Información confidencial de instituciones del sector justicia y seguridad, que debió mantenerse como secreto de Estado, pudo haber llegado a manos del crimen organizado.
Esto ocurrió la semana antepasada en el Congreso Nacional, cuando desfilaron por el hemiciclo los titulares de la Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera Policial, Ministerio Público, Corte Suprema de Justicia, Fuerzas Armadas y Dirección de Investigación e Inteligencia del Estado (DIIE).
El interrogatorio de los diputados fue transmitido en directo por los canales oficiales del Estado.
Así, las falencias y debilidades de cada institución quedaron al descubierto, información que en manos del crimen organizado y carteles del narcotráfico puede ser sumamente perjudicial en la lucha contra la delincuencia y la criminalidad.
El exjefe de las Fuerzas Armadas y actual aspirante presidencial por el partido Alianza, Romeo Vásquez Velásquez, aseguró que esta información que se suministró en el Congreso Nacional, nunca debió trascender porque debilita mucho más a las instituciones.
“Estas debilidades debieron exponerse únicamente en los escenarios correspondientes, es decir, en las reuniones del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa (que se reúne todos los lunes) o en reuniones a puertas cerradas en el Congreso Nacional”, indicó.
Vásquez Velásquez reflexionó, para el caso, que en el Congreso se expuso con cuánto presupuesto opera cada institución, cuántos agentes policiales y de investigación hay, patrullas en mal estado.
Asimismo, se reveló cuántos policías más se necesitan, qué delitos no se investigan.
En el aspecto logístico, se reveló que los radiocomunicadores de la Policía no funcionan, trascendió el número exacto de patrullas en mal estado y se reveló la carencia de laboratorios criminalísticos.
Vásquez calificó las comparecencias como un show político, con el fin de deslindar responsabilidad por la vorágine de violencia que afecta a los hondureños. “Lo que se hizo en el Congreso fue un grave error, el crimen organizado paga sobornos por obtener información y aquí más bien se les regala”, dijo.
Actualmente, un promedio de 19 hondureños mueren a diario. En el 2011, la tasa de homicidios fue de 86.5 y en 2012 se redujo un punto, es decir, a 85.5. Aunque la tasa bajó, el número de homicidios en 2012 fue superior.