Una semana más inicia con la expectativa de que ahora sí los diputados hayan alcanzado el consenso alrededor de las tan llevadas, traídas y necesarias reformas al sector eléctrico.
El presidente del Legislativo, Tomás Zambrano, informó el fin de semana que existen avances y que la discusión del proyecto se retomará concentrándose exclusivamente en la propuesta enviada por el Ejecutivo, dejando otros temas del sector energético para ser abordados posteriormente en una mesa de trabajo.
Esta propuesta se perfila como la alternativa impulsada por el oficialismo para destrabar la discusión del proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo y a la cual -según Zambrano- ya se han incorporado varias de las observaciones de los liberales.El anuncio de Zambrano llega luego de que el presidente Asfura pidiera al Congreso Nacional no continuar con una iniciativa distinta a la presentada por el Ejecutivo porque “esa es la única ley que viene a sentar las bases del cambio en la ENEE”.
De las declaraciones que se escuchan de los congresistas liberales y nacionalistas queda claro que las divergencias entre ambos bandos siguen a flor de piel y bastante lejos de llegar a un punto de encuentro, y que en el medio se encuentra un pueblo ansioso de que se sienten las bases de recuperación de una empresa que sigue brindándoles un pésimo servicio a muy altos costos.
En medio de este estira y afloja, la exigencia social es clara: la clase política debe dejar de lado el cálculo partidario y priorizar decisiones técnicas. Al final, el éxito de la reforma no se medirá por los pactos que se estrechen en el hemiciclo, sino por la capacidad del nuevo marco legal para sanear las finanzas de la ENEE, atraer inversión real y garantizar, de una vez por todas, un servicio digno y a precio justo.