Esta semana nuestra Asociación Cultural arriba a su décimo aniversario de fundación en Honduras, lo cual es una buena oportunidad para que nuestros lectores conozcan un poco nuestra organización.
Tras su fundación por el profesor Jorge Ángel Livraga, en Buenos Aires, Argentina, el 15 de julio de 1957, nuestra organización se ha extendido a lo largo de cinco continentes teniendo presencia en más de 50 países con publicaciones en más de una docena de idiomas.
Nuestra misión es la construcción de un país mejor y para ello centramos esfuerzo en nuestra principal acción social que es trabajar para formar mejores ciudadanos, pues creemos que en el cambio únicamente será motivado por el surgimiento de hombres y mujeres con valores que luchen por un mundo mejor, hondureños mejores que construyen una mejor Honduras.
Actualmente se han sumado miles de voluntarios en Nueva Acrópolis en todo el mundo; y en Honduras, con 10 años de trabajo, ya contamos con tres sedes: dos en Tegucigalpa y una en San Pedro Sula. Y desde estos centros culturales se forman corazones de voluntarios que aman su país y que trabajan desinteresadamente con una profunda vocación de servicio.
Así como lo hacían las escuelas de filosofía a la manera clásica, Acrópolis se basa en tres principios que son, en primera instancia, la fraternidad, que significa que nos centramos en el ser humano, independientemente de sus condiciones económicas, religión, raza o sexo o ideología política, bajo la premisa de tolerancia.
El segundo principio está relacionado con el estudio comparativo de diferentes civilizaciones que permite retomar lo mejor de cada cultura y traerlo al presente para su aplicación práctica. Finalmente el tercer principio se asocia al trabajo personal que implica luchar por ser mejores seres humanos, aplicando diferentes metodologías que nos permiten fomentar el cultivo de valores y virtudes.
El esfuerzo en Honduras tras una década desde su fundación se ha centrado en tres pilares: filosofía, cultura y voluntariado, siendo la filosofía el aspecto más importante, ya que sin amor a la sabiduría es muy difícil tener una visión completa de la dimensión humana.
CULTURA. Seríamos muy superficiales si definiéramos Cultura como simples modos de vida y de costumbres o bien como el acervo de conocimientos artísticos, científicos o sociales.
Más bien, apoyados en el segundo principio del estudio comparativo, lo que en Nueva Acrópolis nos interesa conocer son las maravillosas coincidencias y complementariedades de las diferentes civilizaciones, y preguntarnos el porqué de la diversidad de visiones de la vida y el Universo y, también asombrarnos ante curiosas coincidencias.
La Cultura tiene un valor excepcional cuando se nutre en las necesidades más elevadas del ser humano y en sus búsquedas bien orientadas para hallar las mejores respuestas y las más positivas formas de acción. Lamentablemente, no todas las expresiones culturales que hoy abundan, son el reflejo del ser humano con ansias de perfeccionamiento; a veces no pasan de ser la exposición puntual de un estado de ánimo o de una visión parcial de las cosas sin incursionar en una verdad más integral.
La filosofía es, pues, el motor fundamental de toda cultura. El nivel de Sabiduría define los modos mediante los cuales se expresan los pueblos; no una sabiduría intelectual, sino un conocimiento profundo y vivencial.
Aquellas formas culturales que rompieron las barreras del tiempo, y a pesar de los siglos, siguen llenando las salas de los mejores museos del mundo; dando pie a las mejores publicaciones, investigaciones y, en general, a la admiración de todos los públicos, fueron obras de grandes sabios en el más amplio sentido de la palabra.
Fueron el fruto, no solo de una inspiración momentánea, sino de la capacidad de percibir los ideales más sublimes, verdades aparentemente escondidas, formas excelsas de conectarse con la naturaleza, sociedades que se construyeron en base de los más caros anhelos civilizatorios.
VOLUNTARIADO. En relación al voluntariado, si bien incluye, lógicamente, la inmensa cantidad de acciones realizadas desinteresadamente en beneficio de los demás y que en nuestro caso abarca acciones solidarias en hospitales, asilos, orfanatos o diversas acciones ecológicas, encierra uno de los valores morales más grandes del ser humano: la Voluntad.
La misma voluntad que nos lleva a buscar la sabiduría es la que nos conduce a la plasmación de la cultura y a la puesta en marcha del voluntariado. Es la voluntad entonces lo que nos ayuda a reconocer que más allá de nuestro estado de ánimo existe la necesidad de asumir con responsabilidad nuestro mejor esfuerzo para cumplir a cabalidad nuestros roles en el ámbito social, laboral o familiar.
FILOSOFÍA. La Filosofía busca la Sabiduría, la Voluntad conduce la búsqueda, y la Cultura la expresa en los más variados aspectos de la Vida. Esta es la finalidad de Nueva Acrópolis, la forma en que queremos educar en el presente y proyectarnos hacia un futuro más prometedor, a pesar de los conflictos y las crisis.
La filosofía para nosotros es, sobre todo, una manera de vivir al alcance de cualquier persona, poniendo en práctica las enseñanzas de los grandes sabios de todos los tiempos. La aplicación del conocimiento trae como consecuencia un individuo mejor, capaz por consiguiente de construir un mundo mejor. La experiencia filosófica promueve una actitud activa y participativa de las personas, que ponen en juego sus mejores cualidades.
Es importante rescatar el arte de pensar y reflexionar, para buscar la sabiduría y llevarla luego a la práctica. La utilidad de la filosofía consiste en potenciar esos valores interiores que todos poseemos. Esto proporciona una mayor seguridad en uno mismo, mayor confianza en los demás y, sobre todo, una inagotable capacidad para resolver todas las dificultades de la vida con buen ánimo e inteligencia despierta.
La entereza interior y la solidez de las convicciones son la mejor herramienta para apaciguar las aguas tempestuosas por las que nuestra nación navega, si bien la situación actual puede ser desalentadora, es importante recordar que el cambio comienza por uno mismo, por lo que como Ulises, que se ata al mástil del barco, vale la pena aferrarse a la premisa de reconocer que si yo cambio…Honduras Cambia.