Tegucigalpa, Honduras.- Ciento trece días después de las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025, una investigación conjunta de EH Verifica y LA PRENSA Verifica reconstruyó con datos el mapa de la desinformación electoral que circuló antes, durante y después del proceso.
La evidencia, recopilada entre el 15 de noviembre de 2025 y el 15 de enero de 2026, muestra un patrón constante: en los momentos de mayor incertidumbre crece la circulación de piezas falsas y engañosas que buscan moldear expectativas, sembrar sospechas y tensar la confianza pública.
El equipo de fact-checking documentó tres fenómenos que se cruzan en redes sociales: desinformación electoral, encuestas falsas y discurso de odio. El registro contabilizó 96 incidentes de desinformación electoral, 12 encuestas falsas y 61 contenidos de discurso de odio.
El dato más sensible se concentró en la jornada electoral: el 30 de noviembre aparecieron 12 incidentes de desinformación (12 de 96, 12.5%) y 11 de las 12 encuestas falsas (91.7%), además de un contenido de odio fechado ese mismo día.
En otras palabras: la elección fue el punto de máxima fragilidad informativa.
Para David Bolaños, editor del medio de verificación costarricense Doble Check, miembro de LatamChequea, como lo es EL HERALDO y LA PRENSA, el esfuerzo por confundir a la gente el propio día de las elecciones es un patrón definido que se evidenció también en los comicios de Costa Rica en 2025.
“En muchos países hay un desencanto por la afiliación partidaria. Esa indecisión que predomina en la gente está haciendo que los desinformadores también se acoplen y apunten a los últimos días o a las últimas horas de las elecciones para confundir y desalentar el voto”, comentó.
La investigación también dimensionó la escala del consumo. Los contenidos desinformativos sumaron 6,233,034 visualizaciones y 16,597 compartidos.
El volumen permite una conclusión directa: la desinformación no fue un ruido marginal, pues alcanzó audiencias masivas y se replicó con fuerza.
Denis Gómez, exmagistrado del extinto Tribunal Supremo Electoral (TSE), dijo que el día de la elección fue el momento más vulnerable porque “se intensifican los intentos por manipular la información”.
“Los indicadores que se agravaron, especialmente el día de la elección, nos dejan claro que queda mucho por hacer para contrarrestar este fenómeno”, expresó.
“Ese flagelo ya incide directamente en la conducta de los ciudadanos electores para torcer la realidad”, agregó el además catedrático de la maestría de Ciencias Políticas y Gestión Electoral de la Universidad José Cecilio del Valle (UJCV).
El 30N, el minuto exacto
La concentración del 30 de noviembre no responde a casualidad: ese día el público buscó certezas rápidas. La investigación encontró que la herramienta más “eficaz” en esa ventana fue la encuesta falsa, un formato que ofrece la ilusión de precisión cuando la duda es máxima.
De las 12 encuestas falsas registradas, 11 circularon el 30 de noviembre y una el 28 de noviembre.
La distribución por plataformas confirma la lógica de urgencia. Se identificaron 6 encuestas falsas en Facebook, 5 en X y 1 en WhatsApp. El patrón sugiere que el contenido se diseñó para moverse rápido: Facebook facilita reenvíos en comunidades; X acelera la disputa pública en tiempo real; WhatsApp empuja cadenas cerradas difíciles de rastrear.
Más de la mitad de esas encuestas presentó señales de manipulación. En 7 de 12 casos (58.3%), la investigación registró evidencia de alteración o suplantación, con piezas atribuidas a nombres como Le Vote, Métrica Encuesta, Paradigma y CID Gallup, además de Pool HN y un supuesto “biométrico” sin nombre.
En los registros también consta que Paradigma y CID Gallup desmintieron autoría en redes sociales en los casos correspondientes.
Ante estos hallazgos, Carmen Beatriz, docente venezolana y experta en comunicación política y procesos electorales, señaló que Honduras enfrentó una crisis electoral “muy importante” y que el panorama de la desinformación permite comprender, en términos generales, esa situación.
Enfatizó que “lo que hace que la desinformación sea más preocupante es la calidad de esa información, no solo la cantidad”.
El dato político más delicado es a quién “hacen ganar” estas piezas: Rixi Moncada aparece punteando en 7 encuestas (58.3%); Nasry Asfura en 2 (16.7%); Salvador Nasralla en 2 (16.7%); y en 1 caso el puntero consignado es el Partido Libre (8.3%).
La encuesta falsa no solo confunde: instala una sensación de ventaja y busca convertirla en “realidad” compartida.
Beatriz explicó que las encuestas falsas tienden a surgir en contextos donde falta información de calidad y “el lector está buscando información fidedigna; ahí es donde entran las pseudoencuestas como instrumentos que se usan para alterar esas percepciones”.
Circulación e importancia
En los 96 incidentes de desinformación electoral, TikTok concentró 42 casos (43.8%) y Facebook 41 (42.7%). X registró 7 (7.3%), WhatsApp 5 (5.2%) y Threads 1 (1.0%).La lectura es simple: la desinformación combinó dos motores. Uno, la viralidad audiovisual de consumo rápido. Dos, la circulación comunitaria basada en reenvíos y aprobación social.La investigación también identificó una característica que explica el impacto: estos fenómenos no viajan aislados.
La desinformación aporta piezas que parecen “prueba”; las encuestas falsas moldean expectativas en horas críticas; y el odio empuja emociones que vuelven más fácil creer y compartir sin verificar.
Esa mezcla prepara el terreno para que, si el resultado real no coincide con lo que circuló, la sospecha encuentre audiencia lista para aceptarla.Beatriz aclaró que “lo que vemos en Honduras lo hemos visto también en Venezuela, Bolivia y Argentina”.
“Los patrones son muy similares: operaciones de desinformación bien articuladas que buscan alterar la percepción de la ciudadanía”, añadió. Y comentó: “La desinformación digital en las elecciones es más efectiva cuanto mejor segmentada está. Un trabajo bien monitoreado que le dice a la gente lo que quiere oír, pero la desvía unos grados, puede ser muy persuasivo”.
Esta primera entrega deja el “cuándo” y la magnitud. La segunda, que se publica este martes 24 de marzo, se centra en el “cómo”: qué técnicas usan las piezas engañosas para parecer evidencia y entrar sin resistencia en la conversación pública.