estos eventos violentos cada uno. Las ciudades de Juticalpa y Comayagua dieron cuenta de 15 homicidios por bando. Nueva Arcadia, Choluteca y Catacamas, registraron 14 homicidios cada uno, mientras que en el municipio de Tocoa se han producido 11 homicidios.
Detrás de cada cifra hay historias que no aparecen en los informes: familias afectadas, comunidades que conviven con el temor y dinámicas sociales alteradas por la inseguridad.
Mientras tanto, en municipios más pequeños, aunque con cifras menores, la violencia no deja de ser significativa, lo que plantea un desafío nacional más amplio.
Estrategia
“Reconocemos que el contexto de violencia es un problema social que ha venido evolucionando de manera significativa en los últimos años.
Estamos conscientes de que este problema se manifiesta en diferentes formas: como extorsiones, robos con violencia, conflictividad producida por el accionar del narcotráfico y del narcomenudeo”, admitió el secretario de Seguridad, Gerzon Velásquez.
Esto, a raíz de la presión social por el aumento en el número de homicidios en 110 días del 2026, con relación al mismo lapso de 2025.
Desde el año 2013 hasta 2025, todos se caracterizaron por que cada año que transcurría registraba menos homicidios que el que le antecedió; sólo con la excepción del año 2021, que en vez de reducir, incrementó la cifra en 314 homicidios con relación a 2020.
En 2026 está ocurriendo lo contrario a lo sucedido en materia de homicidios durante esos 12 años, ya que en un poco más de un trimestre ya se experimentó un incremento referente al año 2025.
Las estadísticas publicadas este día por la Secretaría de Seguridad, develan, de alguna forma, que la violencia continúa marcando el ritmo de vida en Honduras durante el presente año.
El funcionario reveló que con el objetivo de contrarrestar esa ola de criminalidad, han diseñado un eje estratégico para atacar a las redes criminales que son las que más provocan las muertes violentas.