Parejas: El tercero en discordia...

Para la pareja latinoamericana, apagar el teléfono no es una moda importada. Es un acto de fidelidad cultural, una insistencia silenciosa en que nuestro calor no será sofocado por la luz azul de un servidor en Silicon Valley

  • Actualizado: 06 de mayo de 2026 a las 14:05
Parejas: El tercero en discordia...

Tegucigalpa, Honduras.- La luz de los teléfonos inteligentes se ha convertido en el intruso más tolerado de la habitación moderna. No irrumpe, no pide permiso y, sin embargo, ocupa el espacio que antes pertenecía a la mirada, al roce, a la palabra dicha sin prisa.

¿Recuerda usted la última vez que se acostó sin revisar la pantalla? ¿La última conversación que sostuvo con su pareja sin que mediara una notificación? Lo que vivimos hoy no es una distracción menor. Es un desplazamiento silencioso y sistemático de todo aquello que hace humana a la intimidad.

Cuando el teléfono se interpone entre dos: el fenómeno del phubbing

Las cifras no admiten consuelo ni excusa. Investigaciones de la Universidad de Manchester revelan que el recorrido maquinal e interminable por imágenes ajenas, el llamado scrolling, se asocia de manera consistente con mayores niveles de adicción a descarga de endorfinas seguida de soledad, incluso cuando la persona amada descansa a centímetros de distancia.

La terapeuta familiar Gaea Woods advierte que "desplazarse juntos por los feeds de las redes ni siquiera es equivalente a estar juntos", y añade que "cuando las pantallas se convierten en un tercero en la mesa o en la cama, la intimidad abandona el cuarto en silencio".

Incluso, un estudio publicado en ResearchGate confirma y alerta que el uso intensivo de Instagram deteriora la satisfacción en la pareja, generando un ciclo en el que el conflicto impulsa una navegación más compulsiva como forma de evasión.

Deténgase un momento y analice lo que esto representa, quizás hasta en su propia realidad. La pantalla no distrae solamente... suplanta.

Para tender un puente sobre este abismo digital, muchas parejas recurren a marcos concretos como la "Regla 3-3-3", es decir, tres horas semanales de conexión sin dispositivos, tres días de comunicación puramente afectuosa (libre de toda logística doméstica) y tres semanas de silencio sobre la relación en redes sociales.

¿Es amor o costumbre? Identifique lo que siente por su pareja

Es, en esencia, un programa de rehabilitación de la presencia, discreto pero profundamente subversivo. Recuperar la mañana sin prisa y la noche sin notificaciones es, para muchas parejas, el primer gesto genuino de reencuentro.

En nuestra América Latina, la pérdida adquiere una dimensión que trasciende el tiempo robado. Lo que está en juego es la identidad misma. Somos el pueblo del familismo y de la sobremesa que se extiende sin afán, de la conversación que serpentea con gracia entre el café y el postre, del abrazo que no requiere explicación.

El contacto físico, lo comunal, el cara a cara, no son costumbres que heredamos de manera fortuita, sino que son la arquitectura de nuestra manera de estar en el mundo. Cuando TikTok coloniza la mesa del domingo, no perdemos solamente horas... en realidad, traicionamos un legado de calor humano que ningún algoritmo podría jamás replicar.


¿Cómo puede usted revertir esta tendencia nociva?

Los malos hábitos son como una cama blanda, fácil de adaptarse a ella pero tan difícil dejarla. Liberarse de la desidia digital exige más que solo voluntad. Siendo pragmáticos, requiere sustituir un hábito con otro de mayor sustancia.

Las parejas que logran este tránsito suelen reemplazar el desplazamiento paralelo (cada uno con su pantalla en el mismo sofá) por lo que los especialistas denominan "juego paralelo": habitar el mismo espacio mientras cada uno se entrega a una ocupación distinta y sin pantallas, ya sea leer, dibujar, atender mascotas o cuidar una planta, lo suficientemente cerca para percibir la presencia del otro sin la interferencia de un algoritmo.

El cambio parece modesto pero sus efectos son transformadores. Por ejemplo, aleja a las parejas del phubbing, ese pequeño insulto cotidiano de extender la mano hacia el dispositivo a mitad de una frase, y las acerca a algo más antiguo y más digno, algo más humano y revitalizador... la compañía callada de dos personas que han elegido, de manera deliberada, estar en el mismo dormitorio.

Todo esto exige, en su nivel más hondo, una decisión sobre autoría. ¿Desea usted que su historia de amor y de vida sea escrita por un algoritmo hambriento de clics, o por la realidad impredecible, tierna y a veces desconcertante de ese otro ser humano? El minimalismo digital en la pareja no es un rechazo a la modernidad.

Es una recuperación de la agencia connubial, la comprensión de que ningún "me gusta" de un extraño puede de forma alguna rivalizar con el peso irreemplazable de ser verdaderamente visto por quien comparte con usted su vida. Elegimos, en el fondo, el fuego lento sobre el scroll veloz, la calidez duradera de un vínculo genuino sobre la chispa efímera de una publicación viral.

Y entonces, antes de que extienda la mano hacia su dispositivo esta noche, considere lo siguiente: si su teléfono tiene reconocimiento facial, quizás se ha convertido en el único rostro que verdaderamente lo contempla.

¿Acaso será ya momento de dejar de buscar la felicidad y la dopamina en la pantalla y dirigir mejor esa mirada hacia quien ya está en su vida y que resulta infinitamente más interesante que cualquier cosa que un algoritmo pudiera mostrarle? Apague la pantalla. Está justo ahí.

Únete a nuestro canal de WhatsApp

Infórmate sobre las noticias más destacadas de Honduras y el mundo.
Redacción web
Redacción

Staff de EL HERALDO, medio de comunicación hondureño fundado en 1979.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias