Tegucigalpa, Honduras.- Un niño de dos años escucha “no toques, está caliente”, asiente y segundos después estira la mano hacia la taza de café. Escenas así se repiten en muchas casas, con adultos convencidos de que la advertencia bastó.
Cada 26 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Prevención de Quemaduras, una buena fecha para revisar qué entienden los niños sobre el calor y el fuego.
La máster en psicología Judith Andino explica que a los dos años un niño “puede aprender que mamá o papá dicen ‘no’, pero predominan la curiosidad, la exploración y el impulso de tocar”. Incluso puede saber que algo quema sin comprender lo que significa lesionarse.
A los cinco años hay una comprensión más clara de causa y efecto. El niño sabe que el fuego quema o que una olla caliente puede hacerle daño, aunque todavía le cuesta anticipar el riesgo en situaciones nuevas.
Según la experta, “saber una regla no significa necesariamente tener la capacidad de aplicarla siempre”.
A los 10 años entiende mejor las consecuencias y se le pueden enseñar conductas concretas de prevención. Aun así, Andino advierte que “siguen siendo niños: pueden actuar por impulso, curiosidad, juego, presión de otros niños o exceso de confianza”.
Entre los errores de los adultos está creer que explicar una sola vez basta. “Comprender una instrucción y tener la madurez para anticipar todas sus consecuencias son cosas diferentes”, señala la especialista.
También es frecuente juzgar al niño por lo independiente que parece, aunque servirse solo o ayudar en la cocina “no necesariamente significa que pueda reconocer todos los riesgos que existen alrededor”.
Andino recomienda repetir los mensajes y adaptarlos a la edad, con información, límites y supervisión.
En casa: a la altura de un niño
Muchas quemaduras ocurren en cuestión de segundos y dentro del hogar. Por eso ayuda recorrer la casa a la altura de los niños y detectar lo que tienen al alcance. Estos dos lugares son un buen punto de partida para ordenar espacios y rutinas desde hoy mismo.
- En la cocina: Los líquidos calientes, los fósforos, los encendedores y las estufas deben quedar fuera del alcance de los más pequeños. Los mangos de las ollas se giran hacia adentro y una taza de café nunca se deja en la orilla de la mesa.
- En el baño: Los baldes con agua caliente causan muchas quemaduras en niños, sobre todo cuando se da por hecho que el agua ya se enfrió y se omite la verificación. Conviene mezclar el agua y probarla con el codo, una zona más sensible al calor que la mano, antes de meter al pequeño.
Consejos que le pueden ayudar
- Enseñe sin asustar: Andino aconseja evitar el miedo como método de enseñanza. El objetivo es que el niño aprenda a protegerse y pueda hacerlo sin vivir asustado.
- Converse de otros riesgos: Con los mayores, la experta considera vital hablar sobre electricidad, líquidos inflamables y pólvora. Son riesgos que aparecen a medida van ganando independencia.
- Anticípese al peligro: Para Andino, la prevención comienza antes de que ocurra el percance y no después. Por eso insiste en revisar los riesgos del hogar con anticipación.
La opinión de la experta: Un entorno seguro
“Un niño puede aprender sobre el peligro, pero somos los adultos quienes tenemos la responsabilidad de construir un entorno seguro mientras desarrolla la capacidad de protegerse por sí mismo”.
Contacto:
Judith Andino
Psicoterapeuta TCC infanto-juvenil y adultos. Especialista en Psicología clínica en manejo de pacientes con quemaduras
Instagram: @tupsicologa_hn
Teléfono: +504 9570-4202