Honduras

Las mascarillas cuentan historias de emprendimiento

El covid-19 sacó a un grupo de mujeres misquitas de la venta de empanadas casa por casa, pero las llevó a un negocio para proteger la salud

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23.08.2020

GRACIAS A DIOS, HONDURAS.-La principal herramienta para contener el virus del covid-19, la mascarilla, cuenta muchas historias de emprendimiento en muchos sectores del país.

Sin embargo, las laboriosas manos de mujeres indígenas misquitas en Puerto Lempira han encontrado en este necesario artículo de protección, la manera de llevar alimentos a la mesa de sus hogares.

El proyecto PIAH, financiado por la Unión Europea e implementado por el consorcio Ayuda en Acción, FUNACH, GOAL y MIMAT, y las aguerridas emprendedoras han comenzado a impulsar la producción en serie de mascarillas.

Cada una de los tapabocas, desde sus colores y sus telas están hechas a base de historias de lucha y tenacidad. Su confección beneficia directamente a más de 70 familias de la zona.

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Más allá de telas e hilos

Antes de la pandemia sanitaria que azota al mundo, producto de un invisible enemigo, doña Lidia García junto a 10 mujeres se dedicaban a la confección de prendas de vestir, ropa de cama o cocinaban empanadas y las iban a vender de casa en casa.

La dinámica de trabajo ha quedo descartada debido a las restricciones de movilidad que aún están vigentes en Puerto Lempira.

La experiencia que tienen en telas, hilos y texturas les abrió las puertas en la confección de mascarillas, una actividad comercial que les llegó como anillo al dedo.

“Estamos produciendo de 25 a 30 mascarillas diarias, por supuesto, guardando las medidas de bioseguridad y los requerimientos que dictan las autoridades, nuestra meta es seguir produciendo mientras dure la pandemia”, comentó García.

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Entretanto, Gixa Carbajal confecciona en una máquina de coser sus sueños de salir adelante.

En el patio de su casa, al igual que en el de sus compañeras de lucha se ve el trabajo arduo, a los niños corriendo de aquí para allá, un pequeño gallinero, vegetación y pedales en marcha.

“Hacemos mascarillas por dos razones, una porque necesitamos sobreponernos a la crisis y dos porque queremos hacer nuestro aporte en la protección de nuestra población y de nuestros hijos”, explicó.

Por su parte, Osiris Somarriba, otra de las emprendedoras, contó en pocos pasos el uso que se debe dar a las mascarillas. Después de usarse deben lavarse con agua caliente, tender al sol y utilizarse de nuevo cuando estén completamente secas, como lo dictan las directrices de la OPS (Organización Panamericana de la Salud).

Este grupo organizado de 11 activas mujeres esperan confeccionar cinco mil mascarillas, financiadas por el proyecto PIAH para ser distribuidas a 700 mujeres y jóvenes de otras iniciativas empresariales que les permita realizar sus emprendimientos bajo medidas de bioseguridad.

El siguiente paso, según el proyecto PIAH, será la gestión con autoridades locales para establecer planes de negocio para la comercialización de los cubrebocas artesanales en Puerto Lempira y luego extenderse al resto del departamento.

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El mortal coronavirus se ha hecho camino en Puerto Lempira, hasta el viernes se reportaban 455 casos activos y aunque fue de los últimos apartamentos en aparecer, ahora se tiene que convivir, pero además proteger del mortal virus.