Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda a la presidencia de México que según el resultado oficial perdió por 3.3 millones de votos ante el PRI, reiteró su rechazo al resultado y anunció que el jueves determinará acciones jurídicas.
“El jueves 18h00 (23H00 GMT), de acuerdo a los términos que establece la ley, es que vamos a fijar una postura definitiva sobre las elecciones presidenciales”, dijo el candidato en torno a una eventual impugnación del resultado ante el Tribunal Electoral Federal.
“Lo cierto es que la elección no se ha limpiado”, dijo en rueda de prensa López Obrador al acusar al Instituto Federal Electoral (IFE) de no hacer su trabajo y no sancionar la supuesta “compra de votos” que habría conducido al triunfo de Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El domingo, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el principal de la coalición de izquierda, anunció que impugnará la elección, pero López Obrador comentó que siguen recabando “mucha información” y al ser “un asunto muy delicado, no podemos precipitarnos”.
Castigo
Por su parte, el presidente de México, Felipe Calderón, dijo que la compra de voto es “inaceptable” y debe ser castigada.
Señaló que se trata de “un vicio de nuestra calidad democrática que tiene que corregirse de inmediato”, y en el que incurrieron todos los partidos, incluida la izquierda.
El Tribunal Electoral, la autoridad encargada de validar la elección y declarar al nuevo presidente, comenzó a recibir impugnaciones desde ayer y hasta el jueves a la medianoche. Las querellas deben quedar resueltas antes del 6 de septiembre.
López Obrador y sus colaboradores explicaron que las líneas que podría seguir la eventual querella ante el Tribunal Electoral son la nulidad o invalidez de la elección por presunta compra de cinco millones de votos que habría sido organizada por gobernadores del PRI en provincia.