Tegucigalpa

Epicentro de la auténtica gastronomía catracha

El sabor de estos platillos es único y bien puede competir con sofisticados manjares. Menudos
de pollo empanizados, bofe asado, chicharrones de tocino y poleadas, entre las ofertas culinarias.

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16.06.2012

Tras la vitrina, los ricos bocadillos que se observan captaron de inmediato la atención de Mariano Escoto.

“Aquí es donde te dije que vendían”, le dijo con emoción a su amigo Everaldo Rodríguez. “De esto no se come allá en Morolica”, le contestó cautivado. Capitalino y visitante llegaron al lugar indicado en el mercado Álvarez: el merendero “Las Hermanas”.

Lo que apreciaron tras el cristal y que también les abrió el apetito fue la gran variedad de piezas de menudos de pollo empanizados.

Desde piedras, gañotes, patas, piedras o mollejas, corazones e hígados, sin faltar los crujientes chicharrones que se hacen de la piel o pellejo de las aves de corral, todo bien condimentado.

Exquisita tradición

Y es que en los mercados capitalinos aparte de ser los centros de venta de mercadería, abarrotería y comestibles, se han convertido en un epicentro gastronómico, tanto para quienes viven en la ciudad como para los que vienen del interior del país.

Una extensa variedad de platillos a los que por tradición se les puede denominar típicos, únicos y auténticos embajadores del sabor catracho, se han posesionado del paladar de los capitalinos

Estas presentaciones gastronómicas, aunque se adquieren a bajo precio, bien pueden competir -sin ofender las creaciones suculentas de prestigiados chef- con el caviar, camarones al ají o estofado de res, entre otros.

Entre los platos a los que los ciudadanos le dan la categoría de manjares están los menudos de pollo empanizados y bien crujientes.

Cada pieza tiene un precio de 3.50 lempiras y se venden en porciones de 10 a 20 lempiras, acompañado de mínimo verde frito y servidos en canastas de plástico sobre papel trazo, que generalmente está salpicado de gotas de aceite.

Denia Cruz, propietaria del merendero Las Hermanas, ubicado en el mercado Álvarez, es pionera en este negocio de las menudencias.

De lunes a viernes de 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde ella está en su negocio para atender a su amplia clientela.

“No vaya a creer que solo la gente pobre viene a comprar menudos empanizados. A mí me los encargan hasta cien lempiras unas familias de dinero, a las personas les gusta esta comida”, declaró Cruz, cuyos 20 años en esta labor son su mejor carta de presentación. Y para hablar de la calidad de los platillos de Las Hermanas, quién mejor que Heber Núnez García, un asiduo cliente desde hace varios años.

“Yo vengo a este lugar por dos motivos: es bien higiénico y se come delicioso. A mí me encantan los chicharrones y los pescuezos, uno se chupa los dedos”, manifestó mientras veía cómo las piezas de pollo, bien aderezadas y pasadas por harina, caían a la sartén con aceite para ser freídas.

Oneyda Rivera es una capitalina que disfruta de estos manjares y expresó que los viernes ella no se complica a la hora de cocinar. Para ella bastan 40 lempiras de menudencias para prepararse un buen almuerzo.

“Solo hago una ensalada, arroz, papas fritas y los menudos y listo. Además me sale económico para este tiempo de crisis en el que vivimos, donde la comida está demasiado cara”, declaró Rivera.

Otros manjares

Quienes visitan por los alrededores del mercado Colón no pueden dejar de comprar y saborear la poleada de arroz o el postre de arroz en leche que prepara doña Laura Girón.

Hace 20 años que esta vendedora ofrece a una amplia clientela el atol, que para conservar la tradición lo sirve en blancos guacales o jícaras.

El bofe es otro de los manjares que se mantienen en el paladar de los capitalinos.

Esta parte extraída de los pulmones de la res es preparada con suficiente sal y condimentada con limón y pasada por una parrilla hasta quedar asada. Solamente su olor característico cautiva y es la fiel invitación para degustar por tan solo 10 lempiras la porción.

Los chicharrones de tocino también conquistan por su aroma y presentación

Este platillo es fácil de encontrar en los mercados capitalinos y, al igual que la chicharra, tiene gran demanda.

Estos se venden a cien lempiras la libra y los capitalinos los prefieren para preparar yuca con chicharrón, en sopa con frijoles, pupusas, entre otros.

Si al estar en los mercados siente sed, pues los refrescos naturales que prepara doña Hilda López son la mejor receta. Con 10 lempiras puede adquirir un refresco ya sea de piña, mango, nance, tamarindo, limón, horchata, naranja y a 16 lempiras el pozol. A la hora de visitar los mercados, aproveche para deleitarse con estos platillos tradicionales que con el correr de los tiempos se han convertido en manjares famosos.

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