Un espectáculo natural: flores llenan de frescura la capital hondureña
Sus tonos amarillos, naranjas y fucsias embellecen distintos sectores de la capital, ofreciendo un paisaje natural que atrae miradas y brinda frescura a los capitalinos.
- Actualizado: 03 de marzo de 2026 a las 16:41
Las vibrantes flores llenan de color distintos barrios de Tegucigalpa y Comayagüela, regalando un espectáculo natural que cautiva a capitalinos y visitantes. Las mejoresimágenes en la siguiente galería.
El cempasúchil, también conocido como árbol de algodón o flor de muerto, ilumina calles y jardines con su intenso tono amarillo brillante.
Los pétalos dorados del cempasúchil resaltan bajo el sol capitalino, convirtiéndose en uno de los mayores atractivos visuales de la temporada.
El cempasúchil ilumina calles y jardines con su intenso tono amarillo brillante que hacen contraste con otras flores de igual intensidad.
Conocido también como Palo Santo, Palo Blanco o Palo de Mayo, el guayacán destaca por su elegancia y frondosidad.
Las aceras se transforman en alfombras naturales cuando las flores amarillas del guayacán caen suavemente al suelo.
El guayacán amarillo o cortés florece como pequeñas campanitas agrupadas, adornando avenidas con su característico color dorado.
Fachadas y muros cobran vida con la explosión de colores de estas bellas flores en diferentes colonias de la ciudad.
La bugambilia, veranera o trinitaria, aporta un contraste vibrante con sus tonos fucsia, morado y blanco.
En Honduras, la bugambilia es popularmente llamada “Napoleón”, una de las plantas ornamentales más comunes en viviendas capitalinas.
La trompeta de San Juan, también conocida como llamarada, resalta por su intenso color naranja que evoca fuego y energía.
Sus flores en forma de trompeta adornan parques y jardines, atrayendo miradas por su peculiar forma.
Los tonos amarillos y naranjas predominan en la capital, creando un paisaje cálido y lleno de frescura.
Las flores no solo decoran, también refrescan visualmente el entorno urbano de la capital hondureña.
Cada temporada de floración convierte a Tegucigalpa en un escenario lleno de vida y color.
Las aceras se transforman en alfombras naturales cuando las flores amarillas del guayacán caen suavemente al suelo.