Tegucigalpa, Honduras.- Alia Kafati confirmó que ha sostenido reuniones con representantes de la Embajada de Estados Unidos en Honduras para conversar sobre las reformas al sector energético que se discuten en el Congreso Nacional.
La diputada del Partido Liberal señaló que durante esos encuentros los representantes diplomáticos expusieron su posición favorable a la normativa y manifestaron interés en que Estados Unidos pueda realizar inversiones en el sector energético hondureño.
Kafati aseguró, sin embargo, que no se sintió presionada para respaldar el proyecto y calificó las conversaciones como respetuosas.
“Me han preguntado cuál es mi punto de vista, cómo creo que la puedo mejorar. Han sido extremadamente respetuosos y les agradezco que me hayan tomado en cuenta”, manifestó.
En otra parte de sus declaraciones, Kafati afirmó que durante las conversaciones le plantearon respaldar la reforma. “Me pidieron votar a favor”, dijo la congresista, quien agregó que Estados Unidos estaría interesado en invertir en el sector energético.
La diputada sostuvo que ese planteamiento no estuvo acompañado de presiones. “No siento que me han presionado. Ha sido un diálogo respetuoso, donde ellos plantean su punto de vista y yo el mío”, afirmó.
Sin embargo, la congresista aseguró que ella no está a favor de cómo está planteada la reforma actual:"Me opuse incluso a las reformas liberales porque sí se da a una futura privatización", inició diciendo Alia Kafati.
"Mi voto siempre seguirá en contra. Yo les he presentado mis observaciones, así como se las he presentado al presidente del CREE (Comisión Reguladora de Energía Eléctrica). Sí hay unos agujeros y lagunas legales que se pueden usar para privatizar la ENEE en un futuro. Se los he hecho saber", enfatizó.
¿Qué pasa con la reforma eléctrica?
El Congreso Nacional de Honduras someterá a votación un nuevo dictamen unificado de la reforma eléctrica, una estrategia legislativa de última hora diseñada para destrabar el proyecto y aprobarlo en un solo debate definitivo tras semanas de estancamiento. La Comisión de Energía optó por retirar el texto original, que ya había avanzado en dos discusiones, para incorporar de forma directa las observaciones técnicas enviadas por el Poder Ejecutivo y las demandas planteadas por las bancadas de oposición. Con esta maniobra, la junta directiva del Legislativo busca asegurar los votos necesarios para implementar un marco legal que frene el colapso operativo del sistema energético del país.
La reestructuración de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) se mantiene como el núcleo del debate, en medio de exigencias estrictas de los partidos de oposición para evitar la privatización de la estatal.
Sectores como el Partido Liberal han condicionado su respaldo a cambio de un blindaje jurídico explícito que declare inembargables los bienes del Estado y garantice el control público de la institución. No obstante, los impulsadores de la normativa asegura que el proyecto sí contempla la creación de unidades estratégicas que abrirán la puerta a la inversión mixta regulada, un mecanismo con el que se pretende inyectar capital privado sin transferir la propiedad de los activos nacionales.
La urgencia de la reforma responde a una severa crisis financiera, ya que la ENEE arrastra pérdidas operativas estimadas en 50 millones de lempiras diarios (unos 600 millones de dólares al año), situación que ha provocado el cierre de sus líneas de crédito en la banca local e internacional. Paralelamente, la infraestructura de transmisión del país acumula hasta 40 años de obsolescencia, lo que se traduce en apagones constantes y racionamientos que afectan la competitividad.