Tegucigalpa, Honduras.- La Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) ejecuta trabajos de reparación en la cortina inflable de la represa Los Laureles, una estructura importante para garantizar el máximo almacenamiento de agua en este embalse capitalino.
Las labores forman parte del mantenimiento preventivo anual que realiza la institución antes de la llegada de la temporada lluviosa, con el objetivo de asegurar el correcto funcionamiento del sistema hídrico.
“El mantenimiento de la cortina inflable es un trabajo que realizamos todos los años para asegurar que esté lista para el invierno”, explicó Gustavo Boquín, gerente de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento.
La cortina inflable permite incrementar significativamente la capacidad del embalse, convirtiéndose en un componente esencial para el abastecimiento de agua en Tegucigalpa.
Según Boquín, esta estructura puede sufrir daños por ramas, impacto de objetos extraños o, en casos extremos, actos de vandalismo o sabotaje mientras se encuentra elevada para almacenar agua.
De acuerdo con las autoridades, la vida útil de este tipo de infraestructura ronda los 30 años, aunque su durabilidad depende del mantenimiento constante y de las condiciones ambientales.
“La vida útil es de aproximadamente 30 años y actualmente le quedan entre 10 y 12 años más de operación”, afirmó el funcionario.
El titular de la UMAPS detalló además que el equipo tiene un alto costo debido a su tecnología especializada y origen internacional.
“El valor de la cortina puede rondar los 3 millones de dólares y son importadas de Estados Unidos o Europa”, precisó Boquín.
Aumento en la capacidad de la represa
En términos operativos, la cortina inflable regula el almacenamiento de agua en la represa Los Laureles.
Sin este sistema, el embalse alcanza una capacidad aproximada de siete millones de metros cúbicos de agua; sin embargo, al elevar la cortina se puede superar los 10 millones de metros cúbicos.
“Con este mecanismo se logra incrementar el almacenamiento en alrededor de 3.5 millones de metros cúbicos adicionales durante la temporada lluviosa”, explicó Boquín.
La cortina inflable se eleva generalmente en el mes de octubre, una decisión técnica basada en criterios de seguridad y eficiencia operativa.
Según los expertos, aunque la represa esté rebosando, es hasta octubre que se eleva la cortina para protegerla y evitar fatigar el hule o que objetos punzantes la dañen.
Al elevarse, este sistema permite acumular millones de metros cúbicos adicionales, lo que resulta clave para enfrentar la temporada seca.
Las autoridades sostienen que este almacenamiento adicional contribuye directamente a garantizar el abastecimiento de agua potable durante el verano y a reducir el impacto de los racionamientos en la capital.
Condiciones actuales de la represa
Las autoridades indicaron que la época de verano facilita las labores técnicas debido a la reducción del nivel del embalse.
Actualmente, la represa Los Laureles registra un nivel aproximado del 42% de su capacidad, según los últimos datos proporcionados por la UMAPS.
En Tegucigalpa, Los Laureles es la única represa que cuenta con este mecanismo de almacenamiento adicional, lo que contribuye a mitigar la crisis de agua en la ciudad.