Tegucigalpa

'Estamos sin pegar el ojo y a la espera de un cupo en el hospital', lamentan capitalinos

Los ingresados en las salas de estabilización deben esperar de tres a cuatro días un cupo en algún hospital y los familiares mantienen la incertidumbre de si el paciente resistirá la espera

04.08.2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- La incertidumbre, el desvelo y la fría noche se han convertido en la compañía de los familiares que sin más opción esperan por noticias de sus pacientes en las afueras de las salas de estabilización de los triajes del Distrito Central.

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Golpe de realidad

En los seis triajes se reportan más de 100 personas ingresadas en la estabilización por día.

Las autoridades de Salud reportan más de 7,000 ingresos a las salas de estabilización desde el 2020. Algunos de los pacientes que ingresan a las salas y que su estado de salud se torna más crítico deben esperar de tres a cuatro días por un cupo en algún centro hospitalario debido al colapso o sobrecarga a la que estos hospitales se enfrentan por el aumento de casos.

EL HERALDO realizó un recorrido por las distintas salas de estabilización de los triajes capitalinos con el propósito de conocer las historias de los familiares que se mantienen a la espera de un cupo para sus pacientes en algún hospital.

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Como es el caso de un grupo de tres hermanos que mientras repartían entre ellos un improvisado y apresurado almuerzo en las gradas frente a la sala de estabilización del triaje de la Mayangle, comentaron entre preocupación y su desvelada mirada que desde hace tres días se trasladaron desde el municipio de Lepaterique hasta la capital para ingresar a su padre de 58 años.

Al caer la noche, las horas se vuelven más largas pues se mantienen en vigilia.

Wilfredo Martínez, el mayor de los hermanos, comentó a este rotativo que durante la noche se turna con sus otros dos hermanos, mientras uno descansa en las mismas gradas afuera de la sala, los demás se encargan de ir a comprar medicamentos si es necesario y de acompañar dentro de la sala a su padre.

Su padre no tiene enfermedad de base, su dificultad para respirar fue lo que más preocupaba a sus hijos y no había recibido la vacuna contra el covid-19. Según relataron sus familiares, su padre había decidido no vacunarse por temor a los efectos que pudiera tener y lamentan que no se haya inoculado para evitar las consecuencias que están viviendo ahora.

Los hermanos Martínez permanecen en la gradería del centro de la Mayangle en espera de noticias y un cupo. Foto: Alex Pérez/El Heraldo

Los hermanos Martínez permanecen en la gradería del centro de la Mayangle en espera de noticias y un cupo. Foto: Alex Pérez/El Heraldo

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“Estamos sin pegar el ojo y a la espera de un cupo en el hospital para trasladar a mi papá porque necesita más atenciones y aquí solo es para estabilizarlo”, lamentó Martínez.

Asimismo, agregó que en estos tres días ha tenido que gastar más de mil lempiras debido a que tienen que estar comprando insumos con los que esta sala de estabilización no cuenta.

Por ejemplo, compraron jeringas, medicamentos y productos de higiene.

Lo más desesperante para esta familia es que todavía no habían recibido noticias sobre un cupo libre en algún centro asistencial hasta el martes.

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