Tegucigalpa, Honduras.- La vida de Fernando Pacheco cambió hace 11 años, cuando cinco disparos lo dejaron postrado en una cama y con una lesión que le arrebató la movilidad de sus cuatro extremidades. Desde entonces, su familia ha aprendido a vivir entre cuidados, terapias y la esperanza de una recuperación.
Su hija Mendris Pacheco agradece a los hondureños de buen corazón por la ayuda que recibe gracias a un reportaje de EL HERADO que se publicó el pasado miércoles 12 de agosto.
Asimismo, aprovecha a pedir solidaridad para continuar atendiendo las necesidades de su padre.
“Quería agradecer a todas las personas que nos han brindado su ayuda. Sin conocernos, ellos han decidido apoyarnos y eso significa mucho para nosotros”, expresó Mendris, con gratitud hacia quienes han tendido una mano.
Durante un año, la familia llevó a Fernando a la Teletón para que recibiera terapias. Sin embargo, el tiempo de atención disponible llegó a su límite y, pese a completar el proceso, los resultados no fueron los que esperaban.
“Nosotros completamos todas las terapias y, sinceramente, no hubo ningún cambio significativo”, relató Mendris, quien durante años ha acompañado a su padre en este largo proceso.
Al principio, la familia recibió la esperanza de que Fernando podría recuperar completamente su movilidad después de varios años. Pero ya transcurrieron 11 años desde aquel ataque y la recuperación ha sido mínima.
“Al principio nos dijeron que en ocho años iba a recuperar el 100 por ciento de su movilidad. Ya han pasado 11 años y lo único que logró recuperar fue parte de la movilidad de una mano”, contó.
Fernando es cuadripléjico y necesita ayuda prácticamente para todas las actividades. En una de sus manos ha recuperado cerca del 40 por ciento de movilidad, lo que le permite sostener objetos pequeños como un control remoto o un celular.
“Puede agarrar un control, un celular o algunas cosas, pero no tiene movilidad completa en los dedos ni en la muñeca”, explicó su hija.
Tampoco puede sentarse por sí mismo. Cuando la familia necesita colocarlo en una silla, debe ayudarlo y acomodar almohadas a su alrededor para evitar que pierda el equilibrio.
Las heridas también afectaron su cuello y cabeza. Fue necesario someterlo a una operación para colocarle elementos de fijación que le permitieran mantener estable la cabeza. Las lesiones provocadas por las balas marcaron para siempre su vida.
“Una de las balas pasó muy cerca de la médula espinal y fue la que provocó que perdiera la sensibilidad y la movilidad de todo el cuerpo”, explicó Mendris.
Mendris agradece a quienes han colaborado y hace un llamado a los hondureños que puedan aportar. La familia necesita apoyo para cubrir las necesidades de Fernando y, entre ellas, contar con una cama que le permita descansar en mejores condiciones.
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a nombre de Mendris Letycia Pacheco Márquez, en la cuenta de BAC No. 758395481. También pueden comunicarse al 9905-5896.
La familia agradece cada aporte y cada muestra de solidaridad con Fernando, quien después de 11 años continúa enfrentando las consecuencias de aquella tragedia.