Tegucigalpa, Honduras.-El puente a desnivel Papa Francisco continúa sin una fecha definitiva para su reapertura, debido a las fisuras detectadas en la estructura y a los trabajos adicionales que deberá ejecutar la empresa contratista antes de que se permita nuevamente el tránsito vehicular.
“Todavía no tenemos una fecha definitiva para abrir el puente Papa Francisco”, indicó el alcalde capitalino, Juan Diego Zelaya, al referirse a esta obra, ubicada en el anillo periférico, en la intersección hacia la aldea Mateo, que tiene un costo aproximado de 500 millones de lempiras.
El edil explicó a EL HERALDO que las fisuras identificadas obligaron a realizar estudios estructurales para determinar las condiciones de la infraestructura y establecer las intervenciones necesarias antes de autorizar su funcionamiento.
“Las fisuras detectadas obligaron a realizar estudios estructurales y definir trabajos adicionales que debe ejecutar el contratista antes de habilitarlo”, manifestó el funcionario, al señalar que la decisión dependerá de los resultados técnicos y de la ejecución de las reparaciones correspondientes.
El entrevistado reconoció que la falta de circulación por el puente genera dificultades para los conductores que transitan por el anillo periférico y los sectores aledaños, donde la carga vehicular complica los desplazamientos, especialmente durante las horas de mayor demanda.
“Entiendo la molestia y las dificultades que este cierre provoca. Nos hacemos cargo del seguimiento, pero la apertura depende de que los especialistas confirmen que puede utilizarse con seguridad”, expresó el alcalde capitalino.
Agregó que “no voy a comprometer la vida de las familias capitalinas por anunciar una fecha”, enfatizó Zelaya.
El puente Papa Francisco está ubicado en la intersección del anillo periférico con la calle Los Alcaldes, en la salida hacia la aldea de Mateo, un punto estratégico para la circulación de vehículos.
La estructura fue habilitada parcialmente el 21 de noviembre de 2025, en la administración municipal anterior; sin embargo, el paso fue cerrado nuevamente en enero de 2026, después de que se detectaran fisuras que motivaron nuevas evaluaciones sobre sus condiciones estructurales.
La situación obligó a la actual administración municipal a profundizar las investigaciones técnicas para conocer el origen de los daños y determinar las medidas correctivas que requiere la obra antes de permitir nuevamente la circulación.
Como parte de ese proceso, la Alcaldía solicitó una auditoría estructural para establecer las intervenciones necesarias. Los resultados recibidos por la municipalidad identificaron la necesidad de reforzar componentes de la estructura.
Las evaluaciones técnicas señalaron la necesidad de implementar medidas de reforzamiento en las vigas-cabecera y la viga-cajón, con el propósito de atender las deficiencias identificadas y controlar la propagación de las fisuras.
A partir de los resultados, la municipalidad solicitó a la empresa constructora los presupuestos correspondientes para ejecutar las obras adicionales. La definición de estas intervenciones forma parte de los pasos pendientes para avanzar hacia una eventual reapertura.
En septiembre pasado, Zelaya informó que la Alcaldía ya había recibido los resultados de la auditoría estructural y esperaba los presupuestos de la constructora para ejecutar los trabajos.
El alcalde anunció en ese momento que para diciembre había posibilidad de entregar el puente, aunque la estimación estaba sujeta al avance del proceso técnico y administrativo.
No obstante, el alcalde indicó a EL HERALDO que no se anunciará una fecha definitiva hasta que se completen las intervenciones requeridas y los especialistas confirmen que la estructura reúne las condiciones necesarias para soportar el tránsito vehicular.
Este proyecto inició en mayo de 2024, en la administración del exalcalde Jorge Aldana, con una inversión superior a los 500 millones de lempiras, considerando la construcción, el diseño y la supervisión.
Dos años después, la infraestructura continúa sin finalizar y su reapertura continúa condicionada a la solución de los problemas estructurales y a la confirmación técnica de que puede operar de manera segura.