Los del Partido Innovación y Unidad (Pinu) “constituimos en el Congreso Nacional (CN), el fiel de la balanza, no la bisagra”.
“Somos un partido de hombres y mujeres que creemos en la moral política, pero sin desviaciones, sin dobleces, sin movimientos bisagras, que dan la percepción de que se inclinan a un lado según el beneficio y mañana estarán alineando del otro lado, también dependiendo del dinero”.
Así de claro habla el empresario Olban Francisco Valladares Ordóñez, candidato a diputado por Francisco Morazán en la nómina del Pinu.
Valladares, durante tres períodos electorales, fue candidato presidencial por el Partido Innovación y Unidad y también diputado suplente de Carlos Sosa Coello, en dos ocasiones.
Nació en Tegucigalpa el 10 de diciembre de 1941. “Tres días después del ataque a Pearl Harbor, en plena Segunda Guerra Mundial. Hice mis estudios del primaria en la Escuela Americana. Soy miembro de la promoción de los cuatro primeros bachilleres de esta institución, o sea que ya estamos añejos, dijo Valladares. Recordó que su preescolar la realizó en la escuela Federico Froebel, conocida de forma popular como “la Paquita”, donde tuvo como compañero al dirigente sindical Carlos H. Reyes.
¿Cómo vivió su adolescencia? Crecí en la Escuela Americana, en el ambiente de los años 40 y 50 de Tegucigalpa. Era un ambiente sano, agradable, pacífico. Hice lo que hicieron todos los jóvenes de aquel tiempo, incluso incursioné en otras actividades que no eran comunes para los muchachos de esos días. Mi madre siempre pensó que no debería desperdiciar mis vacaciones, entonces tuve experiencias como el de ser ayudante de mecánica en un taller de una empresa de transporte; en otras oportunidades fui a ayudar a un tío que administraba una hacienda en Cantarranas, era una finca de caña, entonces ahí aprendí a amarrar bagazo como le dicen, vi cómo se hacía el dulce, cómo se hacían los chicharrones a las 3:00 de la mañana, los miércoles.
¿Qué estudios superiores realizó? Comencé estudios en arquitectura en lo que hoy se llama Universidad de California, Long Beach, pero por razones económicas, ya que la arquitectura es una profesión muy cara y mi familia no tenía recursos entonces, tuve que regresar. No me arrepiento y tuve que cambiar de carrera, en aquellos tiempos uno tenía que trabajar y escoger las carreras que se daban de noche y una de ellas era la de economía. Luego me dediqué a los seguros, me hice técnico en seguros. Comencé en el año 68 en la carrera de los seguros, en la parte técnica y hasta al final, en el año 80, pude armar mi empresa de correduría y a eso me he dedicado paralelo a las actividades políticas que tuve en el Congreso Nacional de la República.
¿Por qué le llaman el señor de las hamburguesas? Jajajaja... Porque con mi compadre, socio, amigo, vecino, don Guillermo Buck Idiáquez, en el año 72, en un parto por necesidad, ambos éramos empleados en instituciones privadas, recién casados, ya don Guillermo tenía su prole, y mi primer hijo estaba por venir, decíamos que no podíamos sobrevivir con los salarios que teníamos y decidimos aventurarnos en un negocio. Exploramos con una gasolinera, pero un amigo nos aconsejó que no lo hiciéramos porque nosotros no estábamos formados para entrar en esos vericuetos. En aquellos tiempos para la venta de combustible uno tenía que tener un contacto en el gobierno o tener una cuenta bancaria grande, era un negocio arriesgado, había que aprender a comprar gasolina robada a las 3:00 de la mañana. Eso nos obligó a buscar otra línea y por una cosa mágica resultó la de poner una venta de hamburguesas.
¿Dónde tuvo el primer puesto? En el bulevar Morazán. Me enorgullezco de haber sido con Bigos los precursores del futbolito en Tegucigalpa. Nosotros logramos tener cuatro canchas y de forma posterior se convirtieron en 50. Eso transformó la actividad ociosa de varios jóvenes que no tenían nada que hacer.
¿Es cierto que ya se retiró de ese negocio? Hace unos cuatro o cinco años, después de haber atravesado un período bastante difícil, a raíz de las crisis financieras, las altísimas tasas de interés, la necesidad de competir contra las marcas internacionales que vinieron de repente, entonces decidimos que teníamos que tomar un camino, entre las opciones era que uno de los dos se quedara con ella y resultó que don Guillermo, su hijo menor, que creímos que era el último en la fila, como indicado para administrarlo, tomó el valor y ha logrado salir adelante con éxito.
¿Cuándo entra a la actividad política? En 1966, cuando me incorporo a la Universidad Nacional en los estudios de economía, ingresé en la política universitaria, en los años más calientes de la universidad. Era un año difícil. Fue el año de la famosa transformación y de la rebelión estudiantil, hubo un golpe de estado en el gobierno universitario, se defenestró una directiva que por años había vivido ahí ligada al gobierno de turno en aquel tiempo.
¿A qué gobierno de turno se refiere? El Gobierno Constitucional del general (Oswaldo) López Arellano.
Cómo revolucionario ¿ingresó al Frente de Reforma Universitaria (FRU)? Fui siempre contestatario, yo toda la vida fui inconforme y cuando ingresé a la universidad pensé que ninguno de los dos frentes, que había en aquel tiempo que eran el FRU y el Frente Unido (FUUD) eran de mi agrado y me incorporé a lo que en aquel tiempo fue la semilla universitaria del Movimiento Social Cristiano que era el FRESC (Frente Revolucionario Estudiantil Social Cristiano), semilla del movimiento político posterior a la Democracia Cristiana.
¿Cuándo llega al Pinu?
En 1969 me incorporé con el doctor Andonie Fernández al Comité Cívico Nacional de la Defensa Civil y ahí adquirí un concepto más definido de lo que quería ser en política. La guerra me enseñó que el fraccionamiento que había existido por años era lo que nos tenía en el más vergonzoso atraso. La guerra desnudó la corrupción de aquel tiempo. Una cantidad de jóvenes, incluso unos que descollaron en otros partidos políticos, se empaparon del fervor de un cambio y ahí surge el Partido Innovación y Unidad, al cual me incorporo desde el principio.
¿Por qué el Pinu no creció? Porque el pueblo no ha estado listo para los cambios. Mire usted cuándo es que viene a surgir este despertar partidario, porque no lo quiero llamar político todavía, porque la verdad cuando el Pinu nace abraza un pensamiento social demócrata, en aquel tiempo muy perseguido, porque se le consideraba un movimiento prosoviético, procomunista y no lo era. Los pinuistas creemos que el camino es la socialdemocracia, aunque en este momento con sorpresa he visto que uno de los partidos nuevos que se ubica como un partido de izquierda está abrazando y se autodenomina partido socialdemócrata y me parece que anda alejado de la realidad.
¿Cuántas veces fue candidato presidencial por el Pinu?
El partido me llevó a ocupar el puesto más honroso que hay, que es la candidatura a la presidencia, lo intenté tres veces, pero el pueblo no aceptaba la idea de un rompimiento absoluto del bipartidismo, es más, todavía no ha llegado a este punto. Un político mexicano me dijo una vez que los partidos nacen, crecen y mueren de manera directa e inmediata, sujetos a lo que los pueblos quieren. Los pueblos tienen su momento y cambian, ni un día antes, ni un día después, lo importante es que cuando el pueblo se hastíe, o esté inconforme esté listo para dar el paso.
¿O sea que guarda esperanzas que el Pinu un día llegue al poder? No necesariamente el Pinu, este solo es un elemento histórico ahí, que hasta este momento ha cumplido con sus cometidos, nunca se ha desviado de su línea de conducta, somos un partido de hombres y mujeres que creemos en la moral política, pero sin desviaciones, sin dobleces, sin movimientos bisagras, que dan la percepción de que se inclinan a un lado dependiendo del beneficio y mañana estarán alineando al otro lado, también dependiendo del beneficio. El Pinu siempre ha ido derecho.
¿No son como la sandía, de un color por fuera y otro por dentro? En lo absoluto, nosotros hemos ido derecho. Es más, nuestra actividad más importante ha sido en el CN y no hay nadie de los partidos tradicionales que pueda decir que uno de los miembros del Pinu se alineó de determinada manera porque recibió un beneficio. Consideramos que la mejor oposición se hace desde la bancada. Nosotros, los del Partido Innovación y Unidad, constituimos en el CN el fiel de la balanza, no la bisagra. Incluso hemos contribuido con la redacción de la Constitución de la República que es una Constitución de corte social.
¿Si es de corte social por qué se habla de una constituyente para hacer una nueva Constitución? Desde hace varios años he sido de los ciudadanos que ha demandado que los precursores de una constituyente y de una refundación del país plasmen por escrito cuáles son los cambios que quieren hacer, porque la Constitución está conformada de tal manera que pueden haber cambios extraordinarios. Se puede cambiar el 95 por ciento de la Constitución de la República, siempre que se cuente con el respaldo que la misma Constitución dice.
¿El desarrollo del país pasa por una nueva Constitución o por ponerse a trabajar? Pasa por la necesidad imperiosa y urgente que los hondureños cambiemos de actitudes. Que los que han encontrado en el campo político partidario su quehacer fundamental entiendan que el progreso de los pueblos no está en la triquiñuela, en la corrupción, en la zancadilla, en lo lista que pueda ser una persona en el poder, o en el abuso. No está ahí. Los pueblos que tienen gobernantes que se inclinan consciente o inconscientemente por estos caminos son pueblos que serán atrasados toda una vida. Nosotros necesitamos un cambio de conducción con una juventud formada, educada y calificada que tome las riendas de este país.
¿Pero los noveles políticos salen corregidos y aumentados? Sí, eso me preocupa. En lo que va de estos últimos diez años, la juventud que se ha incorporado a los partidos, con las honrosas excepciones, ha sido una juventud que más bien ha excedido los abusos y vicios que han tenido sus antecesores.
¿Es consecuencia de las malas decisiones de los hondureños al elegir? Los pueblos cosechan lo que siembran. Mire la inestabilidad que hemos tenido, la falta de visión, gobernantes sin ninguna formación de tipo académico, y no es que el gobierno esté destinado a graduados universitarios, pero debe estar en manos de gente que tenga capacidad. Aquí hemos tenido personajes ingratos, que han sido déspotas con sus parientes, con su propia familia, personas que denigrando el sagrado vínculo del matrimonio y, sin embargo, esta sociedad los ha tolerado.
¿Usted va como a candidato a diputado en esta nueva elección? Aún cuando creí que había alcanzado mi jubilación política, en el partido se pensó que todavía podía contribuir en estos próximos años que van a ser tan difíciles para la economía del país.
¿Qué le promete al votante para que lo apoyen? Yo no prometo, yo me comprometo a continuar con la misma conducta, la misma línea de pensamiento, del mismo respeto a las instituciones democráticas, el mismo amor al país que me enseñaron desde niño. Después de muchos años creo que la gente sabe de lo que soy capaz y de lo que no soy capaz.
¿Qué legislación impulsará para mejorar las condiciones del país? Necesitamos una nueva estructura para fortalecer el agro. Siempre he pensado, para poner el concepto económico del desarrollo en palabras sencillas: un pueblo que produce menos de lo que come es un pueblo pobre y será pobre toda su vida, si no producimos excedentes para poder exportar no tendremos capacidad de comprar los insumos para prosperar. Además, un país que solo produce lo que come, es un país que estará en línea recta toda su vida, no va ir para abajo, ni para arriba, es un país estable pero no va para ningún lado. Y tercero, “un país que produce más de lo que come, es un país en desarrollo”.
¿En qué categoría está Honduras?
Nosotros producimos menos de lo que comemos. Y lo peor es que incursionamos en el consumismo saltándonos las trancas y mediante la publicidad y comercialización le hemos desarrollado a la población un gusto que va más allá de nuestra capacidad. Somos importadores de todo.
¿Por supuestas negociaciones turbias, el CN es considerado como un mercado negro? Yo no puedo denigrar al CN porque ahí fui partícipe de grandes logros a favor de la ciudadanía. El CN es una institución noble, sin embargo, no puedo dejar de admitir la percepción popular. Últimamente, el rumor de compra de conciencias, compra de votos ha sido fuerte y eso debería llamar la atención del pueblo y tocar la conciencia de los dos partidos que se han repartido el poder en los últimos tiempos. Por eso siempre he sostenido que se necesita constituir un CN no con adeptos partidarios, sino con ciudadanos íntegros, conscientes de su responsabilidad.
¿Honduras necesita políticos con compromiso y con ética?
Absolutamente, sobre todo con ética. Ya solo la honradez y la corrección en el manejo de la administración pública es una revolución ética. Pero si usted se fija en el transcurso de los últimos 30 años, usted podría exonerar de culpa a varios de los expresidentes, aquí ha habido figuras que han salido limpias en términos relativos, pero que no pudieron liberarse de los buitres de la política, que sus círculos cercanos los embadurnaron de oprobio, de una atmósfera pestilente, porque se dedicaron a aprovechar esos cuatro años para cometer los actos más deleznables que uno se pueda imaginar.