Carlos Miranda: "Yo iba por un período; hoy me está costando irme"

El edil de 69 años de edad se ha reelecto en siete ocasiones consecutivas bajo la bandera del Partido Liberal; en la actualidad está en su octava administración

  • Actualizado: 03 de marzo de 2026 a las 10:43
Carlos Miranda: Yo iba por un período; hoy me está costando irme

Comayagua, Honduras.- Un fenómeno en la política, no sólo en Honduras, si no, que en Latinoamérica. Haberse reelecto siete veces consecutivas como alcalde de un municipio no es una cosa que se dé en todos los países, si tomamos en cuenta lo cambiante de la política en el mundo.

Llegó a sentarse en la silla de edil de Comayagua, pero no cumplió al pie de la letra con la literalidad de “sentarse”; su trabajo ha sido la clave para que 28 años después de haber sido electo por primera vez, siga siendo el jefe municipal de la excapital de Honduras.

Carlos Miranda nos relata su historia de éxito político y personal, en los siete cuatrienios anteriores y en el que recién acaba de comenzar como alcalde de la colonial Comayagua.

Nació en Esquías, Comayagua, pero siendo un niño se fue para Choluteca ¿Cómo y por qué se dio eso?

La vida tiene una ruta de diferentes facetas. Efectivamente, nací en el municipio de Esquías, producto de la vida que mi padre con mi madre hicieron ahí, en el campo, con la actividad del café; pero hubo problemas internos y la separación de ellos nos hizo viajar a Choluteca con mi padre; ahí empezamos a crecer.

Después de la muerte de él, volvimos aquí a Comayagua, con unas hermanas, a trabajar y a estudiar. Y así empieza la vida nuestra. Para ese tiempo yo tenía alrededor de 12 años de edad.

En sus más de 28 años de gestión, Miranda asegura que gran parte de su éxito es que siempre ha tenido la visión para saber que proyectos necesita el municipio y cómo desarrollarlos.

¿Cómo fueron esos años de adolescencia y juventud en Comayagua?

Venimos a hacer el último grado de la primaria y posteriormente a iniciar estudios en el nivel medio, y llegó un tiempo en el que trabajábamos y estudiábamos para poder avanzar, porque no teníamos ni el apoyo de mi padre, porque había muerto, y mi madre que no estaba viviendo con nosotros.

Así empieza esta bonita historia, que como dije, tiene muchas facetas, muchas dificultades, pero también muchas satisfacciones.

¿Dónde cursó sus estudios secundarios?

En el León Alvarado y terminé en el Instituto Guaymuras, que es un colegio que ya no existe. De ahí para allá empezamos a trabajar y a seguir estudiando, entramos en el campo de la promoción social, trabajamos con organizaciones de desarrollo comunitario, con fondos externos y así fue como empezamos a conocer este mundo del trabajo social, del trabajo con la gente, y sobre todo a empezar a conocer la realidad de nuestra gente.

En el trabajo que hicimos por alrededor de diez años (en el área social), para nosotros fue una escuela donde no sólo aprendimos a conocer la realidad del país, sino, que a buscarle soluciones a esa problemática que existe.

¿Cómo se produce el enrolamiento de Carlos Miranda en la política?

Son los planes de Dios, circunstancias; porque jamás en mi vida se me cruzó ser político o mucho menos ser alcalde. Una vez que yo me retiro del programa con el que trabajaba (Plan Internacional Honduras), me dediqué a algunas actividades personales y fue ahí donde conocí a personas que me empezaron a proponer el tema político; que para mí era bastante desconocido y además, era un tema que no me interesaba.

Su cercanía con los más humildes y desposeídos le ha caracterizado en sus años de servicio. Sin ver colores políticos y con la bandera de Comayagua de frente, llega a todos los ciudadanos sin distingo de partidos.

En esa realidad que yo viví durante tantos años en el campo social, especialmente en el sector rural y en las periferias de las ciudades, pude interpretar que muchas veces los malos políticos hacen más mal que bien; en efecto, no me interesaba el tema político.

Sin embargo, la insistencia de estas personas me llevaron a reflexionar y a entender que nosotros no hacemos mucho con vivir criticando sin poder hacer acciones que puedan cambiar las cosas; fue así como tomé la decisión, después de tres meses de pensarlo, de consultarlo con mi familia, con algunas personas más entendidas en el tema y llegué a la conclusión que solo estando adentro se pueden hacer cambios. Y fue así como tomé la decisión de aceptar una propuesta para ser alcalde.

Usted asumió el poder y el mando del municipio en enero de 1998, ¿Recuerda lo que ocurrió ese día?

Sí, un día domingo a las 10:00 de la mañana. Recuerdo que tomamos posesión aquí en el salón municipal, con un grupo de unas 100 o 150 personas, y recuerdo que lo que dijimos es que llegabámos aquí con un solo propósito: el propósito de hacer la diferencia y que el compromiso era cumplir y hacer cumplir la ley, pero además de eso, impulsar un proyecto de ciudad que nos sacara del anonimato como ciudad y que nos pudieran ubicar en un sitio preferencial en el país.

Cuándo resultó electo, ¿Pensó en ser un alcalde de generaciones o iba sólo por un período?

Al llegar a la alcaldía encontré una ciudad totalmente estacionada en el tiempo, abandonada hasta por sus propios habitantes. Llegué y tomé la decisión, pensando simplemente en hacer la diferencia, en no ser uno más de tantos alcaldes, sino, que marcar la diferencia por algunas cosas. Y esa diferencia la hemos marcado a través de un trabajo transparente, un trabajo incluyente, con mucho compromiso, con mucha visión de lo que queremos hacer de esta ciudad y del municipio, y lo hemos logrado.

Nunca creí que iba a estar tanto tiempo, la verdad que yo iba por un periodo, sin embargo, la población empezó a conocer este proyecto de ciudad, este proyecto de municipio, a apropiarse del mismo, y es así como el pueblo nos ha ido impulsando para que pudiésemos estar tantos años dirigiendo el municipio y hoy más bien me está costando irme, porque hemos hecho un par de intentos y siempre la población está con el deseo de que continuemos.

Junto a la Reina Leticia de España, quien visitó la ciudad de Comayagua en junio de 2015.

¿Cuál considera que ha sido la clave para haberse reelecto tantas veces?

Hacer las cosas bien. Haciendo las cosas bien nosotros podemos llegar largo, y lo segundo es actuar con humildad y con responsabilidad. A muchos alcaldes que nos visitan, sobre todo para conocer la experiencia de Comayagua, y ver qué pueden replicar; yo siempre les digo que hay cinco pasos que un alcalde debe tomar muy en cuenta para poder avanzar y hacer una buena gestión administrativa.

Lo primero: siempre es la visión, si no tiene visión, aquí no sabe a qué viene. Lo segundo es compromiso, porque la cuestión no es privilegio, es compromiso; el compromiso de ver a toda la ciudadanía por igual, de promover cambios para el beneficio de todos. El otro tema es la transparencia. Sin transparencia usted no puede permanecer mucho tiempo en un puesto.

Otro tema es la inclusión. Si usted no es incluyente en su proyecto de municipio, va a tener siempre un sector en contra y va a polarizar a la sociedad. No olvidarse de la gente, tener ese contacto permanente con la gente de manera franca y sincera, pero preocupándose por ayudarle a resolver los problemas, no simplemente hablando con ellos.

Y quizás lo que cuesta en este mundo de los de los cargos públicos por elección popular, es ganarse la confianza de la gente. La confianza de la gente usted solo la gana a través de hechos, a través de acciones que beneficien a otros, y esa ha sido nuestra fórmula de trabajo.

En la última contienda electoral usted obtuvo más de 20 mil de diferencia con relación a su más cercano perseguidor. ¿Qué es lo que usted le promete a los comayagüenses cuando hace las campañas electorales?

Yo no hago promesas. Yo hablo de trabajo, hablo de las cosas que podemos hacer y de las que no se pueden hacer, inclusive. Creo que uno de los secretos es no mentirle al pueblo, al pueblo hay que decirle la verdad, hay que ofrecer, no prometer. Ofrecer lo que se puede hacer, con lo que no se puede hacer, hay que ser franco y decir: esto no se puede. Eso es lo que hemos hecho nosotros, por eso cada periodo electoral sacamos más votos.

El gobernante multiperíodos en la comuna de Comayagua asegura que nunca ha tenido seguridad personal y que puede caminar tranquilamente por Comayagua.

Siempre hemos ido en ascenso en los procesos. En comparación al 2021, sacamos alrededor de siete mil votos más, eso significa que la confianza todavía sigue fuerte en el municipio, pero simplemente por todo aquello que hemos logrado. No es por lo que hemos dicho, no es por el discurso, es por lo que se ve y se toca, se siente y se disfruta.

¿Qué ha hecho en su carrera política para evitar caer o que lo vinculen con casos de corrupción?

Hacer bien las cosas. Todas las alcaldías tenemos un acidero legal donde trabajamos. El secreto es no salirse del marco legal. Si usted, todas sus acciones las hace dentro del marco legal, jamás va a tener problemas. Posiblemente tenga voces disonantes, críticas malintencionadas, pero jamás van a encontrar una prueba, porque existiendo la ley, que nos dice claramente lo que tenemos que hacer, ¿ por qué vamos a hacer las cosas mal?

No solo debemos de ser transparentes, sino, que tenemos que ser un ejemplo de vida también en cada acción, sea dentro del cargo como fuera del cargo; eso es importante.

¿Qué significa en su vida Plan Internacional Honduras?

Fue un una oportunidad valiosa, porque fue para mí prácticamente la escuela. Yo venía de una formación en el mundo contable como contador público. Incursé en el mundo de la formación superior en la línea de trabajo social; sin embargo, Plan me dio la oportunidad de no sólo conocer, sino, que practicar.

Entonces, para mí Plan Honduras fue una experiencia importante que me sirvió de escuela para aprender a administrar, para aprender a optimizar, para aprender a conocer la realidad de nuestra gente, a buscar soluciones para aprender a ser transparente, y sobre todo algo valioso, no mentirle a la población.

Carlos Miranda no le pone fecha a su retiro; eso se lo deja a Dios. En 2030 cumplirá 32 años de ser alcalde de Comaygua, en ocho períodos consecutivos.

Con tantas ocupaciones y en un cargo que exige a diario, ¿Qué es de la vida de Carlos Miranda fuera de la oficina municipal?

Cometo errores en mi vida y uno de los errores es trabajar en exceso. Yo soy un obsesionado del trabajo y mi jornada siempre son de diez, 12 y hasta 14 horas, y a veces hasta los siete días de la semana. Sin embargo, entiendo que con el avance que ha tenido la ciudad, ese ritmo tendrá que ir bajando un poco, porque ya tenemos equipos multidisciplinarios, que saben bien hacer su trabajo y así nosotros tenemos un poco más de tiempo para pensar, planificar y delegarle a ellos.

He acostumbrado, no sólo como alcalde, sino, que desde antes, a trabajar alrededor de 12 horas cada día, porque aprendí a trabajar por resultados y no por horario. Hay personas que se dedican a trabajar por el horario y lo que están pensando es ver el reloj a qué horas es la salida.

Y su familia ¿qué le dice en relación a sus funciones como alcalde y el tiempo que invierte en su trabajo?

He tenido suerte en el sentido de que la familia ha entendido esto, ha sido comprensiva. Sin embargo, siempre han habido algunos reclamos y en esta última ocasión que yo ya no quería continuar, había decidido hacer el séptimo periodo y retirarme, pero tuve mucha presión de la población.

Recibía grupos fuertes pidiéndome que continuara y al fin me decidí, pero siempre mi gran problema era convencer a la familia, convencer a mi esposa de que iba a continuar con un periodo más; al final lo logramos.

La familia aceptó bajo algunos convenios propios con la familia, ocupar un poco más de tiempo para la familia. En la prensa local a veces a uno lo invitan los domingos para programas específicos y yo he tenido que decirles: Mire, disculpe, el día domingo yo no puedo asistir a ningún tipo de comparecencia, porque es el día que yo me comprometí para la familia.

¿Puede pasar tranquilamente por las calles de Comayagua sin que alguien le insulte?

Yo no sé si habrá -porque hay de todo tipo de personas-, pero yo soy de las personas que me muevo solo en las calles. Jamás he tenido seguridad, nunca me ha gustado porque no le debo nada a nadie. Nunca he tenido seguridad personal, nunca lo he hecho, siempre ando solo, inclusive, conduzco mi carro.

Me muevo solo y toda la vida lo he hecho. Solo ocupo un motorista cuando voy a hacer viajes largos por gestiones, pero aquí en la ciudad yo me muevo solo, conduciendo mi propio carro, que no es un carro de último año, es un carro de muchos años, porque aprendí a ser humilde y sobre todo a ser realista, vivir y disfrutar de lo que tengo, que me ha costado, no disfrutar de cosas que no me han costado.

¿Qué ha sido lo más difícil que le ha tocado afrontar como alcalde?

No hay tantas cosas difíciles, pero siempre en una sociedad lo que más cuesta es lograr el cambio de actitud mental del ciudadano, que el ciudadano entienda que somos evolutivos, que tenemos que cambiar, que las ciudades en franco desarrollo exigen cada día más. Nosotros tenemos que hacer esfuerzos mayores, pero también la población tiene que entender que el esfuerzo es en común.

Quizás organizar una administración, que cuando yo vine acá no existía; hemos logrado organizar una alcaldía que funciona muy bien con sus departamentos, con sus unidades, generando resultados tal como se planifican.

¿Cuál ha sido el proyecto o la obra de la que más orgulloso se pueda sentir como alcalde en estos 28 años?

En este trabajo hay proyectos grandes y pequeños, y hay proyectos pequeños que pueden tener más valor que un grande, en el sentido de la satisfacción de la gente. ¿Qué es para mí satisfactorio? Saber que todas nuestras comunidades están plenamente servidas, que tenemos la mejor infraestructura educativa de Honduras, como municipio, pero no por trabajo del gobierno, es por un trabajo que hemos diseñado con las comunidades, con los maestros, padres de familia y la alcaldía.

¿Ha recibido premios a nivel internacional por su desempeño edilicio?

Hemos recibido algunos. Recibimos en Barcelona, España, un reconocimiento especial por la recuperación del casco histórico de Comayagua. También recibimos un premio en Colombia por ser uno de los alcaldes incluyentes de Latinoamérica y también tenemos la Orden de Isabela Católica, que me otorgó el Rey Felipe VI, por la confianza de ellos para nosotros.

Fui la primera persona en Honduras que recibió ese reconocimiento de la Orden Isabela Católica; se le da a funcionarios que se han ganado la confianza, ellos dicen: la lealtad al servicio y a la coordinación de esfuerzos.

¿Le ha puesto fecha a su retiro de la política?

El dueño de nuestras vidas es Dios. La verdad es que ya lo hemos intentado en dos ocasiones, entonces, fecha no ponemos, pero sí sabemos que llegará ese momento en que tenemos que decir hasta aquí. Generar espacio para otros, que ojalá sean mejores que nosotros, para que la gestión de esta ciudad sea siempre buena y siga superándose. No nos gustaría verla decrecer, sino, que seguir avanzando. Aspiramos a que el que venga a sustituirnos sea una persona que pueda hacer más que nosotros.

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Javier Flores
Javier Flores
Periodista

Licenciado en Periodismo, egresado de la UNAH. En la actualidad realiza la cobertura de la temática judicial para EL HERALDO. Profesional con 15 años de experiencia en el plano nacional.

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