Los temores ante un posible impago de la deuda de Estados Unidos ensombrecieron la reunión en Washington de los líderes financieros globales, aunque el encuentro concluyó con la esperanza de que las economías europeas y estadounidense se recuperarán.
En tres días de diálogo en la reunión del Fondo Monetario Internacional, integrado por 188 naciones, y su organización gemela, el Banco Mundial, autoridades de alto rango presionaron a Estados Unidos para que solucione el atascamiento político sobre el límite de la deuda. Ese estancamiento impidió que se autorice el aumento de la capacidad de endeudamiento del gobierno federal, cuyos fondos se agotan el jueves.
“Estamos a cinco días de un momento muy peligroso”, advirtió el sábado el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim en conferencia de prensa. “Pido a los gobernantes de Estados Unidos que lleguen a una solución sobre el tope de endeudamiento. Cuanto más nos acercamos a ese plazo, mayor será el impacto para el mundo en desarrollo”.
Kim dijo que un impago sería “un acontecimiento desastroso” para los países pobres, y descarrilaría la frágil recuperación económica global.
“Sabemos que hay problemas”, afirmó Tharman Shanmugaratnam, director del comité de política del FMI y ministro de Hacienda de Singapur, en una conferencia de prensa al concluir el encuentro del FMI. “Sabemos que hay riesgos a corto plazo, siendo el más obvio lo que ocurre en Estados Unidos respecto al déficit fiscal”.
Empero, uno de los principales temores a corto plazo, que la Reserva Federal de Estados Unidos comience a reducir su estímulo para la economía mediante la compra mensual de bonos, apunta hacia un acontecimiento positivo, dijo Tharman. Indica que la economía estadounidense tiene fuerza suficiente para aguantar una reducción del estímulo.
Los funcionarios del FMI pronosticaron que la fortaleza de la economía estadounidense será el principal motor de la economía global el próximo año.
Emergentes
Al mismo tiempo, las economías de los países en vías de desarrollo se están desacelerando y sus mercados se han visto agitados desde mayo en anticipación a que la Fed comience pronto a disminuir su compra mensual de bonos por 85,000 millones de dólares, que inyectó circulante en la economía para estimular el crecimiento.
“La eventual normalización de la política monetaria a medida que se recuperan las economías en Occidente será un acontecimiento positivo para las economías emergentes”, dijo Tharman.
Esa posibilidad ha provocado una salida de capitales fuera de sus mercados y desestabilizado sus monedas. Brasil, India y Turquía han conocido importantes sacudidas.
“Los recientes desarrollos en el mercado financiero (...) son un indicador del tipo de desafíos que podrían presentarse cuando efectivamente comience el levantamiento” de esas medidas, señaló el ministro indio de Finanzas, Palaniappan Chidambaram.
Mientras la Reserva Federal se prepara para reducir su programa de estímulos, y los bancos centrales de otras economías avanzadas muy probablemente le siguen, el Comité Financiero del Fondo Monetario Internacional llamó a hacer ese viraje cuidadosamente.
“La eventual transición hacia la normalización de la política monetaria en el contexto de un crecimiento fortalecido y sostenido debería hacerse a tiempo, calibrada cuidadosamente y comunicada con claridad”, dijo en un comunicado el comité (IMFC, por sus siglas en inglés).
El viernes, el grupo de las mayores economías mundiales y de los países emergentes, el G20 resaltó también sus preocupaciones sobre los ajustes monetarios.
Durante un panel de trabajo, el vicedirector del Banco Central chino, Yi Gang (cuya entidad posee unos dos billones de dólares en bonos estadounidenses), dijo: “Estamos acompañando esta situación de cerca”.