tegucigalpa
Cada tenue luz que se enciende en la Basílica Menor de Suyapa tiene un solo propósito: agradecer a la madre de Dios por los favores recibidos.
Aunque el color de la llama es el mismo, los colores de cada vela muestran la diversidad de la cultura hondureña, pero también la muestra clara del amor y devoción con la que decenas de peregrinos agradecen y piden a la Patrona de Honduras.
Los tributos que a diario ofrecen las personas a Santa María de Suyapa se pintan, mayoritariamente, de rojo, amarillo, azul, verde, rosado, blanco y morado.
Las rojas significan amor y representan la sangre de Cristo, mientras que las amarillas son utilizadas para pedir y agradecer a la Morenita.
En el caso de las azules simbolizan el manto de la Virgen y las verdes son la esperanza que cada peregrino deposita en la madre de los hondureños católicos.
“Las rosadas la gente las compra para pedir salud, las blancas son la paz que cada hondureño anhelamos y las moradas son utilizadas en Adviento”, explicó Yadira Juanes, una comerciante.
La entrevistada indicó que los peregrinos buscan en primer lugar las candelas de color amarillo. “La gente es muy agradecida con nuestra madre y eso se ve reflejado en los espacios que son destinados para colocarlas”, añadió.
Para hoy los comerciantes instalados en los alrededores de la Basílica esperan tener la visita de miles de peregrinos