Aún no terminaba la primaria ni su desarrollo físico cuando tomó entre sus manos el primer puñado de marihuana. Cursaba el sexto grado cuando la droga llegó a su vida para quedarse por varios años, tiempo a través del cual los ruegos de su madre eran constantes para que abandonara el vicio.
Así Pedro (nombre irreal), llegó a los 16 años, consumido en el mundo de la droga. “Probé la marihuana por sugerencia de malas amistades, deje de hacerle caso a mi mamá y les prestaba mayor atención a ellos”, comentó el entrevistado.
Para comprar el narcótico el adolescente decidió trabajar como ayudante de albañil, “nunca le robé a mi mamá para comprar marihuana”, porque trabajaba.
En su registro de vida en el mundo de la drogadicción también llegó a consumir crack. Los lamentos de su madre unos meses atrás hicieron eco en la mente y corazón de Pedro y decidió aceptar ayuda e ingresó al centro de rehabilitación Casa Juan Pablo II.
“Todo ha sido difícil, pero estoy contento con lo que he aprendido aquí, me están dando la oportunidad de finalizar mi primaria, y sé que esto pone feliz a mi mamá”, agregó.
El director del centro, Nico Parasmo, explicó que además de ayudar a los jóvenes para que abandonen las drogas y el alcohol, también se encargan de capacitar a los que se encuentran en zonas vulnerables a este flagelo.
Es así que mediante diversas giras educativas, las autoridades del centro de rehabilitación han realizado varios monitoreos sobre las edades en que los jóvenes del departamento han comenzado a consumir alucinógenos.
“En los municipios con mayor población, el consumo de marihuana, crack y cocaína son predominantes entre los jóvenes”, explicó Parasmo.
Entre los estudiantes de institutos públicos y privados la prevalencia de este tipo de adicción es elevada, aseguró.
“El dato más impactante es que los niños de la zona comienzan a utilizar drogas desde los 12 años”, reveló.
El último estudio del Instituto Hondureño para la Prevención del Alcoholismo, Drogadicción y Farmacodependencia (Ihadfa) detalló que entre el 14 y 17 por ciento de los estudiantes de secundaria, o sea entre 84 y 102 mil jóvenes del país, consumen marihuana.
Mientras que un siete por ciento, cerca de 42 mil (sobre la base de 600 mil estudiantes, de acuerdo a los registros de la Secretaría de Educación) inhalan cocaína y un cuatro por ciento, unos 24 mil, consumen crack, a nivel nacional.
Acciones
Al conocer estas cifras varios centros educativos de las principales ciudades han emprendido jornadas para prevenir y rescatar a los jóvenes involucrados en la droga.
Es así que el cuerpo docente y administrativo de un centro educativo del nivel medio con sede en Danlí, decidieron de manera anónima rescatar a 10 jóvenes matriculados en el centro educativo que habían comenzado a consumir los narcóticos. El programa de reinserción de los jóvenes ha consistido en involucrar a los alumnos en proyectos de liderazgo, para que a su vez lleven el control de disciplina, actividades culturales, así como de mejoramiento del rendimiento escolar entre sus compañeros de salón.
“Los estudiantes han asumido con éxito las responsabilidades que les hemos asignado, las cuales son evaluadas de manera continua por los docentes, alumnos y padres de familia”, informó la máxima autoridad del centro educativo.
El docente pidió a las autoridades de la Secretaría de Educación y el gobierno para emprender nuevos programas sobre prevención y atención ya que los directores y docentes de los centros de enseñanza se enfrentan solos y sin herramientas ante este tipo de problema.
Capacitación
En el caso de las autoridades de la Policía Nacional, desde hace unos años han capacitado a estudiantes de varios centros educativos sobre las consecuencias y problemas que trae consigo el consumo de drogas, alcohol y las pandillas.
Adán Reyes Ochoa, jefe departamental de la Policía Nacional, expresó que la institución ha capacitado a unos 4, 000 estudiantes de la región.
El último grupo formado comprende unos 200 jóvenes, los cuales se graduarán en los próximos días, según el funcionario policial.
Por medio de este programa además se ha logrado identificar a cinco centros educativos de Danlí, en los que el consumo, venta y comercialización de estupefacientes, así como de otros delitos es elevado.
“Hemos dado un seguimiento continuo en estos centros de educación, pero debido a la complejidad de los mismos debemos actuar con precaución”, dijo el entrevistado.
Consumo local
El departamento de El Paraíso es considerado como una comunidad de paso para la droga por las autoridades policiales, ya que comparte fronteras con Olancho y Nicaragua, zonas que han sido utilizadas para este fin.
Según datos brindados por la Policía Nacional, el 95 por ciento de la droga que ingresa por el departamento es trasladada a otras regiones del país y el extranjero, el cinco por ciento restante es consumida en el departamento.
La cantidad que representa este porcentaje varía de acuerdo a la cantidad de alucinógeno que ingresa aseguraron las autoridades policiales.
Violencia
La tasa de homicidios que registró en 2012 el departamento fue de 30.8 por cada 100,000 habitantes según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Los municipios de Yauyupe, Vado Ancho, San Matías, Potrerillos y Alauca son los municipios donde el año anterior no se registraron muertes violentas.