Tegucigalpa, Honduras.- El delantero uruguayo Rodrigo de Olivera ha quedado oficialmente habilitado para jugar con Motagua para el torneo Clausura 2026 de la Liga Nacional de Honduras, después de varias semanas de una disputa legal entre su antiguo club, Olancho FC, y el conjunto azul.
De Olivera, máximo goleador del Apertura 2025 con 19 tantos, había estado entrenando con el Ciclón desde enero sin que pudiera ser inscrito oficialmente debido a la controversia contractual con Potros.
La polémica con Olancho FC
El equipo pampero argumentó que el vínculo contractual de seis meses aún estaba en curso y que el atacante uruguayo no podía fichar por otro club dentro del país sin un acuerdo previo o el pago de la cláusula correspondiente.
Olancho FC, liderado por su presidente Samuel García, criticó fuertemente tanto al jugador como a su agente y a la dirigencia de Motagua. En declaraciones a medios de comunicación, García calificó al representante de De Olivera como “estafador internacional” y atacó al director deportivo de Motagua, Emilio Izaguirre, llamándolo “mercenario” y acusándolo de intentar desarmar a los clubes rivales para beneficio propio.
El mandamás olanchano también ha dejado claro que no estaba negando el derecho al trabajo del jugador, y que incluso se habría propuesto pagar un salario mayor si De Olivera continuara en Olancho. Sin embargo, insistió en que cualquier salida debía pasar por un arreglo económico antes de permitirle jugar en otro club.
La situación escaló al punto de que el dirigente amenazó con llevar el caso hasta la FIFA si el fallo no fuese favorable, afirmando que buscará mantener criterios que protejan los contratos dentro de la Liga Nacional y eviten “una ventana” para que otros jugadores reclamen derechos laborales similares.
El papel del TNAF y la resolución final
Ante el bloqueo de Olancho al fichaje, De Olivera y Motagua presentaron el caso ante el Tribunal Nacional de Arbitraje de Fútbol (TNAF), el organismo encargado de dirimir estas controversias. Durante varias semanas, el proceso mantuvo detenido el registro oficial del delantero, quien incluso llegó a entrenar con Motagua “a escondidas” mientras se resolvía la situación.
Finalmente, el TNAF falló a favor de Motagua y del propio jugador, autorizando su inscripción y dejándolo habilitado para jugar en el Clausura 2026.