Los días han pasado y las hermanas Martínez ya están en mejores condiciones gracias al buen corazón de los capitalinos, que se han desprendido de sus bienes en favor de las sexagenarias.
Las donaciones no han parado, una silla de ruedas, víveres y la restauración del suelo del hogar de las hermanas son solo algunos de los presentes que han recibido de parte de los lectores de El HERALDO.
Y es que aquellas dos longevas señoritas que fueron encontradas viviendo en condiciones inhumanas, enfermas, y aferradas a la soledad, ahora reciben atención médica y cuentan con decenas de nietos anónimos que velan por su bienestar.
No obstante, la mejoría de las niñas Juana y Alicia no representa que sus necesidades ya terminaron.
La necesidad de víveres, leche Ensure y medicamentos es constante. “El proceso de recuperación es lento por lo avanzado de su edad, y los cuidados tendrán que continuar, dijo el doctor Francisco Amador, un galeno que se ha convertido en su médico de cabecera.