La Aurora, el zoológico que yace en el corazón de Ciudad de Guatemala

El zoológico, que opaca el bullicio de la ciudad, alberga a más de 2,500 animales de cuatro continentes. Hay osos, jirafas, elefantes y hasta pingüinos, tres de ellos nacidos en Guatemala

  • Actualizado: 06 de enero de 2026 a las 18:34
La Aurora, el zoológico que yace en el corazón de Ciudad de Guatemala

Ciudad de Guatemala, Guatemala.- En medio del ruido de la ciudad, la naturaleza habla. Se escuchan el movimiento de los árboles, el aleteo de las aves, el siseo de las serpientes o el glugluteo del pavo real que camina de forma elegante entre los visitantes.

Son 14 hectáreas que se extienden en medio de la urbe. Es como un oasis que alberga a más de 2,500 animales de 287 especies. Allí no hay vehículos, solo un espacio donde los visitantes pueden caminar con tranquilidad mientras observan la belleza de la flora y fauna. Es un lugar innovador, un espacio de conservación que garantiza un tiempo recreativo y, a la vez, educativo.

Su entrada es imponente. Aparece el rostro de un jaguar plasmado en metal y en la parte inferior el nombre del reciento: Zoológico La Aurora. Está ubicado en Ciudad de Guatemala, Guatemala.

La historia de este lugar inició en 1924, pero más de un siglo después continúa embelleciendo la urbe. Ahora, incluso, ofrece un espacio donde las personas pueden comprar comidas o el delicioso café. Lo sorprendente es ver, en medio de la gente, coloridos pavos reales.

El zoológico La Aurora cuenta con cuatro áreas donde se encuentran animales originarios de cuatro continentes: África, Asia, América y Oceanía.

Lo primero que se observa al ingresar son tres imponentes jirafas que están en una especie de sabana, conviviendo con varias cebras, avestruces y carneros.

Las imponentes jirafas se encuentran al costado izquierdo, justo después de ingresar al hermoso parque.

Este es uno de los espacios más visitados, ya que se trata de animales procedentes de África, pero que se encuentran en un refugio que hoy por hoy les garantiza protección, cuidado y alimento. Los animales conviven entre sí todos los días, aunque los visitantes solo pueden interactuar de forma más cercana con las jirafas, ya que han habilitado un espacio para poder alimentarlas o tomarse fotografías con ellas por un costo adicional.

Más adelante, guiado por dos senderos, los visitantes van a dar al área donde se encuentros los flamencos, aquellas aves rosadas que posan en una sola pata, mientras emiten ruidosos sonidos que invitan a quedarse observando su belleza.

Los hay en diferentes tamaños, algunos rosados, con tono anaranjado o blancos, pero todos hermosos. Caminan en un espacio que mezcla tierra y agua.

El zoológico, que está en proceso de expansión, también alberga a un imponente y —extrañamente— silencioso elefante, cuyo cuerpo pasa cubierto de tierra. Toma baños en una especie de laguna artificial y luego se para frente al extenuante sol.

En el mismo corral hay varios camellos, que destacan por su prominente joroba. Mueven su cola de un lado a otro, mientras mastican su alimento sin parar. Algunos se echan en el suelo para descansar sus largas patas.

Los canguros, así como los hipopótamos, son parte de los animales que protegen en el zoológico. La mayoría son jóvenes y enérgicos, por lo que juegan entre el agua, se revuelcan en la tierra, y cada vez que ven o sienten a las personas que les reparten alimento, corren hacia ellos para agarrar la mejor parte.

Son animales que, pese a venir de un ambiente salvaje, poco a poco se han ido acostumbrando a convivir con los humanos, quienes de vez en cuando le dan una caricia. Claro, esa interacción no está al alcance del público.

En plena oscuridad, con apenas unas luces simulando su ecosistema, las serpientes se encuentran en un área aislada, dentro de cajones de vidrio. Se trata de un serpentario oscuro, en una especie de cueva. Allí se encuentra diferentes especies de serpientes, pero también arácnidos.

Al salir de allí, la ruta conduce directamente al paso de los monos. Aunque, ¡cuidado!, porque son escurridizos y en un descuido pueden mezclarse con las personas y realizar una travesura.

En el zoológico hay canguros, osos pardos (la mayoría son jóvenes), caimanes, cocodrilos y hasta tortugas de Galápagos, de esos que pueden medir hasta 1.3 metros. El lugar es toda una experiencia para niños, adultos y hasta adultos mayores.

En una de las áreas más visitadas están los osos marinos. Al costado, en un espacio que mezcla partes rocosas y una piscina con agua cristalina, se encontraban los pingüinos de Sudamérica. Sí, muy similares a los de la película Pingüinos de Madagascar. Ellos no hablan, no hacen bailes exóticos y tampoco se untan protector sola, pero sí muestren ese espíritu de convivir en grupo, como una familia.

Mientras la gente observa de lejos, los animales caminan uno tras otro. Se lanzan al agua y hacen piruetas como si se tratara de un espectáculo para los visitantes.

En los pocos minutos bajo el agua, uno de los pingüinos demostró que era un gran nadador. Con sus pequeñas patitas pegó un salto, sacudió su cuerpo y se sumó al resto del grupo para ir por unos refrescantes pescados.

Incluso, el zoológico informó que entre 2021 y 2023 nacieron tres pingüinos en el zoológico de forma natural. Les pusieron Chapincito, Charlie y Dubis, que nacieron en un área especial, donde llevan a la madre y sus crías antes, durante y después del natalicio.

Esta, que, sin duda, podría ser la parte más visitada del zoológico, es apenas una de las últimas paradas, pues las personas continúan su camino al área donde están los roedores, algunas guacamayas y otras aves. Muy ruidosas, por cierto.

Estos son los pingüinos que están en el parque La Aurora. Los animales caminan en grupo. Esta es una de las áreas más visitadas.

En la ruta hay puentes colgantes, cuevas, o áreas donde los visitantes se toman fotografías mientras observaban el paisaje: un espacio lleno de personas que conocen, en algunos casos, por primera vez especies exóticas originarias de cuatro continentes.

Algunos animales se encuentran en espacios accesibles a los visitantes, pero las personas respetan su espacio y deciden no tocarlos. En la imagen aparece una iguana y al fondo se observa un puente colgante.



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Haydi Carrasco
Haydi Carrasco
Periodista

Periodista por la UNAH. Coeditora y redactora de la sección de Datos e Investigación de El Heraldo Plus. Cubre temas relacionados con salud, educación, migración, medioambiente, derechos humanos y género. Con experiencia en periodismo de datos y visualización.

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