La Corte Suprema de Estados Unidos inicia este martes un debate histórico sobre el sensible tema del matrimonio homosexual, en un país donde cuatro de cada cinco estados lo prohíbe pero que cuenta con el apoyo de la opinión pública.
Varios centenares de partidarios del matrimonio gay y defensores del casamiento tradicional se manifestaron este martes por la mañana en el centro de Washington.
Las dos agrupaciones, que comenzaron por separado sus manifestaciones al inicio de la mañana -vestidos de rojo los pro matrimonio gay y con los colores de la bandera estadounidense los defensores del casamiento tradicional- debían unirse ante las escaleras del imponente edificio de la Corte Suprema.
Cuando emita su decisión a finales de junio, la más alta institución jurídica estadounidense se decantará por la prudencia, eligiendo una opción intermedia, en lugar de legalizar de inmediato las bodas gays en todo el país, vaticinan los expertos.
Para esta sesión de dos días, muy esperada por partidarios y oponentes, los nueve jueces comenzarán el martes por examinar la prohibición de los matrimonios entre personas del mismo sexo en California (suroeste).
El miércoles revisarán la ley federal de Defensa del Matrimonio (DOMA), que impide a los homosexuales, legalmente casados en los nueve estados que lo autorizan, ser recocidos como tal a nivel federal.
En opinión de los analistas, la cuestión californiana es la que arroja más esperanzas a la causa homosexual y permitiría, llegado el caso, la legalización del matrimonio gay en todo el país.
En California, donde las bodas entre personas del mismo sexo fueron reconocidas por un corto periodo, los gays y lesbianas sólo pueden establecerse bajo uniones civiles, que les otorgan los mismos derechos que a las parejas casadas.
Pero una enmienda a la Constitución californiana, aprobada en 2008 por referéndum bajo el nombre 'Proposición 8', determinó que un matrimonio une solamente a 'un hombre y una mujer'.
Otros ocho estados aprobaron la unión civil para las parejas homosexuales, pero les niegan el matrimonio.
El gobierno del presidente Barack Obama reclamó que el matrimonio homosexual sea legal en todos los estados, justificando que lo contrario es una 'discriminación por la orientación sexual'.