Sucesos

'Me hubiera matado a mí, pero no a mi familia”

Familiares de víctimas de masacre en Las Vegas exigen que caiga todo el peso de la ley a criminales.

06.01.2012

Jamás imaginó que el amor que un día hubo entre ella y su primer esposo hoy sería la causa del luto y el dolor que embargan su corazón.

Llorar es el único consuelo de Paola Munguía, la mujer por la que Henry Geovani Cruz, lleno de celos, asesinó a la madre, hermanos, tío y a un primo de Gilberto Bardales, su compañero de hogar desde hace 6 años.

El crimen que Henry Geovani cometió el pasado lunes en contra de seis personas, entre ellos dos niños, estremeció al occidente del país, especialmente a la comunidad de El Palmar, en Las Vegas, Santa Bárbara.

La mujer, en medio de su dolor, asegura que desde que Henry Geovani la abandonó y se fue a Estados Unidos hace 7 años, el vínculo sentimental que les unía terminó y se quedó sola criando a sus hijas de 10 y 9 años.

Desde hace 6 años reinició su vida sentimental con Gilberto, con quien ha procreado 4 hijos de 4 y 2 años más unos gemelos de 6 meses de edad. La vida le cambió desde el martes cuando se enteraron del asesinato de su suegra, cuñados y los otros miembros de la familia Hernández. La mujer vive el peor momento de su vida, no encuentra explicaciones ante lo ocurrido.

Su historia

Paola es una mujer sencilla, dedicada de lleno al cuidado de sus hijos.

Con Henry, su primer compañero, estuvo dos años hasta que este la abandonó y la dejó sola con sus dos hijas cuando él se fue a Estados Unidos. El tiempo transcurrió y después de 2 años de espera, Paola se enamoró del que fue su vecino de toda la vida en la aldea El Palmar, Gilberto Bardales, el hombre al que buscaba Henry para matarlo. Desde hace seis años viven juntos. Paola asegura que su expareja siempre supo que ella había reiniciado su vida. 'él sabía que yo estaba comprometida. él regresó deportado de Estados Unidos hace dos años y nunca le negué que viera a sus hijas. A veces llegaba a la casa a traerlas para llevarlas a pasear. Después él quería quitarme las niñas y me dijo: con vos no quiero nada, solo a mis hijas. él se las llevó y las tuvo seis meses, después me las regresó porque dijo que se iría de nuevo a Estados Unidos.

El 24 de diciembre llegó, les llevó el estreno a las niñas, pero yo nunca me imaginé que fuera capaz de lo que hizo. Es una tragedia, no puedo con este dolor, no sé qué hacer' dijo Paola. La mujer después de dos días ayer se reencontró con su esposo Gilberto, se abrazaban, lloraban, Paola no podía hablar. Sus hijos eran testigos del dolor de sus padres.

¿Por qué?

Gilberto Bardales, el esposo de Paola, con un nudo en la garganta ayer despidió a su madre, hermanos, tío y primo en el cementerio. Sus ojos están hinchados de tanto llorar, se culpa y quisiera retroceder el tiempo para haber evitado la muerte de su familia.

'Si quería hacerme daño me hubiera matado a mí. él nunca me amenazó. Solo sé que cuando el exesposo de mi mujer regresó dijo que iba a acabar con toda la familia y me mató a seis.

¿Por qué hizo eso con mi familia? Me hubiera matado a mí. Es una pesadilla, ahora no sé qué hacer', dijo desconsolado Gilberto.

Ayer como medida de seguridad la Policía trasladó a la familia de Gilberto a un lugar seguro. Los Policías cargaron las pocas pertenencias de la familia y a los pequeños y los custodiaron a otro sitio lejano del escenario de dolor y muerte que marcó la vida de estos seres.

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