Tegucigalpa

Tegucigalpa: Colapsa anillo periferico

Filas de hasta 2,800 vehículos se forman a lo largo de siete kilómetros en horas pico.

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16.02.2014

El tiempo se detiene todos los días en el conflictivo anillo periférico.

El tráfico normal, con altibajos y problemas sectoriales, pasó a una categoría más extrema al paralizar la circulación en un largo tramo.

Miles de capitalinos soportan diariamente la tortura vial que se crea en el eje periférico durante las horas pico (7:00-9:00 AM y 4:00-7:00 PM).

Por lo que ya es costumbre observar las largas filas de automóviles que circulan a “vuelta de rueda”, con una velocidad casi nula y sofocante.

Los retrovisores, más allá de reflejar los síntomas de estrés de los capitalinos, develan que las autoridades centrales y locales fracasaron en sus políticas de viabilidad, infraestructura y orden territorial.

Largas filas

Anteriormente, el conflicto vial se concentraba en puntos específicos, correspondiente a los conectores entre las colonias adyacentes al corredor.

De esta forma, el tráfico siempre fue común en la calzada hacia la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), la salida de residencial Honduras y el desvío a la Universidad Tecnológica Centroamericana (Unitec).

Sin embargo, el embotellamiento se reporta ahora desde el empalme a la UNAH hasta la salida a la colonia Loarque, en la jornada matutina.

Este segmento representa aproximadamente siete kilómetros lineales, donde los automóviles quedan prácticamente inmóviles.

Según las dimensiones de vialidad, cada vehículo abarca aproximadamente cinco metros -incluyendo la distancia con los demás- en la vía pública.

De esta forma, en los aproximadamente siete kilómetros convergen una fila de 1,400 vehículos, según simples cálculos matemáticos.

Y como el eje posee doble carril, la cantidad de unidades en el embotellamiento se duplica a 2,800.

Este análisis se realiza partiendo de una situación hipotética de inmovilidad y de tiempo congelado.

En ese sentido, el número de motoristas afectados es sumamente mayor, debido a la circulación continua que existe.

Es así que el recorrido que podría realizar en apenas ocho o nueve minutos a una velocidad promedio de 50 kilómetros por hora, se alarga a una hora y media, pues se someten a una velocidad de apenas cinco kilómetros por hora.

Sin contar el estrés que enfrentan en la jornada de regreso, de 4:00 a 8:00 PM.

“Tengo varias faltas de impuntualidad en el trabajo y de regreso a casa no soporto el tiempo, todo porque nunca solucionaron los problemas de viabilidad en este importante eje”, sentenció Jorge Cruz, habitante de residencial El Sauce.

Culpables

Tres instituciones han sido sentadas en el banquillo de los acusados por los capitalinos, con la esperanza que rindan cuentas y rectifiquen errores.

Este tormento vial es un paquete que comparten la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi), la Alcaldía Municipal y la Dirección Nacional de Tránsito (DNT).

Soptravi nunca se preocupó por descongestionar el tráfico del corredor de 23 kilómetros de longitud, así como reparar innumerables cráteres y baches, repiten los motoristas.

Los capitalinos sostienen que un tercer carril debió implementarse hace varios años, o por lo menos realizar soluciones viales como pasos a desnivel.

En tanto, la municipalidad consintió la expansión urbana en los alrededores del anillo periférico de manera desorganizada.

Los mapas en línea contabilizan alrededor de 70 barrios, colonias y residenciales con acceso vial al eje periférico, lo que aumentó sorprendentemente el parque vial.

Y es que según el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), el 26.1 por ciento de los hogares capitalinos posee un automóvil.

En tanto, el 5.3 por ciento utiliza dos vehículos; mientras que el 1.1 por ciento, tres o más automotores.

El resto de hogares del Distrito Central (67.6%) no dispone de vehículo particular y utiliza transporte público.

Según estimaciones de Soptravi, por el anillo periférico circulan diariamente unos 150 mil automotores, cifra que no ha sido actualizada con sus debidos estudios.

Es así que al verse rodeado de comunidades en desarrollo y de alta plusvalía, el anillo periférico pasó de ser una vía externa a una interna.

Lo anterior desata un debate sobre quién debe administrar el anillo periférico: ¿Soptravi o la municipalidad?, sin que hasta la fecha alguno se proyectara ninguna autoridad de estas instituciones con acciones.

Acciones

Entre “los implicados” del infierno vial cae también la Dirección Nacional de Tránsito.

Varios conductores se quejaron del desorden que provocan los operadores de buses y taxis colectivos.

Irrespeto al peatón, exceso de velocidad, invasión de carriles, abordo de pasajeros en plena calle y desuso de las bahías, son algunos de los abusos que señalan los afectados.

En el área de influencia del anillo periférico se contabilizan entre 12 y 14 terminales del transporte de unidades urbanas. En cada terminal se ubican en promedio entre 8 y 10 autobuses, según estimaciones de las autoridades. Asimismo, alrededor de 25 puntos de taxis -con una carga promedio de 6 a 7 unidades por terminal- se aparcan en las rutas del eje.

Debido a las quejas, las autoridades de Tránsito instalaron desde hace tres semanas fuertes operativos para mantener el orden vial. Los agentes se localizan en zonas conflictivas, como el Hato de Enmedio, salida a residencial Honduras y el desvío a Unitec.

La misión de los elementos de la DNT es impedir que los conductores cometan abusos contra la circulación y agilizar el tránsito. Asimismo, vigilan que los operadores del transporte urbano no infrinjan las normas viales.

No obstante, los expertos sostienen que no se verán resultados con los policías de Tránsito, ya que el anillo necesita de soluciones con obras de infraestructura.

Y una muestra de ello son los operativos de prueba y error que realizan en sectores conflictivos como la salida a Danlí, donde lo único que generan son más embotellamientos.