Tegucigalpa

Rincones de libros usados se niegan a morir en el centro de la capital

En el centro de la capital, en Casa Alianza o en el barrio La Granja, estos espacios improvisados con hileras de textos de segunda mano ofrecen conocimiento y un viaje mágico por miles de historias a precios bajos
19.11.2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Los libros con sus hojas marcadas por el paso del tiempo guardan historias que dejaron huella, poemas de amor, la vida de grandes hombres y mujeres o simplemente el método más fácil de resolución de problemas aritméticos.

Sus tapas llenas de recuerdos, abrazadas por el polvo, siguen con vida gracias al amor de unos pocos capitalinos que visitan los estantes improvisados que se niegan a morir en el olvido en varios rincones de la ciudad.

En esos pequeños espacios siguen latentes los conocimientos de cómo ganar una guerra o conquistar el corazón de una damisela, además de la magia que el escritor quiso transmitir a su lector.

En este mundo, la persona se olvida de la tecnología y se sumerge en hileras de viejos textos, dejándose atrapar por las historias más fantásticas. Quienes deseen encontrar “la verdad y libertad de pensamiento” podrán rebuscar entre la amplia gama de libros que existen en los negocios de los limitados vendedores que aún quedan en la ciudad.

Libros de superación personal, poemas e historias son ofrecidas en el centro.

Acción social

“Este es mi legado social, yo quiero vivir en una sociedad culta, porque en una sociedad educada nadie roba, por eso es que los políticos nos hacen grandes latrocinios”, manifestó don Roberto Raudales, quien lleva más de 15 años en el oficio de brindar conocimiento a través de venta de libros.

Además, tiene un amplio criterio sobre qué lectura recomendarle a las personas que comienzan a leer o que desean ampliar su entendimiento; Raudales presta sus servicios en el barrio La Granja.

Los precios que ofrece van desde los 20 lempiras hasta la exigencia del comprador o de la obra que busque, aunque los de escritores reconocidos son difíciles de obtener. Por ejemplo, los libros del periodista uruguayo Eduardo Galeano, autor de la obra “Las venas abiertas de América Latina”, o los libros de Gabriel García Márquez, Vargas Llosa o Pablo Coelho y los de autores hondureños como Roberto Sosa con su obra “Los pobres”, Ramón Amaya Amador con su “Cipotes”, “Prisión verde” o “Los brujos de Ilamatepeque”; Jorge Montenegro, con sus “Cuentos y leyendas de Honduras”, o Lucila Gamero con su novela “Blanca Olmedo”, entre otros.

Don Roberto Raudales brinda las reliquias en el barrio La Granja da descuentos para las personas interesadas en los libros.

Más conocimientos

Para quien se le dificulte movilizarse hasta el bulevar Comunidad Económica Europea, puede visitar a los comerciantes del casco urbano que de igual forma tienen muchos saberes sobre qué compartir.

Ya sea de economía, historia, arte o política, de todo un poco poseen en sus estantes y aunque hay libros desgastados por el tiempo o la falta de cuidado, eso no es impedimento para los amantes de la lectura. “Tengo 20 años de leer, de cultivarme, de aprender y nunca me he sentido arrepentido; creo que esto es lo que le falta a nuestra juventud, que por hoy no sabe nada del pasado y menos de dónde provenimos”, explicó Luis Turcios, un capitalino apasionado por la lectura.

¿Quiénes leen más?

Los capitalinos que más consumen contenidos físicos según los libreros son personas mayores. De una muestra de 50 capitalinos denominados “lectores activos”, que EL HERALDO consultó, se encontró que 30 de ellos son adultos y adultos mayores.

El resto está compuesto de universitarios y estudiantes de secundaria que buscan novelas e historias. Los capitalinos ahora no tendrán una excusa para evitar cultivar su conocimiento.

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Las letras cargadas de conocimiento también están presentes en las calles de Casa Alianza a precios muy accesibles.