Tegucigalpa

Calamidad escolar mantiene en riesgo a 1,000 estudiantes

En el viejo edificio funcionan cinco centros educativos en diferentes jornadas.

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23.08.2013

La escuela es el lugar donde los niños forman una nueva familia, se sienten seguros y protegidos por sus amigos y maestros.

Pero el ambiente de bienestar, propio de la infancia en la escuela, se desvanece cuando en la memoria de los niños vive el latente riesgo a ser asaltados o que su aula les caiga encima.

Estos son los pensamientos que cruzan por la mente de la pequeña Rosa Campos, alumna de tercer grado de la Escuela Monseñor Fiallos número 1, ubicada en la colonia Divanna.

Desde que entra al centro educativo puede sentir las vibraciones de las paredes de su aula y los agujeros y grietas en el suelo hacen crecer su temor de quedar soterrada.

“Los bomberos dijeron que la escuela es peligrosa, pero desde kínder estoy aquí y estoy segura que las autoridades nos van a ayudar a recuperarla” manifiesta con fe la pequeña. Sin embargo, la esperanza de Rosa contrasta con el desánimo de los docentes del centro educativo, quienes aseguran que hace una década el estado del inmueble se deteriora a pasos agigantados.

Las paredes de las aulas están llenas de grietas, la loza del piso se levanta por la cantidad de agua acumulada en el subsuelo, el concreto del piso de los pasillos está rajado. En varios puntos de las paredes de adobe que datan de hace más de 60 años se aprecian agujeros y en los ventanales las vigas de madera están plagadas de carcoma.

Como si esto fuera poco, la inseguridad campea en los pasillos, pues parte del muro perimetral cedió desde el año 2002, lo que se presta para que indigentes y asaltantes ingresen al centro educativo.

Martha Lazo, directora de la escuela, asegura que ya las autoridades de la Secretaría de Educación y del Fondo de Inversión Social (FHIS) conocen su realidad, pero no han hecho nada para remediar sus múltiples necesidades.
“En el FHIS tenemos a la espera de aprobación desde inicios de año el proyecto de mejoras bajo el código 101620, pero aún no se le ha dado trámite”, detalló la docente. Lazo destacó que el centro educativo representa la única alternativa de educación para unos mil niños, jóvenes y adultos de la Divanna.

El viejo inmueble alberga cinco centros educativos; por la mañana es Jardín de Niños y Escuela Monseñor Fiallos 1; por la tarde es la Escuela Monseñor Fiallos 2; y por la noche funcionan la Escuela Terencio Sierra y el Instituto Divanna.

Los peligros

Para hacer eco en las autoridades de la urgente necesidad de remodelar el centro educativo, los maestros solicitaron una inspección de la Oficina Técnica de Prevención y Seguridad Contra Incendios (OTPSCI), del Cuerpo de Bomberos.

En el dictamen, emitido el 10 de mayo pasado, los especialistas establecieron que se deben hacer varias reparaciones estructurales y en el sistema eléctrico del inmueble. Entre las recomendaciones destacan la urgente necesidad de construir un sistema de canalización de aguas lluvias para evitar que las fisuras en el suelo se agudicen y ocasionen un hundimiento.

Además, el cambio de todas las vigas del techo en mal estado con el fin de prevenir un colapso del trecho.

En los salones donde opera el jardín de niños se sugirió que se debe demoler la pared para reconstruirla, pues es la estructura que representa un mayor riesgo de desplome.

En cuanto a los problemas sanitarios se declaró como urgente la reparación de la bomba hidroneumática que abastece la red sanitaria y de agua potable de la escuela.

Otra de las bombas de tiempo que amenazan la seguridad de 1,000 estudiantes y docentes es el mal estado del sistema eléctrico.

Sobre el mismo, el dictamen establece que se deben eliminar las instalaciones eléctricas improvisadas por permanentes.

A la vez sugieren una evaluación a profundidad por un ingeniero, con el objetivo de mejorar la distribución interna del sistema eléctrico.

De todas las recomendaciones emitidas por el Cuerpo de Bomberos, con fondos propios los padres de familia y maestros han logrado reparar los pisos y algunas paredes, retirar los ventanales en mal estado y los niños han reparado algunas sillas.