Tegucigalpa

Diez kilómetros de un río muerto dividen a Tegucigalpa y Comayagüela

El río Choluteca se ubica como uno de los afluentes más contaminados del país, por lo que expertos instan a las autoridades a priorizar su saneamiento y no dejarlo como una inmensa cloaca

15.10.2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Las épocas en que se podía nadar o aprender a hacerlo en el río Choluteca, y sus afluentes, son un recuerdo que cada día se vuelve más distante en los habitantes de Tegucigalpa y Comayagüela.

La insuficiencia en la cobertura de captación, conducción y tratamiento en aguas residuales pasa su factura y se vierte en contaminación en el afluente que divide a las ciudades gemelas.

La longitud del río Choluteca es de 250 kilómetros, atraviesa tres departamentos (Francisco Morazán, El Paraíso y Choluteca), pero es entre Tegucigalpa y Comayagüela que representa un foco de contaminación y enfermedades.

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Contaminación

Las cifras del SANAA, indican que cada día se producen unos 150 mil metros cúbicos de agua para consumo y de esa cantidad el 53 por ciento se convierte en aguas residuales.

Es decir que la capital produce unos 80 mil metros cúbicos de aguas que contienen agua con heces fecales.

De acuerdo con los datos del SANAA, la planta de tratamiento en la colonia San José de la Vega logra tratar el 15 por ciento (12 mil metros cúbicos) de esas aguas.

De manera que si se multiplica la cantidad de aguas residuales sin tratar a diario, en un año quedarían sin tratar un promedio de 24 millones de metros cúbicos de aguas residuales y que contaminan el sistema hidrográfico del Distrito Central.

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La principal cobertura de la planta principal se genera en la parte sureste del Distrito Central.

Max Velásquez, especialista en Agua y Saneamiento manifestó que la poca infraestructura para el tratamiento de esas aguas tiene que ser una preocupación.

“Se trata menos del 15 por ciento, recordemos que el agua tratada se devuelve al río pero de nada sirve si no se cubren todas las cuencas de drenaje”, argumentó Velásquez.

Ante la magnitud del problema, el especialista indicó como alternativa una planta adicional de gran capacidad o varias modulares que atiendan sectores particulares.

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Advirtió que las construcciones de pequeñas plantas realizadas por urbanizaciones no se operan o conectan con el resto del sistema y eso genera focos de infección por un manejo inadecuado.

“Después de unos 20 kilómetros, el río comienzacon la auto depuración, pero en la capital no se da; incluso el SANAA ya no hace muestreos sobre el nivel de contaminación porque el río está muerto, no hay oxigeno ni vida”, explicó.

Advirtió que la contaminación es vertida tanto de zonas marginales como de grandes industrias.

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Según el Plan de Acción de Tegucigalpa y Comayagüela, realizado por el Banco de Interamericano de Desarrollo (BID), 9 de cada 10 industrias en la capital vierten aguas sin tratar en el río.

Sobre el tema, el urbanista Dino Rietti expuso que con casi un millón y medio de habitantes la ciudad merece un río lleno de paisajismo por lo que urge priorizar el tema de agua y saneamiento.

Por su parte el exalcalde de la ciudad, Henry Merriam, lamentó que “la gente respira amebas, miré que por donde era el cuartel San Francisco un mes corrieron las aguas negras sobre la calle; no quiero señalar problemas administrativos, el problema son tuberías viejas”.

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