Tegucigalpa, Honduras.- En el caserío La Chorrera, en el municipio de Lepaterique, una humilde familia hondureña necesita ayuda. Sandy Dariela Martínez García de seis años, es la integrante más pequeña y nació con una discapacidad en su mano y pie derecho que le impide caminar.
Su madre, Ada Xiomara García, hace un llamado urgente a la solidaridad de los hondureños para conseguir una silla de ruedas que permita a su hija movilizarse y asistir a la escuela.
“Le pido a Dios y a la gente de buen corazón que mi hija pueda caminar algún día. Lo que necesitamos es una silla de ruedas para que ella pueda ir a la escuela y jugar con otros niños”, expresó la madre mientras sostenía a la pequeña en sus brazos.
Debido a las dificultades para desplazarse, Sandy aún no ha podido ser matriculada en el centro educativo de su comunidad. Cada intento por moverse representa un gran esfuerzo para la niña.
“Mi hija necesita una silla de ruedas para ir a la escuela todos los días. Conla silla de rueda tendría la oportunidad de aprender, hacer amigos y sentir que puede lograr cosas grandes”, comentó su madre.
El maestro Ovidio Almendárez, docente del centro educativo José Santos Guardiola de la comunidad, aseguró que contar con este apoyo cambiaría la vida de la menor.
“Una silla de ruedas no es solo un aparato, es la llave que le abrirá un mundo nuevo de posibilidades”, afirmó el educador.
El docente agregó que ver a Sandy asistir a clases sería motivo de esperanza para toda la comunidad.
“Imaginarnos a Sandy entrando al aula y saludando a sus compañeros nos llenaría de alegría. Solo necesitamos que el pueblo hondureño nos ayude a hacer este sueño realidad”, expresó.
Doña Xiomara es madre soltera y con dos hijos, trasladar a Sandy sin ayuda es casi imposible. Una silla de ruedas no solo cambiaría la vida de la niña, sino también la de su madre, brindándole una mejor atención a sus hijos.
"Con este apoyo, mi hija podría moverse como cualquier niño y yo podría descansar un poco, sabiendo que ella tiene acceso a educación y libertad de movimiento", añade con lágrimas en los ojos.
La familia hace un llamado a personas de buen corazón, empresas y vecinos: cada gesto suma. Una silla de ruedas es más que un objeto; es una oportunidad para que Sandy pueda aprender, jugar y soñar.
"Es un favor enorme que le haría tanto a mi hija como a mí. Esperamos que la comunidad de Lepaterique y todo Honduras pueda tendernos la mano y darle a Sandy la oportunidad de una vida mejor", concluye doña Xiomara.
Quienes deseen colaborar pueden llamar al 3264-9990 y sumarse a esta campaña solidaria que busca brindar movilidad y esperanza a Sandy.
"Cada granito de area es un gesto de solidaridad es un paso más para que Sandy pueda caminar hacia su futuro y llenar de alegría su niñez", expresa doña Ada Xiomara quien pide ayuda a los hondureños.