Tegucigalpa

Emblemático edificio debe albergar museos del BCH

El estilo, la majestuosidad de la planta principal y sus detalles antiguos de la época modernista sellan el valor patrimonial de inmueble.

04.12.2013

La riqueza cultural que resguarda el Banco Central de Honduras (BCH) no debería trasladarse al nuevo centro cívico del bulevar Fuerzas Armadas (FF AA), sino al edificio principal del centro histórico de la capital.

Así lo consideran varios expertos consultados por EL HERALDO, quienes opinan que los museos de la institución financiera podrían reubicarse en la planta principal del emblemático inmueble.

La oferta cultural y artística del BCH que se difunde en el edificio anexo de Comayagüela que alberga el Museo Numismático Rigoberto Borjas, la Pinacoteca Arturo Medrano y la Biblioteca Especializada Rigoberto Ramírez, encaja perfectamente en el casco histórico, aseveran.

No obstante, la intención del directorio del BCH es trasladar los recintos culturales y su sistema bancario al nuevo centro cívico que se erige a inmediaciones de la colonia Las Brisas.

Centro cultural

Para el reconocido arquitecto Luciano Durón sería una equivocación reubicar el conjunto cultural de la institución bancaria en el corredor del FF AA.

El actual inmueble en el casco histórico se apunta como un sitio predilecto para instalar las piezas históricas, artísticas y patrimoniales, por la gran confluencia de ciudadanos, explicó.

“Los museos quedarían mejor en el centro histórico -argumentó Durón-, un lugar para que tenga acceso la gente”.

“No puede estar escondido, ¿quién va a ir hasta allá?”, cuestionó el arquitecto en referencia a la nueva ubicación que tendrán los recintos, alejada de los puntos de frecuencia de la población.

En ese sentido, detalló que en los dos primeros niveles de la construcción podrían instalarse la galería, el museo numismático y la biblioteca de historia y economía.

Por lo tanto, aconsejó que la fachada, la planta principal y las oficinas de los directivos del BCH deberían preservarse con el estilo arquitectónico actual.

Asimismo, explicó que esta decisión contribuiría a potenciar el poco apreciado circuito cultural e histórico que posee el emblemático centro de la capital de Honduras.

La opinión sobre utilizar el nivel principal del inmueble como espacio formativo también la comparte la expresidenta del BCH, Gabriela Núñez.

La exfuncionaria indicó que en el primer piso se ubican las cajas y la parte de ingreso a las bóvedas, por lo que presumen de un fuerte valor histórico.

En ese sentido, instalar una exhibición virtual sobre la historia de la moneda se vislumbra como una buena medida, consideró.

“Los estudiantes podrían tener un punto donde conocerán las etapas de la vida económica del país”, agregó.

Asimismo, recomendó a las actuales autoridades del BCH asesorarse con las técnicos del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) para no caer en una falta a la Ley del Protección al Patrimonio.

Para el caso, “nosotros siempre recibimos las recomendaciones del IHAH cuando pintamos la parte exterior, nos dijeron que solo estaban permitidos ciertos colores tenues”, recordó Núñez.

Estilo y valor

Aunque todavía no culmina el avalúo que definirá el precio del inmueble, ciertos aspectos ofrecen un acercamiento a una posible cifra.

Los expertos consideran que el valor catastral de un edificio representa el 40 por ciento del precio comercial, explicó Mario Martín, arquitecto urbanista.
En una operación matemática simple equivale a multiplicar la cifra del catastro por 2.5 (la conversión del 40 por ciento), especificó.

Según registro de la Alcaldía Municipal, el inmueble posee un valor catastral de 50,823,181 lempiras. En base a lo anterior se podría afirmar que el edificio valdría por lo menos unos 127 millones de lempiras, que le servirían al BCH absorber los costos de la nueva y moderna instalación.

Valor patrimonial

No obstante, Martín, quien también es rector del Centro de Diseño, Arquitectura y Construcción (Cedac), aclaró que el recinto posee un valor patrimonial incalculable.

“No son tanto las estructuras y el espacio físico, sino el valor de la historia que pasó ahí y el área que lo rodea”, amplió.

El mismo pronunciamiento realiza el Colegio de Arquitecto de Honduras (CAH), a través de su presidente Jacobo Bertrand.

“Los edificios son testigos mudos de cómo funcionaba la ciudad antes. El edificio forma parte de la iconografía de la ciudad y bien podrían usarse sus espacios como museos, para darle una inyección a la cultura”, argumentó.

El CAH tiene registrado la emblemática obra del Banco Central en su reciente Guía de Arquitectura y Paisajismo en Honduras.

En el documento señala que el edificio, construido por una firma norteamericana, se vincula a la arquitectura racionalista más avanzada de aquella época.

Esta corriente modernista se refleja en la composición de su volumetría, la sencillez de las formas puras de su diseño y la tecnología empleada con frentes completos de ventanería de aluminio natural, protegida donde se requiere por faroles.

El arquitecto Durón también destaca el estilo y la majestuosidad de la planta principal de la obra.

El vestíbulo de acceso es de doble altura, diseñado para darle impetuosidad, relacionada con el crecimiento económico de la administración de Juan Manuel Gálvez, señala.

Resaltó que el elevador antiguo, una bella escalera helicoidal que da al mezannine (especie de balcón interno en salones de altura) y los muebles escultóricos en mármol permiten al ciudadano situarse en la época.

Y la obra del emérito artista Mario Zamora “Unión centroamericana”, un bajorrelieve de bronce donde cinco hombres levantan un bloque, termina de sellar el valor patrimonial, concluyó.