Comayagua, Honduras.- Detrás de cada uno de los siete policías que perdieron la vida tras accidentarse en el sector de El Rodeo, carretera CA-5, en el departamento de Comayagua, habían sueños y proyectos que ahora nunca se volverán realidad.
Entre esas historias están las de Dulce María Suárez y Nelson David Sosa Torres, dos policías que salieron de madrugada para cumplir una misión institucional, pero nunca regresaron a casa.
En una entrevista con EL HERALDO, Kevin Fernando Suárez, hermano de Dulce María, relató que, hace apenas unos días, conversó por última vez con su hermana Dulce María.
“El lunes fue la última vez que estuve con ella. Estuvimos hablando de cómo estaba ella y siempre el ‘te quiero’. Ella siempre me decía que le cuidara a la niña, ese es el legado que me dejó y así va a ser siempre”, relató con la voz quebrada.
Dulce María tenía apenas un año de haber ingresado a la Policía Nacional y era madre de una niña de tres años, quien ahora quedará bajo el cuidado de su familia.
Según Suárez, otro de los anhelos que la joven policía ya no podrá cumplir era que: “Quería irse a vivir con la niña en una casa propia, solo ellas dos juntas. El papá de la niña está en Inglaterra”.
Lamentablemente, los sueños y anhelos de Dulce María se terminaron en el momento en que confirmaron su muerte: “Ayer en la tarde me llamó mi mamá para decirme que el bus donde iba ella había tenido un accidente y horas después nos confirmaron la noticia”, recordó su hermano con lágrimas en los ojos.
Nelson David Sosa Torres
En la aldea El Pescadero, en Danlí, el luto también se instaló entre vecinos y familiares de Nelson David Sosa Torres.
Su tío, Smith Gustavo Torres, aseguró a este rotativo que toda la comunidad lo recuerda como un hombre trabajador y dispuesto a ayudar a cualquiera.
“Es un duro golpe para nosotros como familia y para los vecinos, porque era un muchacho bien querido por toda la comunidad. Lo conocieron como una excelente persona”, expresó.
Recordó que: “Era bien servicial, alegre. Nunca se metió con nadie; en vez de hacer el mal, hacía el bien”.
Según su mismo relato, Nelson era maestro de educación primaria, pero nunca logró ejercer la profesión: “Era maestro, pero nunca trabajó. Por eso decidió meterse a la Policía para tener un trabajo y un sueldo”.
“Yo vivo enfrente de donde estaba construyendo su casita. Tenía una visión grande. Le encantaba la agricultura, le gustaba el ganado; era un hombre trabajador y bien visionario”, relató.
La tragedia llegó cuando la familia ya enfrentaba otro duelo: “Fue bastante duro porque nosotros estábamos en el novenario de una hermana que había fallecido hacía nueve días. Justo cuando estábamos rezando nos dieron la noticia de que él se había accidentado”, recordó.
El accidente ocurrido la tarde del miércoles -17 de junio- en la cuesta El Rodeo dejó siete policías fallecidos cuando el autobús en el que viajaban fue impactado por una grúa que, de acuerdo con las investigaciones preliminares, habría perdido el control por exceso de velocidad.
Mientras las autoridades continúan con las investigaciones para determinar las responsabilidades penales del caso, en distintas comunidades de El Paraíso y Francisco Morazán las familias comenzaron a despedir a las víctimas.
Cada una de las víctimas deja atrás una familia incompleta, sueños y anhelos inconclusos y profundo luto en la institución policial y el país entero.