El gobierno de Honduras y el Fondo Monetario inician este día la revisión de las recomendaciones que el FMI realizó en febrero de 2013 en la Consulta del Artículo IV de 2012. Cada año se realiza ese ejercicio con el objetivo de monitorear el comportamiento de las metas indicativas y reformas estructurales acordadas entre las partes. Además, se conocerán las proyecciones económicas para este año.
Este día arriba al país la misión técnica del Fondo Monetario que realizará ese trabajo durante dos semanas, tiempo durante el cual se reunirán con representantes de los sectores público y privado para abordar la información económica y financiera disponible.
EL HERALDO
analizó con expertos independientes el comportamiento de los resultados del Artículo IV correspondiente a 2012, en donde se expusieron la situación actual y las perspectivas para 2013. La primera conclusión de los expertos entrevistados es que el desempeño del gobierno anterior fue de resultados mixtos, ya que muchas de las metas indicativas no se cumplieron, especialmente las relacionadas con el tema fiscal.
Para funcionarios como Marlon Tábora, presidente del Banco Central de Honduras (BCH), y Wilfredo Cerrato Rodríguez, secretario de Finanzas, hay muchos avances que destacar, por ejemplo las reformas estructurales a las empresas públicas como la ENEE y Hondutel, a instituciones financieras como Banhprovi y el BCH, así como a los institutos de previsión social como el Inprema.
A finales de junio o comienzos de julio próximo, el directorio ejecutivo del FMI aprobará los resultados del informe del Artículo IV que prepare la misión técnica para Honduras, la que preside el salvadoreño Lisandro Abrego. Posteriormente se espera que arranquen las negociaciones para la firma de la Carta de Intenciones, la que el gobierno hondureño ha calificado de alta prioridad por el acceso a financiamiento en condiciones preferenciales.
Los compromisos
Una de las principales recomendaciones de la misión técnica del FMI fue la necesidad de políticas macroeconómicas más restrictivas y avanzar en las reformas estructurales con el fin de proteger la sostenibilidad fiscal y externa.
En ese sentido, la administración de Porfirio Lobo Sosa ajustó la meta del déficit fiscal neto del gobierno central de -4.5% a 6.0% del PIB, pero al cierre de 2013, el resultado fue de -7.7%, equivalente a 29,612.6 millones de lempiras.
“Los directores respaldaron los planes de reducción del déficit fiscal en 2013, e instaron a la pronta adopción de las medidas necesarias para lograr este objetivo y evitar que resurja el crédito del Banco Central al gobierno o la acumulación de atrasos en los pagos internos”, reza el comunicado de prensa emitido por el FMI en febrero de 2013.
Los profesionales consultados, entre ellos exsecretarios de Finanzas, expresidentes del Banco Central y exdirectores de Ingresos, coinciden que el gobierno no recurrió al préstamo de 5,000 millones de lempiras en el BCH porque pudo colocar el segundo tramo del bono soberano por 500 millones de dólares en diciembre, lo que le permitió cumplir con los compromisos financieros.
Agregaron que el manejo de la política fiscal continúa siendo preocupante, ya que las medidas adoptadas han sido para mejorar las recaudaciones tributarias pero no para un efectivo control del gasto corriente.
Uno de los compromisos cumplidos por el gobierno anterior fue la reducción de las exenciones tributarias al aprobar la Ley de Ordenamiento de las Finanzas Públicas, Control de las Exoneraciones y Medidas Antievasión (Decreto 278-2013, publicado en La Gaceta del 33,316 del 30 de diciembre de 2013).
Otra de las recomendaciones era contener el gasto salarial del sector público, estimando el gobierno central una meta de 34,200.7 millones de lempiras para 2013, siendo superada esa cantidad al cerrar con 35,781.6 millones, o sea 1,580.9 millones más.
En cuanto al crecimiento de la economía hondureña, el Fondo Monetario había programado 3.3%, sin embargo, el resultado fue de 2.6%, justificando ese desempeño por la caída en las exportaciones de café como efecto de los daños provocados por la roya.
Otro indicador que no se cumplió fue el techo de la deuda del sector público, la que se había fijado en 36.2% del PIB, llegando a 42.6%, lo que se explica por la colocación del bono soberano por 1,000 millones de dólares en el mercado internacional de capitales. La meta indicativa de la deuda externa era de 24.5% y al cierre del año pasado fue de 27.3%.
Una de las observaciones del FMI fue que el tipo de cambio efectivo real no está alineado con los fundamentos económicos.
En general, instaron a las autoridades a utilizar el margen para una mayor flexibilidad del tipo de cambio que permite la banda cambiaria actual, con el fin de ayudar a la economía a absorber los choques externos, proteger la posición de reservas internacionales y respaldar una política fiscal y monetaria más restrictiva. No obstante, la administración Lobo Sosa se opuso a una devaluación abrupta, cerrando 2013 el tipo de cambio de referencia con un deslizamiento de 3.2%, menor que el 4.8% de 2012.
Los expertos consultados, quienes durante sus gestiones participaron en negociaciones con el Fondo Monetario, explicaron que todas esas variables analizadas anteriormente serán abordadas en las conversaciones que inician este día y se alargan al 8 de abril próximo, lo que les permitirá definir las metas para 2014, así como las reformas estructurales pendientes de aprobación.