Tegucigalpa, Honduras.- La caída del cabello no es solo cosa de hombres. Las mujeres también la experimentan, y cuando la pérdida capilar dejar de ser pasajera o puntual, prolongándose en el tiempo, resultando muy intensa y dejando zonas de calvicie en el cuero cabelludo, puede tratarse de una alopecia patológica, es decir relacionada con alteraciones de la salud, de acuerdo con los especialistas.
“La alopecia es más frecuente en los hombres, especialmente la androgenética (relacionada con las hormonas), debido a la mayor sensibilidad a los andrógenos y los patrones genéticos propios de la población masculina”, explica a EFE, la doctora María del Carmen Soto, especialista en cirugía capilar.
Alopecia femenina, más frecuente de lo que se cree
“Sin embargo, la caída del cabello es muy común en las mujeres y está infradiagnosticada, ya que suele avanzar de manera más difusa y menos visible en etapas iniciales. La alopecia femenina más frecuente es la androgenética (AAF), también llamada patrón femenino de pérdida de cabello”, sostiene la doctora Soto.
Mientras que la alopecia afecta al 50–70% de los hombres a lo largo de la vida, comenzando a los 20–30 años y aumentando con los años, este trastorno capilar afecta al 30–40% de las mujeres, en las que suele aparecer a partir de los 40 años, siendo más frecuente tras la menopausia, puntualiza.
Los andrógenos son un grupo de hormonas esteroides responsables del desarrollo y mantenimiento de las características sexuales masculinas. Aunque están presentes en ambos sexos, su concentración es significativamente mayor en el varón, según explican desde Clínica Universidad de Navarra (CUN).
De hecho, en el Hospital Capilar han observado durante los últimos años un aumento significativo de la demanda de atención médica y estética por parte de las mujeres, según explican.
Este fenómeno se debe a la mayor conciencia y educación sobre la alopecia femenina; a una mayor visibilidad social del problema y a los avances en tratamientos menos invasivos y más eficaces.
Apuntan que la mayor demanda de atención también se relaciona con el impacto en la mujer de factores como el estrés, los desequilibrios hormonales y las secuelas del covid, que han aumentado los casos de efluvios telógenos (caída de cabello acelerada y difusa) y de alopecia androgenética descompensada (calvicie que está progresando más allá de sus etapas iniciales).
Predisposición genética, desencadenantes hormonales
La alopecia androgenética femenina o AAF se debe, principalmente, a una combinación de predisposición genética; sensibilidad de los folículos capilares a los andrógenos (especialmente la dihidrotestosterona – DHT); y cambios hormonales muy influyentes en mujeres, debidos a la menopausia, el período posparto y trastornos tiroideos, explican.
Entre las causas de la AAF también intervienen factores adicionales como el estrés, los déficits nutricionales o enfermedades metabólicas que pueden acelerar el proceso alopécico, según la doctora Soto.
Determinados factores fisiológicos, algunos característicos de la mujer, pueden predisponerla a presentar alopecia, por medio de distintos mecanismos, según explica desde HC.
Por ejemplo, el embarazo, el posparto y el estrés crónico fomentan el efluvio telógeno; la lactancia puede agravar los déficits nutricionales; la menopausia provoca una mayor predominancia de los andrógenos debido a la caída de los estrógenos (hormonas femeninas); y las dietas restrictivas y los déficits nutricionales reducen los niveles de vitaminas y minerales relacionados con la salud capilar, puntualizan.
Otros factores que predisponen a la alopecia femenina son los ciclos menstruales irregulares, los trastornos hormonales como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y los trastornos de la glándula tiroides (hipo o hipertiroidismo), según añaden.
Consultada por EFE acerca de por qué algunas mujeres con cambios hormonales tienen alopecia y otras no, la doctora Soto explica que esto ocurre “porque la causa principal de esta afección es genética, no hormonal, y las hormonas solo actúan como desencadenantes en mujeres predispuestas genéticamente”.
Precisamente tener antecedentes familiares de alopecia en mujeres u hombres con los que se está emparentado, es uno de los factores que aumentan el riesgo de caída patológica del cabello, explican desde HC.
Señales de alerta temprana para tenerlas en cuenta
La doctora Soto señala que algunos indicios de que una mujer puede estar padeciendo alopecia son el aumento notorio de la presencia de cabello en el suelo de la ducha o en el cepillo durante varias semanas; la disminución de volumen general del pelo, especialmente al recogérselo; y el ensanchamiento progresivo de la raya en la parte superior de la cabeza.
Otros signos de una posible alopecia son que el cuero cabelludo sea más visible bajo la luz directa; que el cabello se vuelva más fino y frágil; que aparezcan zonas con pérdida difusa, sin llegar a calvas redondas completas; que el pelo tarde más en crecer o que la caída de cabello persista más de 2 o 3 meses, según señala.
Asimismo, el picor, la sensibilidad o la inflamación del cuero cabelludo pueden acompañar a ciertos tipos de alopecia, según explica la doctora Soto.
Esta especialista enfatiza que para la AAF existen tratamientos médicos, nutricionales y quirúrgicos, basados en evidencias científicas.
Tratamientos médicos y cambios de estilo de vida
Explica que esta afección puede tratarse con minoxidil tópico (2-5%); minoxidil oral (a dosis bajas) en casos seleccionados; o con antiandrógenos orales (espirolactona; acetato de ciproterona o finasterida o dutasterida); así como mediante complementación nutricional específica (hierro, zinc, vitamina D, biotina), siempre y cuando existan déficits demostrados.
Explica que algunos de los tratamientos no farmacológicos más indicados para la AAF son la mesoterapia capilar (microinyecciones o inultraciones) con fármacos o vitaminas; el Plasma Rico en Plaquetas (PRP), que mejora la densidad y el engrosamiento del folículo y el láser de baja potencia (LLLT) para la estimulación biológica de los folículos capilares.
Por otra parte, el trasplante capilar (FUE o DHI) es el tratamiento quirúrgico que se indica a aquellas mujeres con una alopecia estable y que presenten una zona donante (área del cuero cabelludo de donde se extrae el pelo para después injertarlo en las zonas afectadas por alopecia) que sea adecuada, según apunta.
En lo que respecta a las medidas de estilo de vida que pueden ayudar a una mujer con AAF, la doctora Soto señala que puede resultar favorable “optimizar los nutrientes (consumiendo suficiente ferritina, vitamina D, zinc y proteínas) y reducir el estrés, practicando ejercicio físico con regularidad, manteniendo un sueño adecuado y utilizando técnicas de relajación”.
“Cuidar el cuero cabelludo (con lavados regulares, tratando las dermatitis y evitando los peinados tirantes y el calor excesivo); someterse a controles hormonales (revisiones de la tiroides y de la resistencia a la insulina); evitar tóxicos (tabaco y alcohol en exceso) y protegerse de los rayos solares”, son otras medidas positivas para la buena salud capilar, concluye la doctora Soto.