Tegucigalpa, Honduras.- El pleno del Congreso Nacional logró destrabar el estancamiento institucional en los entes electorales mediante una votación de 93 diputados.
El consenso multipartidario, integrado por las bancadas del Partido Nacional, Partido Liberal, Pinu y Democracia Cristiana, oficializó el nombramiento del experimentado abogado y político Arístides Mejía Carranza como el nuevo magistrado propietario del Tribunal de Justicia Electoral (TJE).
Mejía llega a ocupar la alta magistratura en sustitución de la abogada Miriam Barahona, quien falleció trágicamente el pasado mes de marzo, dejando al órgano de justicia en una situación de vulnerabilidad administrativa.
El nuevo funcionario cuenta con una dilatada trayectoria en la administración pública hondureña, habiéndose desempeñado anteriormente como presidente del extinto Tribunal Supremo Electoral (TSE), ministro de Defensa, vicepresidente de la República y también fue funcionario en el servicio exterior.
A las puertas de asumir sus nuevas funciones de cara a los comicios primarios y generales, el recién ungido magistrado dialogó de forma amplia sobre los retos urgentes del órgano jurisdiccional, las reformas que impulsará desde su cargo y el blindaje que posee frente a las dudas de imparcialidad por su procedencia política.
¿Cuál es la valoración política y democrática que hace tras este nombramiento que obtuvo un respaldo de 93 diputados en el Congreso Nacional?
Estoy llegando ahora a asumir el cargo para el cual fui nombrado por el Congreso Nacional ayer, con una votación de 93 diputados.
Es el respaldo de la totalidad de la bancada del Partido Liberal, Nacional, Pinu y Democracia Cristiana, que fueron los partidos que defendieron el periodo pasado la democracia, cuando hubo problemas de inestabilidad. Con todos los partidos, incluido el Partido Libre, hay que reconstruir la democracia aplicando todas las acciones electorales en la ley, que eso es lo que determina el juego democrático.
¿Cuál es el principal reto técnico y legal que trae usted ahora como funcionario del TJE?
Primero tengo que enterarme de todo lo que está pasando; sé ya algunas cosas de cómo está la institución. Lo segundo es que se están planteando reformas y, hablando con el diputado encargado de las reformas electorales en el Congreso, se va a trabajar en eso; yo soy de la idea de que debe suprimirse el amparo que todavía se tiene en sede de la Corte Suprema de Justicia, porque se dificultan los procesos electorales al existir esa figura de una especie de amparo electoral.
En los periodos donde no hay elecciones, ¿en qué se debe enfocar la gestión del tribunal?
En el periodo de menos actividad de los órganos electorales, en lo que hay que trabajar más es en la formación, tanto de los funcionarios como de los miembros de los partidos políticos, algo que no se ha trabajado. Muchas veces, en el caso de acá del tribunal, los abogados de los partidos no plantean bien los recursos por el puro desconocimiento de la materia electoral.
¿Considera que la legislación electoral actual es demasiado burocrática para el ciudadano común que aspira a un cargo público?
Hay que hacer en las leyes una simplificación para que no haya retrasos en los tiempos. Actualmente, todos los que participan en el proceso electoral tienen que pasar forzosamente por abogados para plantear un montón de cosas, yo creo que el acceso debería ser un poco más libre, menos complicado y menos legal, porque eso implica costos e introduce un retardo severo para candidatos de lugares lejanos que no tienen los recursos económicos necesarios.
¿Será posible trabajar en el mejoramiento institucional del TJE, tomando en cuenta que aún falta nombrar un magistrado en propiedad?
El tribunal se está completando; hay una disposición legal que permite que con dos magistrados siga funcionando el órgano de forma regular. Yo espero que dentro de un corto plazo se termine de completar la estructura, pero lo importante es ir haciéndolo cada vez que ya hay acuerdos políticos asentados; no hay acuerdo sobre el tercer magistrado y hay que esperar un poco, pero ya con dos integrantes se puede funcionar mucho mejor.
Ante los señalamientos de sectores políticos que tildan al TJE de ser un “elefante blanco” y que proponen eliminarlo, ¿cómo defiende usted la existencia de este ente?
Considero que los órganos estatales devienen inútiles cuando no cumplen con los objetivos principales o con lo que dicta la ley.
La labor de este órgano puede ser determinante y muy importante para la nación; lo que hace falta a veces es agilizar los procesos, porque hay decisiones que ocurren muy tarde, no por culpa del órgano en sí, sino porque los procedimientos de la ley son excesivamente complicados y eso es precisamente lo que vamos a revisar.
¿Cuál es la estrategia para evitar una parálisis institucional por falta de consensos como ocurrió en el pasado reciente?
Ver qué partes de la ley se pueden simplificar de forma inmediata. Debemos simplificar el acceso, que es de lo que más se quejan los políticos que están en la competencia electoral; se debe revisar el acceso al órgano y los plazos, los cuales hay que acortarlos sustancialmente.
Los formalismos que exige la ley actual, que se equiparan a formalismos de cuando se va a la justicia ordinaria, deberían ser mucho más simples, como ocurre en otras materias, para que todo funcione con la tarea que la ley le asigna a cada uno de los órganos.
¿Cuenta con el respaldo político unificado del candidato presidencial de su partido para asumir esta magistratura?
Yo tengo el respaldo de todos los diputados del Partido Liberal, los 41 diputados que integran la bancada. Esto quiere decir que cuento tanto con el apoyo de los diputados que son de la corriente de Salvador Nasralla, como con el respaldo de los diputados que pertenecieron a la corriente de Jorge Cálix.
¿Y en cuanto al manejo de los recursos humanos y la estructura interna del TJE?
Todo lo que acabo de mencionar respecto a la ley es lo que tengo claro; las otras cosas relacionadas con el personal administrativo y técnico habrá que verlas despacio, ya que hasta ahorita voy entrando formalmente a la institución.