Tegucigalpa, Honduras.- Más de 20 proyectos de infraestructura ejecutados en el Distrito Central se encuentran paralizados debido a una deuda que ronda los 800 millones de lempiras, según denunció la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (Chico).
La falta de pago ha generado una crisis que impacta directamente a las empresas constructoras y a los trabajadores que dependen de estas obras para mejorar su calidad de vida.
Gustavo Boquín, presidente de la Chico, afirmó que “es normal que el gobierno, ya sea local o central, tenga deudas con proveedores y contratistas, pero cuando la situación se vuelve insostenible y los pagos se retrasan cada vez más, surgen serias preocupaciones”, explicó.
Lamentó que resulta contradictorio cuando “al revisar los portales de transparencia se observan recaudaciones récord, pero aun así no se cumple con las obligaciones y pagos a las empresas”.
El entrevistado sostuvo que “casi el 100% de las obras se han ejecutado o avanzado con capital propio de los empresarios de la construcción”; sin embargo, no ha tenido el pago correspondiente.
Amplió que son los empresarios de la construcción quienes asumen el riesgo financiero esperando pagos oportunos, pero “cuando eso no sucede, el problema se traslada a la banca y entramos en mora sin que sea culpa del contratista”, enfatizó.
Boquín advirtió que esta situación “afecta directamente la credibilidad, la imagen y el prestigio de las empresas”, ya que el sistema financiero suma intereses a los constructores por atrasos provocados por el incumplimiento del Estado.
El impacto también alcanza a los trabajadores del sector. “Parte de ese dinero es para pagar salarios y prestaciones”, explicó Boquín, al señalar que “en noviembre y diciembre no se pudo pagar ni los aguinaldos”, dejando a cientos de familias en una situación crítica.
“Ahora vienen matrículas, útiles y transporte, y muchas familias no saben de dónde sacar el dinero”, expresó el presidente de la Chico.
Agregó que “no vemos un verdadero compromiso; algunos han guardado silencio y otros simplemente han mentido, incumpliendo su palabra”, manifestó Boquín.
Lamentó también que “no existe coordinación entre las instituciones responsables de los pagos, lo que evidencia una grave deficiencia administrativa”.
El dirigente empresarial denunció además favoritismo en la cancelación de deudas. “Exigimos que se termine el trato preferencial, porque hay empresas con atrasos de más de 15 meses, mientras a otras se les paga en un mes”, afirmó.
Boquín cuestionó que quienes toman decisiones “no entienden la realidad empresarial, porque nunca han tenido que enfrentar deudas ni las altas tasas de interés del sistema financiero”. También criticó que “cuando el gobierno paga, no reconoce intereses moratorios, y si uno los reclama, enfrenta problemas”.
A nivel nacional, la deuda con el sector construcción supera los 5 mil millones de lempiras. “Solo en el Distrito Central hablamos de unos 800 millones, y aun así no se entiende por qué no pueden ir abonando cuando hay recursos”, señaló el titular de la Chico.
“Hemos enviado solicitudes y pedido reuniones, pero no obtenemos respuesta”, dijo Boquín, al advertir que esta situación genera presión frente a bancos, proveedores y acreedores.
Muchos contratistas trabajan con créditos otorgados por cementeras y ferreterías. “Al repetir las promesas incumplidas del gobierno, quedamos como mentirosos ante nuestros proveedores”, lamentó el entrevistado en una entrevista con EL HERALDO.
Como consecuencia, entre 20 y 25 obras permanecen paralizadas en el Distrito Central. “Son proyectos de alto impacto social”, recordó Boquín, al indicar que algunas empresas han solicitado la rescisión de contratos por falta de seriedad institucional.
Las obras inconclusas también comienzan a deteriorarse. “El acero se oxida, el concreto se daña y la calidad final queda comprometida”, advirtió, señalando que el costo futuro para el Estado será aún mayor.
Para la Chico, la responsabilidad recae en la Alcaldía Municipal del Distrito Central. “Lo correcto era ordenar, organizar y comunicar cómo se cumplirían los compromisos”, expresó Boquín, al insistir en que se deben pagar primero las deudas más antiguas.