Tegucigalpa, Honduras.- Han pasado 11 años desde aquella tarde en que la vida de Fernando Pacheco cambió para siempre. Regresaba en su unidad de transporte que manejaba del centro de Tegucigalpa a la colonia Arturo Quezada cuando se detuvo para que una pasajera bajara. Tres jóvenes abordaron el bus y le dispararon por la espalda.
Fernando tenía 44 años. Hoy tiene 55 y desde el incidente violento permanece postrado en una cama en su vivienda de Monte de Los Olivos, en Comayagüela.
Las cinco balas dejaron secuelas que todavía enfrenta. “Uno me alcanzó el pecho y afectó mi pulmón, otro el hombro y tres más el cuello. Desde entonces, mi vida cambió completamente”, relató Pacheco.
Sus días transcurren en cama y necesita ayuda para realizar actividades básicas. Su hija, Mendris Letycia Pacheco Márquez, es uno de sus principales apoyos, aunque debe trabajar en una maquila. Una vecina también lo ayuda con la alimentación y otras necesidades.
“Lo que más necesito son pañales y medicamentos. También agradezco víveres que puedan donarme, porque eso me ayuda a tener alimento cada día. No pido nada más que lo necesario para seguir adelante”, expresó.
Para la familia, comprar pañales de manera constante representa un esfuerzo económico. Fernando explica que un paquete puede costar alrededor de 300 lempiras y que los recursos no siempre alcanzan.
También necesita un nuevo colchón. El que utiliza actualmente está deteriorado y los resortes le provocan molestias después de tantos años de permanecer en cama.
“Necesito un colchón porque este ya me molesta y los resortes me lastiman. Los terapeutas también me recomendaron una cama ortopédica, pero sé que es costosa y por eso cualquier apoyo para mejorar mis condiciones sería una gran bendición”, contó.
Hay días en los que las rnecesidades económicas pesan más. Fernando reconoce que se siente deprimido cuando necesita algo y no tiene cómo comprarlo. Aun así, dice que mantiene su fe y encuentra en ella una de sus principales fuerzas.
Una ayuda que puede cambiarle el día
Fernando no pide grandes cosas. Su llamado está dirigido a quienes puedan ayudarlo con los artículos que necesita para enfrentar su día a día: pañales, medicamentos, víveres, un colchón o, si fuera posible, una cama ortopédica.
“Si las personas de buen corazón pueden ayudarme con pañales, medicamentos y víveres, se los agradecería muchísimo. Sé que todos tienen sus propios problemas, pero cualquier ayuda, por pequeña que sea, para mí significa bastante”, manifestó.
Las personas que deseen colaborar pueden comunicarse con su hija, al número 99-0558-96. También pueden realizar donativos a la cuenta de BAC 758395481, a nombre de Mendris Letycia Pacheco Márquez.
Fernando espera que esta historia llegue a personas solidarias que puedan ayudarlo a cubrir sus necesidades básicas y continuar luchando desde su cama.