Tegucigalpa, Honduras.- Frente a los pronósticos de una sequía extrema que amenaza con golpear los cultivos con una fuerza no vista en siglo y medio, el Congreso Nacional recibió una propuesta de ley urgente que busca blindar con más de 2,000 millones de lempiras la producción en el campo y asegurar que el alimento no falte en las mesas hondureñas.
El diputado del Partido Nacional, Marco Midence, presentó en el hemiciclo un proyecto de ley orientado a la creación de un programa nacional de incentivos para el sector agropecuario y la seguridad alimentaria.
La iniciativa surge como respuesta de emergencia ante los pronósticos climáticos que advierten sobre una canícula extendida y el impacto del fenómeno de El Niño, el cual amenaza con manifestarse con una severidad no vista en los últimos 150 años, poniendo en riesgo inminente las cosechas y la estabilidad alimentaria del país.
El proyecto de decreto propone una asignación presupuestaria de 2,000 millones de lempiras distribuidos en un periodo de ejecución de tres años.
A diferencia de las plataformas asistenciales ejecutadas en administraciones pasadas, la normativa establece de forma estricta que la distribución de los recursos económicos y técnicos se canalizará bajo rigurosos criterios exclusivamente técnicos, con el propósito de blindar los programas de la politización y garantizar que el beneficio llegue de manera directa a los verdaderos productores de las zonas rurales.
“Presentamos un proyecto de ley para garantizar que hay manera técnica, cuatro programas a través de la producción en el campo”, anunció Midence.
La estructura del proyecto de ley se fundamenta en cuatro ejes estratégicos diseñados para mitigar el impacto de la sequía y fortalecer la cadena de valor en el área rural.
El primer componente es el Programa de Fomento Agrícola y Granos Básicos, el cual contempla una inversión de 1,100 millones de lempiras para beneficiar a 400,000 productores de hortalizas y granos esenciales; este apartado prioriza el financiamiento para la construcción de cosechas de agua y la perforación de pozos de emergencia para contrarrestar la escasez hídrica.
Como segundo pilar, la propuesta introduce el Programa Cafetalero, dotado con un fondo de 500 millones de lempiras dirigidos a 90,000 pequeños caficultores del país, enfocándose en la fertilización de las fincas y el desarrollo de estrategias de valor agregado para el grano.
Asimismo, el tercer eje establece el Programa Ganadero y Pecuario, con un presupuesto de 300 millones de lempiras destinado a 50,000 productores, cuyos objetivos centrales serán la repoblación y los esquemas de nutrición bovina para evitar la mortandad de animales por desnutrición y falta de pastos.
El último componente legislativo define el Programa Técnico de Extensión Agrícola, el cual asignará 100 millones de lempiras para dar cobertura de asistencia y transferencia de tecnología a los 100 municipios con mayor vocación y potencial productivo del territorio nacional.
Midence detalló que la sustentación del proyecto técnico se derivó de jornadas de escucha social activa y mesas de trabajo sostenidas con diversos sectores productivos de la zona norte y el litoral atlántico, incluyendo a citricultores, palmeros, productores de frutas exóticas y asociaciones ganaderas.
El proyectista urgió a la cámara legislativa a priorizar el debate de esta ley, recordando episodios críticos del pasado reciente donde la falta de prevención estatal provocó la pérdida masiva de activos productivos en regiones como San Esteban, Olancho, donde murieron miles de cabezas de ganado debido a la falta de agua y alimento.