Tegucigalpa, Honduras.- Más de 300 familias de la colonia José Ángel Ulloa y sectores aledaños podrían beneficiarse con un proyecto de estabilización de falla geológica impulsado por la Alcaldía Municipal del Distrito Central en conjunto con la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA) y la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT).
La intervención se desarrolla a la altura del anillo periférico , una zona catalogada como crítica por los constantes graduales y afectaciones a viviendas ya la infraestructura vial.
"Este proyecto busca dar una solución integral y definitiva a la falla de la Ulloa, que históricamente ha representado un riesgo para cientos de familias", indicó José Miguel Sierra, director de Infraestructura Vial y Movilidad Urbana.
"No se trata solo de reparar la vía, sino de proteger vidas humanas y garantizar la estabilidad en toda el área intervenida", agregó.
Añadió que "estamos ejecutando una obra que ha sido diseñada con apoyo de expertos internacionales. La zona de la Ulloa es compleja, por eso se requiere ingeniería avanzada para controlar los deslizamientos y el agua subterránea que afecta el terreno".
Las labores no solo se concentran en el anillo periférico, sino también en la colonia Guillén y Nueva Santa Rosa, zonas consideradas de alto riesgo.
La comuna informó que en estos sectores se trabaja en la estabilización del terreno con sistemas de drenaje profundo y perforaciones técnicas. El objetivo es evitar que las lluvias sigan provocando daños en las viviendas.
Las cuadrillas realizan perforaciones, instalación de drenajes rotacionales, colocación de tuberías de Policloruro de Vinilo (PVC) perforadas y excavaciones en taludes inestables.
Además, se ejecuta el acarreo de material de desperdicio y la conformación de plataformas de trabajo en zonas de alto riesgo, especialmente en puntos críticos identificados por los técnicos.
Las autoridades informaron que se avanza por etapas, con excavaciones controladas y manejo adecuado del material, ya que la prioridad es reducir el riesgo progresivamente y asegurar que cada intervención tenga un impacto duradero.
Las autoridades explicaron que estos proyectos buscan no solo reparar daños existentes, sino prevenir futuros colapsos en zonas densamente pobladas del Distrito Central.
En Nueva Santa Rosa se desarrollan perforaciones en las plataformas DH8 y DH2, donde el terreno ha mostrado mayor inestabilidad en temporadas de lluvia.
“Estas plataformas son puntos críticos dentro del proyecto. Allí estamos aplicando técnicas de ingeniería especializadas para estabilizar el suelo y reducir el impacto de la saturación por lluvias”, indicaron las autoridades a través de sus redes sociales.
Falla geológica
La falla geológica de la colonia José Ángel Ulloa, en Comayagüela, ha sido uno de los puntos más vulnerables del anillo periférico durante más de una década.
Es de recordar que en el 2012 comenzaron los primeros estudios técnicos en la zona luego de detectarse movimientos de tierra que amenazaban la construcción de la cuarta etapa del bulevar. Ingenieros y geólogos realizaron perforaciones para determinar el origen de los desplazamientos del terreno.
Para 2014, las autoridades advirtieron que la falla seguía activa y representaba un riesgo para la obra vial. La Asociación de Constructores e Ingeniería confirmó en ese entonces que el tramo afectado superaba un kilómetro y que sería necesario desarrollar nuevos análisis geológicos antes de finalizar el proyecto del anillo periférico.
Ese mismo año, la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) y el Comité de Emergencia Municipal decretaron alerta amarilla en varias colonias capitalinas, entre ellas José Ángel Ulloa, debido a las lluvias y al riesgo de deslizamientos y derrumbes provocados por la inestabilidad del suelo.
En abril de 2025, la Alcaldía Municipal del Distrito Central ejecutó trabajos de reparación en el anillo periférico a la altura de la colonia Ulloa debido al constante deterioro del pavimento. Según los reportes, las filtraciones de agua y la falla geológica provocaban levantamientos en el asfalto y daños recurrentes en la vía.
La situación se agravó en septiembre de 2025, cuando varias familias comenzaron a abandonar sus viviendas tras la activación de la falla geológica por las fuertes lluvias. Los vecinos reportaron grietas, pérdida de pertenencias, interrupción de servicios básicos y temor por posibles derrumbes en la zona afectada.