Tegucigalpa, Honduras.- A pesar de haber sido declarada como una zona de alto riesgo geológico, en las cercanías donde se ubica el proyecto residencial Ciudad del Ángel, a inmediaciones del anillo periférico de Tegucigalpa, particulares o supuestos propietarios continúan realizando excavaciones que representan un grave peligro para la seguridad vial y la estabilidad del terreno.
Según denuncias recibidas por EL HERALDO, estas personas están escarbando de manera constante en las orillas del anillo periférico, provocando un progresivo debilitamiento de los muros de contención, una situación que podría derivar en desprendimientos de tierra o aludes que caigan directamente sobre esta importante vía de circulación.
Tras varias alertas ciudadanas, un equipo de EL HERALDO realizó un recorrido por la zona y constató que, efectivamente, se están ejecutando trabajos de remoción de tierra sin supervisión técnica ni medidas de seguridad, a pesar de que el área ha sido catalogada oficialmente como inhabitable.
En el lugar se observan amplias zonas intervenidas, algunas de ellas utilizadas como planteles improvisados para el estacionamiento de camiones pesados, sin tomar en cuenta el riesgo que implica el peso adicional sobre un terreno ya inestable.
A lo largo del sector aún permanecen rótulos colocados por la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) que ordenan la paralización total de las obras; no obstante, estas advertencias han sido ignoradas y las excavaciones continúan, generando una remoción constante de tierra que acelera el deterioro de la ladera.
Expertos advierten que escarbar en zonas de alto riesgo altera el equilibrio natural del suelo y puede detonar colapsos repentinos, especialmente durante la temporada lluviosa.
El peligro no es nuevo. Desde 1985, especialistas habían advertido que el área donde posteriormente se construyó Ciudad del Ángel presentaba fallas geológicas severas; aun así, se otorgaron permisos de construcción y en 2006 comenzó la entrega de viviendas.
En noviembre de 2013, una falla se activó, provocando el colapso de varias casas y obligando a muchas familias a abandonar el lugar por temor a derrumbes.
Ante esta situación, los vecinos interpusieron una demanda en febrero de 2014 contra la AMDC y la empresa constructora por permitir edificaciones en una zona inestable, reclamando indemnizaciones por aproximadamente 146 millones de lempiras.
Posteriormente, en julio de ese mismo año, la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) declaró oficialmente el área inhabitable y recomendó la demolición de las viviendas restantes y la reforestación del terreno, medida que también fue avalada por la alcaldía capitalina.
Años más tarde, en agosto de 2021, un tribunal declaró culpable por estafa al exgerente del proyecto, José Santos Arias Chicas, quien promovió y vendió casas en un área riesgosa sin contar con estudios geológicos adecuados.
La sentencia se concretó en enero de 2022 con una condena de 11 años y 11 meses de prisión por el delito de estafa agravada continuada, en perjuicio de las familias afectadas.
A pesar de todos estos antecedentes y de que en 2025 la zona continúa siendo oficialmente inhabitable, las excavaciones ilegales persisten, reavivando el riesgo.
Especialistas enfatizan que el mantenimiento de la ladera y la vigilancia constante son fundamentales para evitar tragedias que podrían prevenirse, y hacen un llamado a la población a respetar los límites establecidos por las autoridades.
EL HERALDO intentó obtener una versión de las autoridades de la Alcaldía Municipal del Distrito Central para conocer más sobre el tema; sin embargo, no se obtuvo respuesta a las llamadas y mensajes realizados.