Sucesos

Hasta el circuito cerrado de video está dañado en cárcel

El director de la Policía Nacional, Ramón Sabillón, realizó un recorrido por el recinto
para evaluar los daños.

26.02.2014

El director de la Policía Nacional, Ramón Sabillón, realizó una inspección en el módulo de máxima seguridad en la Penitenciaría Nacional Marco Aurelio Soto (PNMAS) para evaluar la destrucción ocasionada en la infraestructura y buscar una solución al problema.

EL HERALDO publicó el pasado lunes en exclusiva la crítica situación de la denominada “cárcel de máxima seguridad”, donde debido a los daños en las celdas, solo albergan 17 privados de libertad, aunque la capacidad es para 220.

El director interino del Instituto Penitenciario Nacional, Santos Simeón Flores, confirmó que los daños en la infraestructura no permiten meter a privados de libertad de los considerados peligrosos.

El funcionario acompañó a Sabillón en el recorrido por las instalaciones, porque la intención del jefe policial es apoyar a esa institución en “cuestiones que son de seguridad nacional”.

EL HERALDO solicitó a las autoridades ingresar al recinto para conocer las verdaderas condiciones en las que se encuentra la obra valorada en 89 millones de lempiras, sin embargo, no fue posible porque aseguraron que la ley no lo permite. El ingreso tampoco fue autorizado a secciones donde no haya reclusos.

Mucha destrucción

Al salir del denominado módulo de Segregación Administrativa, Sabillón confirmó que “hay mucha destrucción de equipo, de paredes, de la infraestructura y eso hay que corregirlo.

El jefe policial dijo que hicieron una inspección breve del módulo, porque tienen la buena intención de afinar algunos aspectos relativos de privación de los internos desde el punto de vista logístico, de infraestructura y en materia de seguridad.

Detalló que es necesario hacer reparaciones en cada una de las celdas, tanto para la comodidad de los reclusos, también en el aspecto administrativo y en la seguridad.

Reveló que además de los daños en el inmueble, también se registran fugas en el sistema de agua, lo que incide y afecta la infraestructura del módulo.

Prosiguió que tienen instrucciones de la Fuerza Nacional de Seguridad Interinstitucional (Fusina) de tomar cartas en el asunto, corregir y apoyar al Instituto Penitenciario en un asunto que es de seguridad nacional.

Al consultarle sobre el costo que podrían tener las reparaciones, respondió que se realizan las evaluaciones correspondientes para ver cuánto es el monto final.

Confió que los daños podrían abarcar las puertas, la estructura de hierro, los sanitarios y el sistema de alumbrado eléctrico, entre otros, por lo que no se puede establecer un porcentaje de los gastos.

Debido al estado de la cárcel, Sabillón dijo que en la actualidad no es conveniente el traslado de reclusos, hasta que los dormitorios estén bien acondicionados.

Lo importante, agregó el oficial, es que estamos tomando medidas y que no vamos a dejar caer, en ningún momento, este recinto penitenciario que es destinado al alojamiento de las personas privadas de libertad.

Confirmó que ya hay asistencia de la Policía Nacional al Instituto Penitenciario, para que no crezca el problema, sino que “ir mitigándolo y retornar a un módulo que sí sea adecuado para los fines por los que se ha construido”.

Circuito cerrado

Por su parte, el director del IPN, Santos Simeón Flores, reveló que el sistema de circuito cerrado también presenta ciertos daños, unos por falta de mantenimiento y otros por la acción de presidiarios que han hecho cosas negativas en contra del equipo del Estado.

“Estos son nuestros impuestos; cómo convencer al privado de libertad de que cualquier acto que esté contra el equipo, se le puede agregar un delito mas”, expresó.

Yo creo, dijo, que los reclusos no se dan cuenta de eso, estoy hablando con ellos para que sepan que no tienen que destruir eso, que no deben tomar acciones negativas contra una instalación que es de todos nosotros.

Flores aseguró que cuando él asumió el cargo de director del INP ya había muchos daños en el módulo, pero “estamos viendo con el director general de la Policía para ver de qué manera puede generar un apoyo a este sistema.

El funcionario es del criterio de que si esa es una cárcel de máxima seguridad debe tener el estilo de vida, la alimentación debe cambiar, lo mismo que el personal de seguridad y el circuito cerrado, de manera que se tenga una seguridad.

“La sociedad necesita estar segura que a los privados de libertad no les está pasando nada malo acá ni que ellos pueden causar ningún daño”, expresó.