“Los Reyes Magos representan a una humanidad en búsqueda”, expresó el padre Ovidio Rodríguez. Y en honor a estos magos que llegaron a Jerusalén en busca de Jesús es que se celebra el 6 de enero el Día de Reyes.
Cita la Biblia en el evangelio de Mateo, capítulo dos, que “cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”.
Algunas teorías dicen que estos magos eran sabios de las regiones orientales que se dedicaban al estudio de la astrología, otras mencionan que “a lo mejor eran reyes de pequeñas monarquías, que no tenían la trascendencia de otros imperios por decirlo así... Aunque no se sabe con precisión, lo importante es lo que representan”, dijo el sacerdote.
Se asume que eran tres, porque fueron tres los regalos que le entregaron a Jesús. Lo cierto es que estos personajes tenían conocimiento de las escrituras, porque sabían que nacería el Hijo de Dios, y por ello se trasladaron hasta Jerusalén para buscarle.
La visita de ellos inquietó al rey Herodes y a la ciudad; por lo que el rey convocó a todos los sacerdotes y escribas para consultarles acerca del lugar donde habría de nacer el Cristo, ellos le dijeron que “en Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta (Miqueas)”. Llamando Herodes a los magos, les mandó que averiguaran en Belén acerca del niño, y se lo hicieran saber para adorarle él también.
Los magos llegaron hasta donde estaba Jesús guiados por una estrella, y al verlo se postraron y lo adoraron, y le entregaron presentes: oro, incienso y mirra, después se marcharon y tomaron otro camino al ser avisados en sueños de que no volviesen a Herodes, porque su intención era matar al niño.
Bíblicamente los magos no tienen nombres, no obstante han sido identificados como Melchor, Gaspar y Baltasar, estos nombres se encuentran en una imagen localizada en la iglesia de San Apolinar Nuovo en Italia, que data del siglo VI.
En el retrato se puede ver a tres hombres que muestran sus obsequios ante una mujer que descansa en un trono y tiene en sus rodillas a un niño.
Y así como se han nombrado también se les han asignado características, por lo que Melchor es representado como un hombre mayor de barba blanca, cuyo presente para Jesús fue oro.
Gaspar es mostrado como un hombre joven, y su regalo fue el incienso. Baltasar, de raza negra, le ofreció a Jesús mirra. “La tradición los pinta de color negro, blanco y amarillo, representando los tres continentes hasta el momento conocidos, África, Europa y Asia”, expresó Rodríguez.
Significado de los regalos
El padre Ovidio explicó que “los regalos son simbólicos; oro porque es Rey, incienso porque es Dios, y mirra porque sería varón de dolores, varón de sufrimientos... Entonces los regalos definen el perfil mesiánico del niño que nació”.
Celebración
La conmemoración del Día de Reyes es una de las más antiguas, ya que data del siglo III en Oriente y en Occidente se adoptó un siglo después; aunque la costumbre de traer regalos inició en el siglo XIX.
Esta fecha debe ser recordada no por los regalos que los niños esperan el 6 de enero ni por el tradicionalismo que reviste a este día, sino por el ejemplo que ellos dejaron, el hecho de seguir con fe una estrella que los haría ver al Hijo de Dios.
Rodríguez expresó que a Cristo “le podemos ofrecer el oro de una vida transparente, de una vida de un hijo de Dios; podemos ofrecerle la mirra de nuestros sufrimientos, el señor Jesús dice que el que quiera servirle que cargue con su cruz, porque la mirra representa el sufrimiento, y ofrezcámosle el incienso de nuestras plegarias, porque eso simboliza el incienso, que se eleva a Dios”.