Tegucigalpa, Honduras.- El proyecto de pavimentación de la colonia Villeda Morales avanza a paso de tortuga, según denuncian los pobladores, quienes aseguran que los trabajos, lejos de mejorar las condiciones de la calle, levantan polvo que afecta a niños y adultos mayores.
“Así como van, terminarán en 2030. Pican allá y acá y nunca terminan; por ejemplo, aquí en el sector El Espinal no hacen nada y más bien revuelven el polvo. Les digo a las autoridades que se pongan pilas y que cumplan sus promesas”, manifestó Mirna Valladares, residente de la zona.
La inconformidad de los vecinos contrasta con los datos oficiales de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT), que reporta un avance físico de apenas 10.06% en la rehabilitación de la ruta 52, que conecta las colonias Lomas de Toncontín y Villeda Morales.
Los habitantes sostienen que la intervención lleva demasiado tiempo sin mostrar resultados visibles en algunos sectores. La lentitud de los trabajos mantiene la preocupación entre las familias que transitan diariamente por una vía que esperan ver pavimentada desde hace años.
A través de las redes sociales, los pobladores también han solicitado al ministro de la SIT, Aníbal Ehrler, que no abandone a la colonia y supervise el desarrollo de las obras y consideran que, a pesar de la cercanía con la ciudad, las condiciones de la calle son similares a las de comunidades alejadas del país.
La principal preocupación de los vecinos es el polvo que se levanta durante las intervenciones, debido a que aseguran que afecta especialmente a los menores de edad y a los adultos mayores. A esto se suman las dificultades para circular por los sectores donde todavía no observan mejoras significativas.
El proyecto contempla la rehabilitación de aproximadamente 5.5 kilómetros de la calle principal de la Villeda Morales, con una inversión contractual de 43.24 millones de lempiras, con una fecha estimada para finalizar los trabajos el 29 de enero de 2027.
Las obras comenzaron el 29 de mayo de 2026, bajo el contrato SIT-CO-035-2026, y desde entonces han transcurrido casi cinco meses de ejecución y el avance físico reportado por la institución continúa por debajo del 11%.
El informe de la SIT también registra un avance financiero de 29.19%, una cifra superior al progreso físico de la obra; sin embargo, la ficha institucional no detalla cuánto se ha ejecutado por cada actividad ni explica las razones de la diferencia entre ambos indicadores.
La rehabilitación se dividió en dos segmentos de trabajo: el primero contempla el bacheo, la ampliación de la calzada y la aplicación de doble tratamiento superficial, actividades destinadas a mejorar las condiciones de circulación en la vía.
En el segundo segmento se proyecta el mejoramiento de la subrasante, la colocación de una base granular cementada y la aplicación de doble tratamiento superficial con sello asfáltico. Estas labores forman parte de la estructura prevista para rehabilitar la carretera.
El alcance contractual también incluye obras de drenaje transversal y longitudinal, así como señalización horizontal. Estas intervenciones buscan facilitar el desplazamiento vehicular y mejorar las condiciones de seguridad para quienes utilizan este corredor vial de la capital.
El monto contratado asciende a 43,242,660.95 lempiras y la SIT estima que 171,387 personas serán beneficiadas directamente con la rehabilitación.
En el componente laboral, el proyecto reporta 35 empleos generados: 32 ocupados por hombres y tres por mujeres.
La obra está bajo la coordinación de la Secretaría de Infraestructura y Transporte. La empresa TECNISA es la responsable de la ejecución del contrato.
El plazo establecido es de aproximadamente ocho meses desde el inicio de los trabajos, con entrega prevista para el 29 de enero de 2027.
Los pobladores reclaman un proyecto que avanza lento y piden mayor agilidad para terminarlo en los tiempos establecidos en una vía tan importante que conduce también hacia la represa Concepción.