Tegucigalpa, Honduras.- La falta de lluvias en el Distrito Central y municipios cercanos que integran el cinturón verde del altiplano central mantiene en alerta a cientos de agricultores que dependen exclusivamente del invierno para sostener sus cosechas de hortalizas y granos básicos.
Las condiciones climáticas registradas en las últimas semanas, caracterizadas por cielos despejados, altas temperaturas y escasas precipitaciones, generan preocupación en comunidades como Azacualpa, Lepaterique, Soroguara y Tatumbla.
En estas zonas, la mayoría de los agricultores no dispone de sistemas de riego suficientes para compensar la falta de agua.
"Por ahora estoy a salvo porque tengo agua para el 15 de julio. Sin embargo, muchas personas no tienen acceso al sistema de riego y es toda una comunidad la que depende del agua para sobrevivir", manifestó Alexis Garay, agricultor de Azacualpa.
El productor explicó que el impacto económico ya es evidente en su finca, donde los costos operativos se han incrementado considerablemente debido al uso permanente de bombas de agua y combustible.
"En mi caso, estoy gastando unos dos mil lempiras semanales en gasolina, porque tengo que usar dos bombas. A eso se suman unos cuatro mil lempiras en insumos; es decir, gasto alrededor de seis mil lempiras semanales. Y eso sin contar las pérdidas si el cultivo no responde", afirmó.
En esta zona del Distrito Central se siembra principalmente zanahoria, papa, repollo y lechuga, productos que abastecen mercados de Tegucigalpa y Comayagüela, pero que dependen completamente de la regularidad del agua, lo que los convierte en cultivos altamente vulnerables ante cualquier alteración del clima o prolongación del verano.
“Nosotros estamos amenazados; el agua que tenemos solo nos alcanza para un mes. Si no llueve, la producción se pierde. Y si se pierde la producción, se pierde todo el esfuerzo de meses de trabajo", lamentó Garay.
En varias parcelas ya se observa una disminución en la producción de cultivos como coliflor y brócoli, mientras otros apenas sobreviven con riegos limitados que encarecen la producción y reducen la capacidad de abastecimiento en los mercados locales.
En la comunidad de Piedra Rayada, Lepaterique, la situación es similar y en algunos casos más crítica, ya que productores reportan pérdidas en cultivos de maíz y hortalizas de trasplante, debido a la falta de humedad en el suelo y la irregularidad del invierno que no ha permitido una germinación adecuada.
“Por la falta de agua el maíz no nace y se pierde la semilla. Hortalizas como brócoli, lechuga, coliflor, repollo y cebollín están en peligro porque son cultivos de trasplante y necesitan suficiente agua para sostenerse en sus primeras etapas", manifestó la agricultora Carmen Martínez.
Los agricultores coinciden en que la incertidumbre climática se ha convertido en una constante que condiciona la producción agrícola en el país, obligándolos a tomar decisiones cada vez más arriesgadas sobre qué sembrar y cuándo hacerlo, dependiendo de señales del clima que ya no son tan predecibles como antes.
Advierten impacto climático
Raúl Antonio Rodas Suazo, director ejecutivo del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa) consideró que "las variables climáticas están fuera del control de cualquier institución o gremio. Son situaciones que se presentan año con año debido al cambio climático y a otras acciones humanas que intervienen en los ecosistemas"
Añadió que los cultivos sin acceso a sistemas de riego son los más expuestos a pérdidas significativas, especialmente en regiones donde la agricultura depende exclusivamente de la lluvia, lo que obliga a replantear las fechas de siembra y fortalecer la asistencia técnica a los productores.
“Los cultivos que no están bajo riego podrían entrar en una situación crítica. Por eso la Secretaría de Agricultura ha indicado los momentos específicos de siembra y ha reforzado la asistencia en el campo.”
El representante de Oirsa destacó que en zonas con sistemas de riego, el impacto es considerablemente menor, ya que permiten mantener la producción incluso en períodos prolongados sin lluvia, lo que reduce el riesgo de pérdidas totales en las cosechas.
Añadió que “el mayor impacto se daría en zonas sin acceso a riego. Por eso se están impulsando sistemas de riego a bajo costo con asistencia técnica para los productores".
No obstante, el campo hondureño continúa a la espera de las lluvias que permitan estabilizar la producción agrícola y evitar una mayor afectación en la cadena alimentaria del país, en medio de un panorama climático cada vez más incierto.