Análisis
Acceso con registro
Tegucigalpa, Honduras.- Honduras vive con intensidad cualquier evento natural. Con el fenómeno de La Niña se reportan inundaciones, mientras que con El Niño la lluvia se disipa y se vuelve escasa. Con la canícula la situación se agudiza, provocando sequía, hambruna y muerte de animales, principalmente en el corredor seco.
Precisamente eso es lo que está pasando en este 2026, pues las estaciones pluviométricas del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos y Sísmicos (Cenaos) evidencian que este es el año que menos ha llovido, al menos al revisar los registros desde 2022.
EL HERALDO Plus, a través de información compartida por Cenaos, analizó los reportes diarios de lluvia registrados en cinco años en las 25 estaciones pluviométricas desde enero a julio. Los datos muestran que en este 2026, unas 17 reportaron menos lluvia que en el mismo período de 2025, mientras que 10 mostraban el nivel de precipitación más bajo de los últimos cinco años. Esto significa que este año ha llovido menos.
De acuerdo con Francisco Argeñal, jefe de Cenaos, este impacto se siente más en los municipios del corredor seco, pues mayo, junio, septiembre y octubre son los meses más lluviosos en estas regiones, pero en los primeros dos meses hubo una disminución.
“Cuando tenemos Niño, como en el caso actual, es que la canícula prácticamente empieza a principios de julio y termina a finales de agosto. Es decir, hablamos de un mes más con pocas lluvias o ausencia de las mismas. Y este año, el mes de junio fue bastante seco y el mes de mayo fue bastante seco en la zona sur y centro del país. Este escenario se parece más al que tuvimos en el 2015, con el efecto de un Niño fuerte también, como el de ese año”, advirtió el experto.
Argeñal explicó que 2026 no es el año con más sequía en la historia del país (mencionó 1997, 2001 y 2015), pero sí de los últimos cinco años (desde 2022).
Mencionó que todo depende de cómo se comporta “el chorro de bajo nivel”, que en términos meteorológicos significa que el viento se acelera sobre el Caribe provocando que caiga poca lluvia en la zona del corredor seco.
“Y justamente pues cuando hay Niño se ha visto que ese viento se acelera y no permite que la humedad del Pacífico entre y genere nubes en departamentos que son los más susceptibles a tener sequía cuando hay Niño, que son Choluteca, Valle, Francisco Morazán, el sur de El Paraíso, La Paz, Comayagua y en general varios municipios del fronterizo con El Salvador”, detalló Argeñal.
Las 25 estaciones pluviométricas están ubicadas en puntos estratégicos y miden la cantidad de lluvia que cae a 10 mil kilómetros a la redonda. Solo en Francisco Morazán, ubicado al centro de Honduras, hay cuatro. Por ejemplo, la estación de la 21 de Octubre indica que desde enero hasta julio de 2026 apenas hubo 276.4 milímetros de lluvia. Pero un año atrás, en 2025, fueron 286.6 y en 2024 llovió 534.8 milímetros, casi el doble. En 2022 y 2023 la cantidad de lluvia estuvo por encima de la reportada este año, es decir, ha llovido menos.
Lo mismo pasó en la estación de Sabanagrande, que pasó de reportar entre enero y julio de 2022 un total de 1,115.6 milímetros de lluvia, mientras que en 2026 con la sequía apenas registró 211.9 milímetros.
Según Nabil Kawas, físico y meteorólogo, en algunas zonas de Honduras ha llovido lo necesario para rescatar la producción de granos básicos y garantizar la subsistencia de la población, pero en el corredor seco las precipitaciones han sido escasas.
“En el centro y sur del país nos llueven de 1,500 (milímetros) para abajo. De Tegucigalpa a la capital, el promedio anual es de 920 y 925 milímetros al año. Entonces imagínense lo poquito que llueve aquí, y además se reduce a 400 o 500 milímetros. Entonces tenemos los problemas que ya conocemos y que estamos viviendo en este momento”, lamentó.
75
municipios
están en alerta amarilla debido a la sequía en Honduras, mientras que 49 se encuentran en alerta verde. Esta semana van a modificar las alertas y elevar algunas regiones a vigilancia máxima.
De acuerdo con el experto, el lugar donde más llueve en Honduras es La Mosquitia, donde anualmente caen 3,300 milímetros anuales. Seguidamente está El Cajón, con 3,000 milímetros. Estos datos coinciden con los reportes de la estación de Puerto Lempira, en Gracias a Dios, donde en 2026 aparece como una de las regiones con más lluvia. Lo mismo pasó en el resto de años analizados por EL HERALDO Plus.
En la estación de Tela, Trujillo, Colón y hasta Omoa, Cortés, ocurrió lo contrario, los acumulados registrados estaban por encima del resto de años, pues sí ha llovido en comparación con el centro y sur.
Según Kawas, cuando El Niño afecta a Honduras lo que normalmente ocurre es que las lluvias en toda la cordillera norte y hasta parte del occidente, disminuyen, pero “si llueve entre 2,300 y disminuye a 2,000, siempre van a tener agua. Es más, hay algunos cítricos que son los que crecen en esas zonas que necesitan suficiente agua, con 2,000 milímetros garantizan una buena productividad”.
En el centro, sur, parte del oriente y el sur del occidente ocurre todo lo contrario. El Niño provoca sequía. En la estación pluviométrica de Santa Rosa de Copán, por ejemplo, la situación es crítica: en siete meses apenas ha llovido 55.9 milímetros, de acuerdo con los registros de Cenaos. En el mismo período de 2025 cayeron 904.1 milímetros, mientras que el registro más alto de los últimos cinco años ocurrió en 2022, cuando llovió 978.8 milímetros.
En las dos estaciones de Choluteca, que sí ha reportado algunas lluvias aisladas, también ocurre el mismo problema y, de acuerdo con testimonios recopilados por EL HERALDO Plus, la sequía no solo está matando al ganado, sino que ya se evidencia una crisis alimentaria, pues los pobladores no tienen comida ni agua para subsistir.
Debido a esta crisis hídrica, Honduras mantiene alerta en 124 municipios, de los cuales 75 están en alerta amarilla, a las puertas de pasar a roja. Así lo mencionó Nelson Márquez, viceministro de Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), quien aseguró que “se ha verificado que en campo la situación está difícil, y, por otro lado, el pronóstico climatológico, la perspectiva climatológica, nos dice que la situación más bien se va a volver más complicada”.
Advirtió que “estos 75 son la mayor preocupación; fuera de ellos hay algunas pérdidas, sí, pero, debemos reconocer que sí las hay, algunas pérdidas en los cultivos, algún problema de acceso a agua potable”.
Francisco Argeñal también se refirió a los municipios en alerta y dijo que esta semana se reunirán representantes del Poder Legislativo con el presidente de la República para determinar en qué municipios amerita subir las alertas. Adelantó que muchos en alerta amarilla pasarán a roja y algunos en verde subirán a amarilla. También se sumarán otros municipios que están en vigilancia, pero no tienen ninguna alerta.
De acuerdo con los datos de Cenaos, la crisis por sequía golpea más fuerte el centro, oriente y sur de Honduras. En el centro, el promedio de lluvias hasta julio de 2026 fue de 55.1 milímetros, el equivalente a 20 milímetros menos que en 2025, cuando en promedio llovió 75.1 milímetros. En la región sur el promedio de lluvias fue de 75.1, mientras que en el mismo periodo de 2025 llovió 109.6 milímetros. También hubo un déficit. En el oriente pasó lo mismo: en 2025 llovió 100.8 milímetros y para 2026 apenas se reportaron 113.6.
Según Kawas, esta crisis hídrica evidencia la vulnerabilidad en Honduras, pero también la poca planificación para contrarrestar eventos como las inundaciones o sequías.
“Nos confiamos, no creemos, y simplemente nos dejamos ir y cuando ya tenemos el problema encima, queremos resolverlo de la noche a la mañana, y eso no es posible, porque una de las posibles soluciones en esta zona, por ejemplo, son reservorios de agua, ya sea lo que se llama cosecha de agua o reservorios fuertes, grandes, para la capital”, dijo.
Otra opción es la construcción de represas, pero “ningún gobierno se ha preocupado por desarrollar esos proyectos”, ni siquiera en la capital, donde ya se han hecho estudios y la única que avanza es la de San José, lamentó.
Kawas recordó que “la ciudad capital cada vez va en aumento. Antes éramos medio millón, después un millón, ahora estamos casi llegando a los dos millones, y el agua sigue siendo, Laureles, Concepción y El Picacho... y cada vez que viene el Niño, el problema va en aumento, cada vez va siendo más grande, y hablar de cosecha de agua, a estas alturas, si no está lloviendo, ¿de qué me sirve hacer un hueco ahí en mi finca o en mi lugar para poder guardar agua? ¿Qué agua voy a guardar si no está lloviendo?”, condenó.
Para poder recuperar los niveles de las represas en el Distrito Central se necesita que llueva al menos 20 milímetros cada cinco días, de acuerdo con análisis del jefe de Cenaos. Esto garantizaría abastecimiento para el resto del año, pero no para 2027.
Joaquín Gómez, jefe de la Estación Meteorológica de la Universidad Autónoma de Honduras (UNAH), coincidió con Argeñal y dijo que se tiene esperanza que al terminar la canícula las lluvias sean más frecuentes en el corredor seco, de lo contrario “si este Niño realmente provoca más sequía y no llueve lo necesario, sencillamente va a haber un caos el próximo año con respecto al suministro de agua potable en el campo urbano”.
Gómez mostró preocupación por los bajos registros de lluvias en el país, ya que se reporta pérdidas de cultivos y los niveles de las represas están bajos. Desde la UNAH temen que como El Niño se prolongará hasta 2027 todo se siga intensificando.
Recordó que con El Niño la cantidad de ciclones tropicales que se forman en el Caribe y en el Atlántico son bastante mínimos, pero que en septiembre esperan que sean mayor cerca del Golfo de Honduras, del Darién o de México.
“Esperamos algún efecto de algún ciclón tropical del Pacífico y tal vez tengamos alguna entrada de humedad desde el Pacífico hasta la parte central y podamos tener presencia de precipitaciones y formación de nubes de tormenta. Eso es lo que se esperaría en septiembre”, insistió.