Tegucigalpa, Honduras.- Con el inicio de 2026, comunidades agrícolas y rurales de México y otros países de América Latina retoman la práctica de las cabañuelas, un método tradicional que busca anticipar el comportamiento del clima durante los doce meses del año a partir de la observación de los primeros días de enero.
La tradición se desarrolla entre el 1 y el 12 de enero, periodo en el que cada día representa un mes específico del calendario.
Quienes siguen este método registran las condiciones climáticas diarias y las asocian con lo que, según la creencia, ocurrirá en el mes correspondiente.
Durante estas jornadas, los llamados cabañuelistas observan variables como la temperatura, la lluvia, el viento y la nubosidad. También toman en cuenta fenómenos naturales como la niebla, el rocío o incluso el comportamiento de animales, elementos que interpretan como señales del clima futuro.
El origen de las cabañuelas se remonta a antiguas prácticas agrícolas, cuando prever el clima era clave para planificar siembras y cosechas.
Historiadores señalan que el método pudo estar influenciado por tradiciones europeas y por la festividad judía de los Tabernáculos, adaptándose con el tiempo a las culturas americanas.
Desde la perspectiva científica, la meteorología moderna no reconoce a las cabañuelas como un sistema fiable de predicción. Especialistas explican que el clima depende de múltiples factores globales y dinámicos que no pueden anticiparse con base en observaciones limitadas a unos pocos días.
A pesar de ello, la práctica sigue vigente en muchas comunidades rurales, donde representa un vínculo con el conocimiento ancestral y una forma de preservar la identidad cultural, más allá de su validez como herramienta meteorológica.