La Ceiba, Honduras. El litoral atlántico está frente a una de las mayores apuestas de transformación de las últimas décadas. Una amplia cartera de proyectos anunciados por el gobierno central en carreteras, puentes, aeropuerto, muelles, vivienda, agua potable, saneamiento, salud, energía y seguridad marítima comienza a dibujar un nuevo escenario para Atlántida y Colón.
Ambos departamentos han enfrentado durante años el deterioro de su infraestructura y una limitada inversión pública, factores que han restringido su competitividad y desarrollo económico.
Los proyectos anunciados por el presidente Nasry Asfura en una reciente visita al litoral, no se concentran en una sola obra ni en una única ciudad. En conjunto, buscan recuperar la conectividad terrestre, aérea y marítima del Caribe hondureño, mejorar servicios básicos y crear las condiciones para atraer industria, comercio, turismo y nuevas oportunidades de empleo.
En paralelo, la iniciativa privada impulsa el desarrollo del Puerto Satuyé, concebido como una plataforma logística e industrial cuyo funcionamiento dependerá, en buena medida, del avance de las obras públicas. La expectativa es que una red vial modernizada, un aeropuerto renovado y mejores servicios portuarios conviertan a La Ceiba en un nuevo punto estratégico para el comercio regional.
La agenda presentada por el Ejecutivo —respaldada por diputados del litoral y representantes de diversos sectores— comprende ocho ejes prioritarios para Atlántida y Colón. Sin embargo, varios de los proyectos permanecen en etapas de estudio, diseño, evaluación o licitación.
Infraestructura para el desarrollo
Uno de los proyectos de mayor alcance es la rehabilitación de la carretera CA-13, corredor que comunica San Pedro Sula, Tela, La Ceiba, Trujillo y otras comunidades del Caribe hondureño.
La obra dispone de un financiamiento anunciado de 100 millones de dólares del Banco Mundial y 80 millones de dólares del Gobierno de España. Actualmente se desarrollan los estudios técnicos, mientras continúan trabajos provisionales en algunos tramos.
A esta iniciativa se suma la ampliación del corredor La Barca-El Progreso-Tela. Para el primer tramo ya se informó sobre la apertura de ofertas económicas, mientras continúan los estudios del trayecto entre El Progreso y Tela.
La obra busca mejorar uno de los corredores más transitados hacia Atlántida, Colón y las Islas de la Bahía, por donde circulan vehículos particulares, autobuses, transporte pesado y mercancías.
Otro componente contempla la ampliación de cuatro puentes, adjudicada a la empresa Sermaco por 82 millones de lempiras. Estas estructuras forman parte de la red necesaria para garantizar una circulación más segura y continua en el corredor atlántico, reducir los tiempos de traslado y fortalecer la conexión entre los centros productivos del valle de Sula y los puertos del Caribe.
La infraestructura aérea y marítima forma parte de la misma estrategia. El aeropuerto Guillermo Anderson, en La Ceiba, permanece en fase de diseño para su futura remodelación, cuyos avances se prevén para mediados de 2027.
De manera paralela, el Gobierno y la Alcaldía analizan la recuperación del muelle de cabotaje mediante una inversión cercana a 1.3 millones de dólares, que contempla retirar entre 10 y 12 embarcaciones hundidas y dragar aproximadamente 500,000 metros cúbicos de sedimentos.
La agenda incorpora además proyectos de vivienda, agua potable, saneamiento, salud, energía y seguridad marítima.
Entre ellos figura la posibilidad de que el litoral reciba parte de los 400 millones de dólares aprobados por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) para programas habitacionales, aunque todavía no existe un desglose para Atlántida.
En Puerto Castilla también se proyecta la instalación de nuevas cámaras hiperbáricas y el fortalecimiento de la capacidad marítima para la atención de emergencias.
Satuyé, un nuevo puerto para Honduras
Vistas de forma individual, varias de estas iniciativas aún enfrentan procesos administrativos y financieros. En conjunto, sin embargo, configuran una red de infraestructura que podría modificar la dinámica económica del litoral.
La recuperación de la CA-13 permitiría mover mercancías con mayor rapidez. La ampliación hacia Tela reduciría los cuellos de botella. Los puentes mejorarían la continuidad del tránsito. El aeropuerto facilitaría la movilidad de pasajeros e inversionistas. El muelle de cabotaje fortalecería el intercambio con las islas y comunidades costeras. Las obras de agua, saneamiento, energía y vivienda servirían de soporte para el crecimiento urbano y productivo.
Dentro de ese escenario se ubica el proyecto Puerto Satuyé, previsto en Boca Vieja, sobre un terreno de 32 manzanas, contiguo a la laguna que separa el muelle de cabotaje del mar Caribe.
El proyecto contempla una inversión acumulada de hasta 1,000 millones de dólares, un poco más de 26,000 millones de lempiras -al cambio actual del dólar-, durante sus diferentes etapas. Su objetivo es desarrollar una plataforma portuaria, industrial, energética, tecnológica y habitacional.
El diseño estuvo a cargo de Jacobs Engineering e incluye, en una primera fase, un puerto con 310 metros lineales de muelle, obras de dragado y una expansión cercana a la boca natural.
“La infraestructura contempla en su fase inicial, un puerto con 310 metros lineales de muelle, trabajos de dragado y expansión adyacente a la boca natural, orientado a recibir buques de medio y alto calado para lograr un flujo de hasta 90,000 barcos anuales”, explicó Javier Medina, director del proyecto Puerto Satuyé Próspera La Ceiba.
Fases de inversión y alianza estratégica
Además del componente portuario, la propuesta incorpora una plataforma de gas natural y una planta generadora de energía con capacidad propia de 100 megavatios.
También incluye una planta de agua potable capaz de producir 6.25 millones de litros diarios, sistemas modernos de tratamiento de aguas residuales y espacios habitacionales planificados para unos 25,000 residentes iniciales.
La primera etapa requeriría una inversión de 100 millones de dólares, unos 2,600 millones de lempiras, mediante aproximadamente 14 vehículos de inversión o sociedades.
De ese total, 71 millones de dólares, equivalentes a unos 1,846 millones de lempiras, serían destinados al desarrollo portuario. Otros 30 millones de dólares, cerca de 800 millones de lempiras, financiarían la construcción de entre 30,000 y 40,000 metros cuadrados de naves industriales.
En estas instalaciones se prevé que operen inicialmente cinco empresas. A largo plazo, el parque busca atraer compañías de manufactura automotriz, electrónica, telecomunicaciones, industria médica y agroindustria de valor agregado.
El plan general proyecta alcanzar primero unos 600 millones de dólares de inversión intermedia, cerca de 16,000 millones de lempiras, hasta completar los 1,000 millones de dólares en su etapa final.
La proyección laboral contempla unos 47,000 empleos temporales durante la construcción, 10,000 puestos permanentes en el inicio de operaciones y hasta 50,000 empleos directos e indirectos en la fase de consolidación.
Medina aseguró que el proyecto pretende coordinar acciones con las autoridades nacionales y locales, especialmente en materia ambiental, regulatoria y de atracción de inversiones.
"Las zedes son semiautónomas y se trabaja de la mano con el gobierno; no es un país dentro de otro país, son como una municipalidad. Se trabaja con el gobierno local para compartir lo que se está desarrollando y atender recomendaciones. Además, los bancos de inversión exigen el cumplimiento ambiental, el cual hay que respetar rigurosamente", manifestó Medina.
El ejecutivo agregó que trabajan con el Ministerio de Desarrollo Económico para atraer inversionistas y que, a medida avance la iniciativa, podrían suministrar energía a instituciones públicas.
"No descartamos brindar colaboración al Estado a medida avanzamos. Tenemos contemplado suministrar energía al gobierno nacional o local a un precio preferencial o como subsidio a bajo costo", añadió.
Anuncios que alientan
Las expectativas son altas entre representantes empresariales y residentes de las comunidades cercanas. José Lanza, expresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Atlántida (CCIA), considera que los proyectos pueden ser positivos si producen beneficios para la población.
"Es bueno, pero siempre que haya un apoyo a las comunidades, desarrollo integral y que sirva de ejemplo para quienes quieran invertir. ¿Quién no va a querer la inversión si nos ayudará a salir de la pobreza? Vamos ganando todos; lo vemos bien desde todo punto de vista", afirmó Lanza.
En Boca Vieja, los habitantes también esperan que el desarrollo genere trabajo y oportunidades en una zona que durante años ha permanecido alejada de las grandes inversiones.
"Para nosotros está bien porque está dando el trabajo que tanto necesita este país. Con el Puerto Satuyé esta zona se va a desarrollar enormemente, habrá movimiento y generará muchas oportunidades", expresó Keneth Watlerh, residente del sector.
El desafío será llevar los anuncios al terreno. Varias de las intervenciones públicas todavía se encuentran en estudios, diseños, evaluaciones o licitaciones, mientras que el desarrollo portuario comenzaría su primera etapa a mediados del próximo año.
Sin embargo, pocas veces La Ceiba, Atlántida y Colón habían concentrado simultáneamente una agenda tan amplia de carreteras, puentes, aeropuerto, muelles, vivienda, energía, agua, industria y seguridad marítima.
La oportunidad no descansa sobre una sola obra. Depende de que todas las piezas avancen como un gran conjunto y conviertan la conectividad en inversión, la inversión en empleo y el empleo en una recuperación económica capaz de alcanzar a las comunidades del litoral.